Gente Cofrade | Luis Cruz de Sola "Pacheco se equivocó con lo de las casas de hermandad y las peñas flamencas"

  • Más de 60 años como cofrade pero no ha llegado a ser presidente de la Unión de Hermandades

  • Como gerente de Urbanismo, le tocó seguir con la política de brazo tendido a las cofradías

Luis Cruz de Sola, Luis Cruz posando para esta entrevista apoyado en las viejas piedras del Consistorio.

Luis Cruz de Sola, Luis Cruz posando para esta entrevista apoyado en las viejas piedras del Consistorio. / Vanesa Lobo

—¿Le han concedido alguna vez una medalla de oro?

— En La Coronación cuando cumplí los 50 años como hermano. En el Santo Crucifijo no hay costumbre de entregar medallas ni de oro ni de plata ni de nada.

—Como a usted hay pocos que les guste más un paso en la calle. Por cierto, dos años sin la Semana Santa que deseamos, por ahora. ¿Ha servido para algo?

—En general, para darnos cuenta de que no somos invencibles. Un bichito que nadie conocía ha provocado que el mundo se pare. Debemos ser conscientes de que al final estamos en manos del de arriba.

—¿Qué se ha perdido?

—Como humanos tendemos a olvidar lo malo para preservar lo bueno. En dos años seguro que todo será como antes...

—Pero vaticinan que para 2022, por aquello de la novedad, podría producirse un overbooking.

—Habrá que verlo. Puede suceder pero habrá que ver en qué condiciones: costaleros, bandas, etc

— Al hilo de esto en la fiesta del Carmen salió la procesión pero no se autorizó la banda. El Ayuntamiento lo rechazó. ¿Crees que hay manos negras en la política para arrinconar a las cofradías?

—No creo que haya nadie en cualquier administración que vaya en contra de las cofradías y mucho menos con la que está cayendo. Las teorías conspirativas que mueven algunos no me las creo. Al revés, la Semana Santa y las procesiones mueven el turismo, mueven la economía y otras muchas cosas.

—¿Hay que ser más beligerante?

—No lo creo. Las hermandades hemos actuado con mucho sentido común. No entiendo la necesidad que hay de sacar una procesión a la calle. No es necesario ahora mismo. Toca superar esto y poner en valor la actuación de las hermandades y su responsabilidad con la sociedad en todos los tiempos. Nos mueve algo mucho más importante que es la fe. No tenemos necesidad de forzar la situación cuando tenemos a nuestras imágenes en sus altares para poder estar con ellas cuando queramos. No hagamos barbaridades. Ya llegará la normalidad.

"A Mazuelos se le fue la mano en muchas cosas, entre ellas lo del Prendimiento, un escándalo sin sentido"

—Tenemos nuevo obispo. ¿Qué impresión tiene de José Rico? ¿Tendrá que arreglar mucho?

—Una barbaridad de ellas. Tuvimos un primer obispo que algunos promueven su santidad por su entrega a los pobres pero que no dejaba de tener un perfil de párroco de pueblo que se rodeó de muchos mediocres. Después tuvimos un segundo obispo como un auténtico príncipe de la Iglesia que sabía lo que era crear sin destruir y que normalizó la situación legal de las hermandades, algo que le debemos. Después llegó un obispo de campo que se creía mucho más de lo que era. Se le fueron de las manos muchas cosas pero me detengo, como ejemplo cofrade, en lo del Prendimiento, un escándalo sin sentido en el que participó y propició....

—Pero en la gestión interna del clero también hay miga.

—Bueno, en el tema del sacerdocio ni te cuento. Este tema no lo ha arreglado todavía nadie. Y al que llega lo único que le pido es que sea obispo. Que sea pastor. Que mande como obispo, que tome decisiones y que sea pastor de todos y no de una parte, como ha pasado. Tiene que arreglar de una vez el problema de los directores espirituales en las cofradías.

—Llegamos a su tema favorito...

—Es que es muy importante. Salvo en contadas ocasiones, no tenemos ni directores ni espirituales. Nos llega un párroco o un cura que se quiere meter en todo, que quiere mandar en todo o nos llega otro que es un caprichoso que hace lo que le da la gana, que te dora la píldora desde el altar mayor para hacerte creer que eres Sansón. Para ejercer como tal debe tener unas cualidades que no todos las poseen. Algunos, la mayoría, aburren hasta las sillas. Es una de las grandes debilidades no solo cofrade, también de la Iglesia: la formación.

—¿Que le parece el nuevo presidente del Consejo?

—Conozco a José Manuel. Es una persona que trabaja mucho por las hermandades pero como todo en la vida, hay comentarios de todo tipo hacia él. Es inevitable todo el que se expone a la opinión pública. De todas formas hay que reconocerle a los tres que se han presentado, con un total de 39 personas en sus candidaturas, la valentía para pertenecer a una institución a la que todo el mundo le pega guantazos. ¿Que qué va a hacer? Una cosa son las ganas y otra las realidad con la que te encuentras. En esa realidad los que mandan son los hermanos mayores.

"No me ha gustado nunca ser presidente de la UH. Tal y como está ahora es un órgano inútil"

—Le ha faltado ser presidente de la Unión de Hermandades.

—No me ha gustado nunca y eso que me lo han propuesto incluso hace poco tiempo para estas elecciones. En tu hermandad está tu vida, tu gente; te enfadas, te peleas pero al final está tu Cristo y tu Virgen y todo se arregla con el perdón fraterno. En la Unión de Hermandades, no. Es la casa a la que todo el mundo va por obligación.

—Tal vez un órgano más político.

—No, tal como está ahora, es un órgano muy inútil. Existe solo para elegir carteles, nombrar pregonero, elegir la imagen del Via Crucis, organizar horarios e itinerarios y recabar el mayor dinero para repartir. Yo para eso no soy presidente, habiendo muchas necesidades que abordar en el colectivo y muchas iniciativas para oponer en marcha.

—¿Cuáles?

—Por ejemplo hay una gran mayoría de hermandades que no tienen asegurado su patrimonio. ¿Y si pensáramos en una mega póliza que cubra a todas con un gasto ponderado según el patrimonio de cada una de ellas? Los hermanos mayores dormirían más tranquilos. Otra cosa, la documentación histórica merecería tener un tratamiento conjunto informatizado para preservarlo. Más, no todos saben ejercer los cargos en una junta. Hagamos cursos de formación de secretario, tesorero, mayordomía, etc... Y podemos seguir y seguir en temas de liturgia, de cultos. ¿Cuántas tonterías se hacen en este campo? En lo de la acción social o la Unión de Hermandades asume todas las que se hacen en las cofradías o no se mete en nada porque es un terreno que corresponde a las cofradías. En tema de historia podrían crearse becas para historiadores y patrocinar proyectos de investigación sobre el mundo cofrade para esos tantos y tantos historiadores que tenemos que no tienen donde caerse muertos. También hay que profesionalizar la gestión de la UH. Los consejeros no pueden estar las 24 horas del día en la labor administrativa ya sea de palcos o lo ordinario. Eso vale tres perras gordas, pero lo que importa es poner la mano para ver cuando se reparte si 6, 7 u 8.

—En su carrera profesional ha tenido un amplio recorrido en el Ayuntamiento..

—Sí que he dado muchas vueltas. Como me dijo el profesor Hernández Díaz, que fue alcalde de Sevilla: “menos capitán general y arzobispo de Sevilla he sido de todo”.

—Me detengo en su etapa en la gerencia de Urbanismo. Desde ese puesto al tema cofradías se le tendió la mano y el brazo por no decir más. Era la política que mandaba Pedro Pacheco: casas de hermandad, subvenciones, etc. ¿Qué le parece todo esto desde la perspectiva del tiempo?

—Pues creo que Pedro Pacheco se equivocó y se lo dije en su momento. En aquel momento, con todo ese asunto de ayudar a peñas flamencas, hermandades, asociaciones, etc, le hice una reflexión: Si una casa hermandad o peña sale ardiendo el Ayuntamiento puede ayudar con echar una mano en el proyecto y algunas cosas más, todo el mundo lo agradece, pero sin embargo si le dices a la entidad que sea que te voy a hacer una peña más grande y además te la voy a dotar de todo, parece estupendo. Después llega otro y se compromete a hacer una igual. Pero llega un tercero que ya no viene a pedir; viene a exigir. De hecho hay alguna cofradía que me ha hecho responsable de que hoy no tenga casa de hermandad, ‘culpa’ del modelo de ayuda que se propició.

—¿Ha pagado muchos 'patos'?

—Tenía que ser el malo de la película. Estaba en el sueldo. El político tenía la necesidad de hacer y nosotros de ponderar esa necesidad con la situación económica y las otras necesidades de la ciudad. Es decir, tengo 10 pero no me puedo gastar 54. Pero la respuesta que recibí de Pacheco fue rotunda: no te pago para que hagas política. Es para que trabajes.

—¿Cree que esto le daba votos?

—Sinceramente creo que no. Aquello coincide con la caída de Pedro. También hay que sumar otros problemas como su intervención en el Xerez Deportivo, que le hizo mucho daño. Algunas veces su actitud personal le hizo dejar a un lado la objetividad. Para que no pasen estas cosas, siempre defiendo que en las hermandades nadie debe superar los 8 años de mandato.

—Por cierto, ¿le ponen alfombras rojas en alguna hermandad?

—Eso se va olvidando. Antes cuando estaba donde estaba si sucedía a veces pero nunca me he sentido halagado. Soy una persona muy normal en ese sentido, soy cofrade y hombre de Iglesia, aunque la critique, algo que es bueno porque la Iglesia no es tonta y toma nota de toda aquella crítica que tiene fundamento. En pocas palabras fui hermano mayor por obligación moral y cofrade de vocación. Mi vida gira en torno a la hermandad; mis grandes amigos son cofrades y así podría seguir para recalcar que lo cofrade es mi vida.

—Por su trabajo en Urbanismo ha tenido asuntos con la Justicia. En esos duros momentos, ¿ha echado de menos el abrazo de los que le doraban la píldora?

—Cuando pasé por lo que pasé, sinceramente no he tenido problemas en ese terreno afectivo. Quizás sí me dolió que a quien más he ayudado que es la Iglesia, muy pocos sacerdotes a los que hemos ayudado en muchos sentidos sí se hubieran acercado a abrazarme. Esa es la Iglesia que conocemos que no es la que debería ser. No obstante, el 99 por ciento de la gente que conozco ha estado conmigo. No he tenido sensación de soledad.

"Mi hermandad no es la que deseo... Sabemos que tenemos un párroco que es tremendamente pernicioso"

—¿Su hermandad del Santo Crucifijo es hoy la que desea?

—No entre comillas. Hay muchos factores, primero la situación actual que nos ha hecho perder casi todo el perfil de hermandad abierta que habíamos conseguido alcanzar. No porque tenemos un nuevo párroco con otras ideas, otra actitud, Y aunque preguntes a la junta y te responda que todo va bien, todos sabemos que está siendo tremendamente pernicioso. Además él sabe que muchos, muchísimos, sentimos, pensamos y sabemos que es así. Eso no ayuda a que la hermandad funcione como tiene que hacerlo. Lo que decía de los directores espirituales. Espero que más pronto que tarde mi hermandad vuelva a ser esa hermandad acogedora, atractiva, abierta y sincera porque hace décadas llegabas y en un papel te ponían un sello y ya te creías que eras hermano de la “hermandad perfecta”.

—La madre y maestra...

Eso había que cambiarlo. Ni somos ni mejores ni peores. Tenemos un patrimonio que no hemos hecho nosotros, lo mantenemos. Es una cofradía compuesta por personas que tratan de vivir su fe en su seno. Y ya está, sin más prerrogativas ni etiquetas. Sabiendo todo estos propiciamos una catarsis que nos ha llevado al hoy de la hermandad. Por cierto, y en este tema del patrimonio, hemos de agradecer que el Ayuntamiento colaborara en la construcción de nuestra nueva casa de hermandad con algo más del 32 por ciento. El resto se pagó con aportaciones de hermanos, los beneficios de los libros que editamos y con una hipoteca que ya es historia.

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