La Semblanza de…. JOSÉ E ISABEL

Cuando el Coto es tu segunda casa

Isabel Alcón y su esposo Pepe Barrera en 'su' Coto de Doñana. Isabel Alcón y su esposo Pepe Barrera en 'su' Coto de Doñana.

Isabel Alcón y su esposo Pepe Barrera en 'su' Coto de Doñana. / manuel aranda

La marca del tiempo les ha dejado huella. Como también el camino, ha cambiado con el paso de los años. "Ni mejor ni peor. Simplemente distinto", afirma Pepe Barrera Rosa, rociero por la gracia de Dios que hace ya más de cincuenta años que viene haciendo el camino. Más de cincuenta años de matrimonio y de 'rocíos' juntos. Ahí es nada. El tiempo les dejó huella, pero la frescura de sus miradas se sigue manteniendo y en el Coto de Doñana está más presente que nunca.

Inmediatamente Pepe Barrera comienza a recordar tiempos pasados. Según él no fueron ni mejores ni peores, simplemente distintos. Y salió rápidamente un tal Alfonso, que fue el jerezano que llevó por primera vez a esta joven parejita al Rocío; de eso hace ya muchos años. "Después fui alcalde de carreta -asegura Pepe-. Había mucha voluntad en aquellos años en los que el Simpecado antiguo iba sobre unas pilastras de madera. Nada de la carreta de orfebrería de ahora. Amarraban a las mulas y no sabían dominarlas. Así que las bestias iban por donde querían cuando llegaban a Doñana. Campaban a sus anchas. Nicolás Domecq me dijo un día que yo me hacía cargo de la carrera cuando vio como mis animales iban adónde yo les decía y no a su antojo", recuerda ahora Pepe. Barrera se ha dedicado toda la vida al trato de animales. Conoce el paño de verdad.

Deja caer algunas lágrimas. Tantos rocíos le han dejado una marca también en su corazón y habla desde la pasión de un hombre ya veterano que se conoce hasta la última cepa de pino del Coto de Doñana.

Pepe Barrera e Isabel Alcón. Una pareja con encanto. La vida quizá les haya marcado las huellas naturales del tiempo. Sin embargo, su rocierismo, es a prueba de bombas. No les ha brotado una arruga. Por muchos años que hayan pasado. Ni por asomo. Porque el Rocío habrá cambiado, pero no es ni mejor ni peor que el de otros tiempos.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios