Jerez

Costurar, cantar e viver

  • Cáritas y Siloé encaran la última fase de su proyecto común para favorecer el empoderamiento de la mujer en Mozambique a través de la costura

Seis mujeres jóvenes han pasado de vender tomates, pimientos y plátanos sobre una tabla en plena calle de Munhava (Mozambique) a formar parte de un proyecto cuyo fin es crear la primera empresa de mujeres modistas. Tras este impresionante objetivo están Siloé y Cáritas Diocesana Asidonia-Jerez, dos entidades que se han unido para contribuir al desarrollo económico del barrio de Munhava a través del fomento del empoderamiento económico de las mujeres.

"En Mozambique lo tradicional es que la costura y la ropa confeccionada estén en manos de hombres. La asociación Concha Fernández ve una brecha ahí cuando las que más consumen este tipo de moda son las mujeres, que tienen que ir a los alfayates (modistos). Cuando Rosalía Bejarano -presidenta de Siloé- va en 2015 y le trasladan la necesidad de formar a las mujeres en esta profesión nos ponemos manos a la obra. Se pone además en conocimiento de Cáritas que desde el principio se enamora del proyecto y enseguida apuesta por él económicamente, aunque cabe resaltar que no es sólo una relación económica -Cáritas lo financia-, sino que va más allá", declara Sonia Reyes, técnico de Siloé.

El pasado mes de marzo ambas entidades firmaron el convenio para empezar con el proyecto 'Costurar, Cantar e Viver', así como para lograr que disminuya la situación de exclusión y desigualdad que se vive en esta zona. "El 72% de las personas que viene a Cáritas de Jerez son mujeres. Así que con el proyecto que nos presentó Siloé vimos una similitud, y es que ambos intentamos luchar por las mujeres para darles el empoderamiento porque son el motor que mueve la sociedad", declara Mila Díaz, coordinadora general de Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez.

La zona donde se está desarrollando el proyecto es un barrio rural a las afueras de la ciudad de Beira, donde la esperanza de vida no supera los 40 años. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) -que se recoge en el programa de cooperación al desarrollo de Siloé-, la población de Mozambique en 2006 era de 19.420.036 habitantes, de los cuales 9.167.491 eran mujeres (52%). La población es muy joven ya que el 46% es menor de 15 años de edad -de este porcentaje el 18% es menor de 5 años- y está compuesta por numerosas etnias provenientes del tronco bantú. Todas las actividades que se llevan a cabo bajo el paraguas de este proyecto se desarrollan en el barrio de Munhava, situado en el extrarradio de la ciudad de Beira, una de las ciudades más pobladas de la región de Sofala (Maputo), situada en la zona central del país.

"Se están formando a cinco modistas y a una jefa de taller, Tizira. María Barrones (voluntaria de ambas entidades) realizó las entrevistas para la selección de las participantes, en las que uno de los principales requisitos era tener inquietudes empresariales", describe Reyes. Gracias a este proyecto, las seis jóvenes (que viven en un barrio de 'chabolas') reciben una beca de alimentación y transporte, y en el taller que han habilitado para el proyecto no sólo pueden formarse sino que han creado una 'ludoteca' para que sus hijos puedan estar en un lugar seguro. "Vienen de la calle y eso significa que no saben ni leer ni escribir. Estamos en la tercera fase de formación, pero empezamos con formación básica en emprendimiento, gramática, cómo llevar una empresa. Después formación técnica, y ahora una nueva fase de cómo llevar una empresa. Es una formación continua. Seguimos vía online cuando la tecnología nos lo permite y hacemos curso de patronaje específico", explica la técnico de Siloé.

Ambas entidades saben que el camino no será fácil, puesto que forman a un grupo de mujeres en una 'profesión de hombres'. "No nos hemos encontrado aún trabas, pero contamos con ello. Estamos formándolas a tope para que no vayan como alfayates sino como modistas. Dejarlas como alfayates es como meterlas en una pecera de pirañas", señala Reyes. "Tenemos que hacerlas fuertes. Nosotros no podemos ir a luchar contra el patriarcado, tenemos que favorecerlas con el empoderamiento, con habilidades sociales, con formación, con cultura, para que sean ellas las que peleen y se hagan su hueco en la familia y en la sociedad", añade Díaz.

La previsión es que para el verano de 2018 estas mujeres pioneras desarrollen una profesión de futuro en una empresa creada desde cero por y para la mujer. Porque la vida no es siempre tan fácil como 'Costurar y Cantar', gracias a Siloé, Cáritas y a la asociación Concha Fernández (apoyo en Munhava), sí que tendrán garantías para 'Viver' con dignidad.

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