juan luis bretón. ex alto cargo del sector bodeguero distinguido por el ayuntamiento

"La Feria de Septiembre de Jerez se despobló cuando las playas se poblaron"

  • Su Bilbao natal, la City de Londres y la ciudad de Jerez conforman el triángulo de su existencia

  • Este experto, ya jubilado, se muestra optimista sobre el futuro de los vinos de la denominación

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Si algo caracteriza a Juan Luis Bretón es su jerezanía. Lleva más de medio siglo en Jerez y, a pesar de haber nacido en Balmaseda (Vizcaya) con él se cumple a la perfección el dicho que algunos sostienen de que "un jerezano nace donde le da la gana".

Bretón, distinguido por el Ayuntamiento de Jerez, es una enciclopedia abierta sobre el vino de Jerez. Con una sólida formación fue uno de los encargados de abrir brecha en el exterior. Tras trabajar en la City de Londres, uno de los corazones financieros del mundo, se cruzó en su camino Beltrán Domecq padre, y se lo trajo para Jerez.

El alcalde de por entonces se cargó la Fiesta de la Vendimia y luego la recuperó. Algo tendría, digo yo"

- ¿Cómo le fue por el Londres de los primeros años 60?

- La experiencia fue muy positiva. Ir a diario a trabajar a la City y estar en el mismo centro de las finanzas del mundo era una maravilla. Por entonces eran líderes, algo más que hoy, y me curtió en comercio exterior. Fue muy interesante.

- ¿Cómo se cruzó Beltrán Domecq en su camino?

- Pues fue en una reunión en Londres. Él vino de Jerez. Era una figura bodeguera, un extraordinario señor. Fue en una comida de trabajo cuando dijo que venía buscando un perfil de dirección y coordinación. Me miró y me dijo: "Tú te vienes para Jerez", así de simple. Vine por poco más de un año y debo confesar que fue un baño de jerezanismo. Vine con mi esposa y a ella le encantó la ciudad. Si no le hubiera gustado a buen seguro que no estaría aquí (ríe). Después volvimos a Londres para trabajar en el banco. Fue entonces cuando empezó esa herramienta hoy tan extendida como son las tarjetas de crédito. Reconozco que me fascinaban. Finalmente volví a Jerez. Debo confesar que he vivido con intensidad y con gusto esta ciudad.

- ¿Cómo se trabajaba en el sector en 1965?

- Pues fíjese. En aquellos tiempos se empezaba a utilizar el télex, que era un gran medio. Cuando retorné eran los faxes los que llenaban las oficinas. Ahora todos vamos con el smartphone encima. A este paso, creo que lo único que nos falta es que nos coloquen un chip en la cabeza.

- El Marco por entonces tenía una gran cantidad de trabajadores...

-En 1965 había, más o menos, unos 10.000. En el 78 llegaban a unos 3.000 y ahora habrá apenas un millar...

- También entonces la implicación de las bodegas con la ciudad era mayor...

- Es lógico. Si en 1965 había 10.000 trabajadores, de ellos unos 8.000 estaban en Jerez. La implicación, por razones evidentes, era enorme.

- Eran los años de las grandes Fiestas de la Vendimia...

- Eran fascinantes. Estabas el año entero dando muchas puntadas para que todo saliera a la perfección. A partir de 1980 no hubo forma de entenderse con el Ayuntamiento. Como se recordará, siempre se dedicaban a un país o a una ciudad con una condición: que la representación recayera sobre un ministro, un embajador o un alcalde en caso de que fuera ciudad. El alcalde de Jerez de turno no se presentaba a las recepciones y no les atendía. Quizá esa postura le diera muchos votos, no lo sé. Fue el 30 de mayo de 1989 cuando se firmó un acuerdo por el que el Ayuntamiento se hacía cargo del 50% de la Fiestas. El 1 de julio de 1991 se vio que era imposible seguir. La última Fiesta de la Vendimia se celebró en 1990, acabó tras 42 años y esa postrera edición se dedicó a Munich. Curiosamente después el Ayuntamiento recuperó las Fiestas de la Vendimia. Algo tendrían, digo yo, para que así fuera.

- Hablemos de la Feria de Septiembre...

- Se trata de la feria más antigua que tenía la ciudad. Databa del siglo XVI y se caracterizaba por la gran vida que tenía. Fue por entonces cuando los trabajadores empezaron a disfrutar de vacaciones tal y como las conocemos hoy en día. El presupuesto de las familias, tras el veraneo y el regreso de los niños a los colegios, provocó que fuera cayendo. Ya en el año 1981 se veía que el dinero no corría en la Feria de Septiembre como antaño. Las playas se poblaron y la Feria se despobló. Y así el mismo alcalde decidió que sobraba.

- ¿Cómo vivió la Huelga de la Vid de 1991 y qué conclusiones sacó de la misma?

- Me cogió como director de Fedejerez. La sufrí menos que otros compañeros. Su base, al menos es mi punto de vista, es que se trataba de una serie de movilizaciones innecesarias, pero los sindicatos consideraron que debían hacerla para que se viera que se dedicaban a lo debían dedicarse. La verdad es que nos crearon problemas, pero no en la calle. Lo cierto es que tras la Huelga de la Vid del 91 hubo un antes y un después. Fue, sobre todo, un esfuerzo inútil y contraproducente pero la vida es así...

- Parece que el jerez está viviendo un nuevo resurgir...

- El otro día, en la Cátedra del Vino, con Antonio Saura y López Linares, se vio que el jerez, su crianza y su mercado, siguen despertando admiración, una especie de vínculo que une definitivamente a las personas al vino y a la tierra donde nace. Debemos aprovechar esas circunstancias para instalar nuestros vinos. De hecho ya se está viendo: a la hora de maridar, la cocina española que es una de las más altas escuelas de Europa y del mundo está utilizando los jereces para acompañar las composiciones que crean los chefs. Es una vía muy prometedora.

- La verdad es que el mercado ha cambiado mucho desde que usted dio sus primeros pasos por el Marco...

- No tanto. España tiene más habitantes pero el volumen de ventas se puede considerar equilibrado. La sociedad ha cambiado. Hemos entrado en una dinámica en la que todo es malo: el colesterol, el alcohol, el tabaco... han pasado los años y puedo asegurarle que las referencias, los tipos de alcohol, se han incrementado de forma considerable. El perfil del consumidor, ciertamente, ha cambiado muchísimo, pero conseguimos resultados, que es lo importante.

- Me dicen que fue usted un buen futbolista...

- Habladurías. Lo más serio que jugué fueron los partidos del famoso Torneo Vitivinícola. Lo hice animado por los amigos Felipe Quintana y Jerónimo Roldán. Jugaba en el medio del campo...

- Puesto arriesgado donde los haya, ¿qué tal le fue en el fútbol leñero de entonces?

- La verdad es que repartía más de lo que me llevaba para casa (Risas).

curriculum 'total'.

Juan Luis Bretón Abrisqueta tiene un curriculum envidiable. Nace en Bilbao, en 1936. Creció en Balmaseda. Estudia banca y dirección de empresas en la Universidad Comercial de Deusto, el Institute of Bankers (Londres) y el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa Barcelona. Trabaja desde mayo de 1952 hasta abril de 2002, en Bilbao, en Londres y en Jerez. En noviembre 1995 recibe en La Haya la Cruz de Oficial de la Orden de Oranje-Nassau del Reino de Holanda, y en abril de 2002, en Jerez, la Encomienda de Número de la Orden del Mérito, Pesquero y Alimentario del Reino de España. Fue consejero delegado de Williams & Humbert, y con la conformidad del Banco de Bilbao deja la City para incorporarse como apoderado general a W&H hasta junio de 1974 cuando pasa a John Harvey (España) como consejero director general en Jerez. En 1976 regresa a Londres atendiendo indicaciones del Banco de Bilbao para dirigir el Grupo Bilbao Wines. En 1978 decide volver a Jerez para ser gerente del Grupo de Exportadores (Esesa) y posteriormente director de Fedejerez y sus asociaciones hasta su jubilación en abril 2002.

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