Jerez

Empleadas invisibles

  • Horarios excesivos, desprotección jurídica, bajos salarios y la ausencia de prestaciones por desempleo, son algunas de las precariedades que sufre el servicio doméstico

En los tiempos que corren y con la crisis que asfixia sin tregua, las ofertas de trabajo que no cumplen unos requisitos mínimos aumentan en la ciudad casi al mismo ritmo que el desempleo, por lo que en muchas ocasiones no queda otra alternativa que aceptar, aunque los principios y la moral se queden a un lado. Uno de los sectores que más sufre el abandono y la desidia de la regulación laboral es el servicio doméstico, uno de los sectores más olvidados y castigados pese a la importancia que ha adquirido con respecto al mantenimiento del hogar .

En el año 2006 se firmaba un acuerdo en el que se materializaba una 'mesa del empleo doméstico', donde participaron Ceain, El Secretariado Gitano, El Comedor del Salvador y Cáritas. Dentro de este acuerdo se estipuló una tabla salarial, "ahí se recoge cuánto debe cobrar una empleada doméstica, pero poco después el asunto quedó un poco olvidado", explica María Arjona de Cáritas. "En septiembre de 2009 se decide retomar el tema, ya que con la crisis hay más demanda de trabajo y mayor número de ofertas de trabajo que no cumplen las condiciones", continúa Arjona.

En este segundo proyecto se incorporan dos nuevas asociaciones, la de Mujeres Unidas Contra la Violencia de Género y ACCEM, un colectivo de ámbito nacional que trabaja con inmigrantes y refugiados. En este momento se produce un nuevo intento por denunciar la situación de las empleadas del hogar y en el mes de marzo se publica en los medios que la mayoría de las empleadas tiene un sueldo medio de apenas 700 euros, cuando según la tabla salarial debería cobrar 815 euros. Por este motivo, María de Cáritas afirma que "es necesario informar tanto a empleados como a empleadores, ya que desde aquí, como orientadora laboral, observo que existe bastante desinformación. A veces vienen personas tan desesperadas que tienes que ofrecerles ofertas con las que no estás de acuerdo. Es un dilema moral, ya que debes entender que se encuentran en situaciones críticas".

Mercedes Briante del Secretariado Gitano declara que el objetivo de la mesa es "dignificar el oficio de empleadas de hogar de modo que puedan realizar su trabajo en igualdad de condiciones que el resto de trabajadores. Es preciso sensibilizar a empleadas y empleadores y reconocer el trabajo en el hogar como lo que es, una verdadera profesión".

Con esta iniciativa estas asociaciones pretenden dar a conocer la precariedad laboral y desprotección jurídica que afecta a las personas que se dedican a esta actividad. Horarios excesivos, incumplimiento en tiempos de descanso, no reconocimiento de baja por enfermedad, ausencia de prestaciones por desempleo, y salarios por debajo del mínimo establecido por ley, son algunas de las injusticias que soporta el servicio doméstico. Por esto, deben exigir, según estas asociaciones, un adecuado contrato de trabajo donde se establezcan los derechos y deberes de cada parte y que regule las condiciones laborales y especifique las funciones que se deben desempeñar.

Algunas personas deciden informarse y exigir, en la medida de lo posible sus derechos. Es el caso de Josefa Salas, que lleva 24 años dedicada al servicio doméstico y que entiende que "es muy complicado movilizarse ya que no estamos organizadas. Además, no tenemos ningún convenio al que agarrarnos. La mayoría de los empleadores y de mis compañeras desconocen que el darse de alta en la Seguridad Social, cuesta al que contrata 163 euros y a la empleada unos 27". Es un dato que está recogido en la tabla salarial que estableció la 'mesa del servicio doméstico'. Aún así Josefa comenta que aunque considera que está bien pagada, en los dos hogares en los que trabaja, "me gustaría cotizar, se podría asegurar a una persona por el tiempo que trabaja. Todo el mundo critica la situación pero nadie hace nada porque hace falta el dinero".

Este temor a la pérdida del empleo se palpa día a día en el Centro de Atención al Inmigrante (Ceain), asociación promotora de este movimiento. "Muchas empleadas cuando piden a sus jefes un aumento de sueldo o que se le respete su día libre, la respuesta que reciben es: es lo que hay, y si no contrato a otra. Por eso muchas de ellas soportan como pueden las malas condiciones laborales porque necesitan el trabajo", explica Marisa Graña, orientadora laboral de Ceain. "Otro de los problemas es que muchos de los inmigrantes no tienen su situación en España regulada, po eso no les conviene que le aseguren en el trabajo", declara Graña.

En definitiva, estas asociaciones sólo pretenden que se conozca la situación de este colectivo, ya que es un empleo con bastante demanda en estos tiempos de crisis.

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