La Diáspora, de Álvaro Domecq a Juan José Padilla

Desde la Castellana

Alejandro Daroca

21 de octubre 2011 - 08:41

HACE unos días nos volvimos a reunir lo que yo llamo “el núcleo duro” del Club de Encuentros Jerezanos, un puñado de matrimonios generalmente bien avenidos y que suelen tener por referencia cuanto acontece en Jerez en sus múltiples disciplinas, porque en nuestras largas sobremesas se le da un contrastado repaso a la política local, a los personajes locales, a los múltiples problemas jerezanos, a la situación del fútbol y del Xerez C.D., a los delitos de los Ruiz Mateos, a los problemas de las bodegas y del Consejo Regulador, con esa multa de la Comisión Nacional de la Competencia, a las reuniones de la Academia de San Dionisio, a las nuevas publicaciones y libros, a la situación de las Hermandades y de la Semana Santa y, por ende, a los pormenores vitales de cuantos nos reunimos, que ya contamos con una edad más propicia para el análisis y el recordatorio, que para emprender nuevas aventuras de subir a los montes. Y ya me entienden.

Surgió, como no, la inmediatez de la Berza de Navidad a celebrar por los jerezanos de la Diáspora, que será el 14 del próximo mes de diciembre. Siempre la convocatoria de la Berza que se celebra en Madrid suele conllevar la esperanza de ver a amigos jerezanos a los que se saluda de año en año, y en compartir las alegrías de ver transcurrido otro período de tiempo sin que los achaques nos hayan debilitado en exceso. En la reunión de estos matrimonios surgió también el comentario sobre la tragedia reciente y dolorosa ocurrida a Juan José Padilla. Algunos de los contertulios confesaron que por respeto, por temor o por dolor ajeno, se habían abstenido de ver las imágenes televisivas de la grave cornada que le infringió el toro al maestro jerezano. Y a ensalzar la gallardía, la valentía y la entrega de Juan José cada vez que ha pisado un ruedo y que glosó de manera muy acertada el crítico taurino Antonio Lorca en las páginas de El País.

Y como la Diáspora jerezana tiene una Junta directiva ejecutiva, es de ella de donde debe provenir la información y ser fuente de noticias, si es que las hubiera. El caso es que ya se anunció en su momento que en la Berza de este año se le rendirá homenaje a Álvaro Domecq Romero.

No voy a hacer ahora ejercicios de memoria para reseñar la larga lista de homenajeados por la Diáspora, pero baste recordar a Bertín Osborne, a Manuel Alejandro, a Ismael Jordi, a Domecq Díez, a Rafael de Paula, a Primo de Rivera, a José Mercé, a Paco Cepero, a Mauricio González y a algún otro importante personaje de Jerez que me puedo dejar en el tintero de la memoria.

Me parece un acierto que sea ahora Alvarito (con perdón) Domecq el que reciba el testimonio de nuestro agradecimiento por haber llevado siempre el nombre de Jerez en el frontispicio de su ejecutoria, como ejemplo de caballerosidad, seriedad y buen hacer.

Pero metiéndome en lo que no me llaman, me atrevo a proponer desde estas líneas, y con todo el respeto que merece la mencionada directiva de la Diáspora, que de la Berza de este año ya salga decidido el nombre del homenajeado para el 2012. Y no me refiero a otro que a Juan José Padilla, que si bien no aglutina, al decir de algunos recalcitrantes, “la esencia” taurina que se exige por allí abajo, ha demostrado a lo largo de su trayectoria una entrega, una torería, una valentía y una profesionalidad fuera de toda duda. Nadie como Padilla, y nunca mejor dicho, se ha dejado la piel en las arenas de toda España. Y siempre con el nombre de Jerez grapado a su apellido

adaroca@nortideas.com

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