Epílogo para un Rocío muy diferente y ante todo peculiar

Rocío 2013

Buen ambiente en la entrada a la ciudad, en la que la hermandad siguió el guión de costumbre

Epílogo para un Rocío muy diferente y ante todo peculiar
Epílogo para un Rocío muy diferente y ante todo peculiar
F.A.

Jerez, 24 de mayo 2013 - 01:00

Fin a la romería 2013. La hermandad puso ayer el epílogo a la historia del Rocío de este año con su entrada en la ciudad y devolviendo a Santo Domingo el estandarte que ha sido santo y seña de la devoción rociera jerezana durante nueve días. La llegada tuvo los momentos de costumbre con público en las calles, sobre todo en la zona centro, con buen ambiente en la comitiva y fuera de ella, singularmente los que han culminado el regreso, satisfechos por los días que han dejado atrás y reforzados por los que ya en Jerez se sumaron a ellos. La hermandad asomaba a la ciudad por la carretera del Calvario para hacer la preceptiva parada en San Juan Grande. Seguidamente buscó la basílica de La Merced, saludando a la Patrona de Jerez y recibiendo el homenaje de la hermandad del Transporte, a la que le une una estrecha relación con la corporación rociera, así como de la orden mercedaria y de todos lo que allí se reunieron.

En la calle Merced, el Simpecado recibió la petalada de flores que desde hace algunos años ofrece la Peña del 'Viejo Simpecao'. En La Victoria, la cofradía del Viernes Santo dejó las puertas del templo abiertas para dejar ver a La Soledad. Y finalmente, la Alameda de Cristina donde aguardaba la hermandad del Nazareno, que a la ida volvió a colocar en la carreta de plata un cirio que iluminó a la Virgen del Traspaso la pasada Madrugada. Ya en la puerta del templo, también se sumaron las hermandades ubicadas él. En este emplazamiento y antes de situar la carreta frente a la puerta de la iglesia, por delante del Simpecado pasaron todos los carros y demás vehículos que han conformado la comitiva en este regreso. Seguidamente, el estandarte mariano fue descolgado de la vara de camino y situado en el que portó el secretario de la hermandad, que lo introdujo en el templo, cerrándose así la romería de Jerez no sin antes cantar una última Salve al Simpecado. Ante, por la mañana se produjo la llegada a Bajo de Guía con el embarque hacia el mediodía. Posteriormente, el largo rengue en Ventosilla donde se cambió las flores y rumbo hacia Jerez sobre las cuatro y media de la tarde.

Fin a nueve días en los que el rocierismo local ha cumplido con el rito de llevar su devoción ante la Blanca Paloma. Ha sido la romería en la que sí fue mucho más explícita la bajada de participantes, tanto acompañando a la hermandad jerezana por el camino como de forma general en la propia aldea. No es que los números supongan un termómetro para medir la devoción pero sí ponen de manifiesto que hoy por hoy la romería no está al alcance de todos. Dos datos sobresalientes, la hermandad de El Puerto de Santa María, por tomar como ejemplo a una corporación de envergadura mediana, ha sufrido una bajada de un 70 por ciento en sus cifras habituales; la otra 'cuenta' la hizo un rociero con casa en la calle Bellavista, en el centro de la aldea. De las 51 casas de esta vía, 28 estaban cerradas.

Ha sido el Rocío del mal tiempo, una meteorología que no fue la mejor aliada de los romeros. Frío, viento y lluvia que no han ayudado a calentar los ánimos, tiempo que sin embargo ayer fue más acorde con lo habitual en estas fechas. Para Jerez, el camino ha tenido momentos vibrantes e intensos marcado por la autenticidad de una pureza rociera que ha salido a relucir en momentos muy especiales que quedan en la memoria de los que los vivieron, instante propiciados, tal vez, por la criba que la crisis ha sometido a la comitiva y que la ha dejado como más cercana a todos y con todos. La hermandad ha ido bien y sin problemas sobresalientes por un Coto cuyos senderos estaban en muy óptimas condiciones.

En la aldea, Almonte no tuvo en cuenta el pasado lunes a los muchos que se quedaron sin ver a la Virgen en la calle. Ya fuera por las prisas ante la anunciada lluvia, que no llegó, o por el nuevo 'modelo' que han dado a la procesión o por el cansancio acumulado por las tres salidas seguidas de la Virgen, la conclusión es que el lunes de mayor gloria rociera pasó casi de soslayo con una aldea que a las once de la mañana ya era un ir y venir de vehículos por sus calles con la gente recogiendo y regresando. Este año más que nunca, la Señora debería haber protagonizado sobremanera el Lunes de Pentecostés. Razones, las hay y sobradas pero a Almonte no cuentan esas cuestiones colaterales, pero sí es importante anotar que era la romería del Año Jubilar. 2014 será otro cantar que tendrá su propia y única letra.

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