Coronavirus

Frío, calor, humedad..., ¿cómo afecta la climatología al coronavirus?

  • Al ser un virus nuevo, expertos dicen que hay pocos datos y que no está clara su incidencia

Cola en una panadería bajo la lluvia, días atrás. Cola en una panadería bajo la lluvia, días atrás.

Cola en una panadería bajo la lluvia, días atrás. / Pascual

El sol, la lluvia, el frío, el calor. ¿Cómo afecta el tiempo al coronavirus? ¿Realmente no soporta temperaturas a partir de 26 grados? Dicen expertos que al ser un virus nuevo a nivel bioquímico se conoce poco. Por eso los epidemiólogos no se mojan. Lo que se sabe de todos los virus parecidos a este, como el SRS-A, es que provocan insuficiencias respiratorias. Mientras mayores fueron las variaciones de temperatura ambiental y humedad relativa, durante los periodos de transición o  saltos en las tendencias de estas variables, la tasa de incidencia de las infecciones fue mayor.

De acuerdo a los hallazgos encontrados se acepta que la influencia de la temperatura y humedad ambiental sobre las Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) es inversa, es decir, a menor temperatura y menor humedad ambiental la incidencia de IRA se incrementa.

Apuntan también estos expertos consultados que serían “las variaciones de temperaturas muy exageradas, con mucha diferencia entre las máximas y las mínimas, las que darían relación causal más directa con mayor incidencia. Y que a mayor humedad, algunos virus que salen a través del estornudo suelen adherirse a las gotas de agua y caer por su peso al suelo o superficies antes de producir una infección, estando más en relación con el contacto en esas superficies durante unos minutos. Mientras que en un ambiente muy seco los virus permanecen flotando en el aire y pueden causar más contagio de persona a persona. En todo caso, no está clara la influencia de las temperaturas”.

Aseguran que es un círculo cerrado. “La invasión vírica provoca la liberación de los mediadores bioquímicos de la inflamación, provocando un aumento de la permeabilidad vascular que produce rinorrea y obstrucción nasal, irritación e inflamación faríngea, vasodilatación local (que origina también obstrucción nasal) y aumento de la producción de mucosidad que provoca tos y rinorrea. Se sensibilizan los receptores del árbol respiratorio originando estornudos y tos, aparte de producirse estimulación de tipo colinérgico que origina rinorrea, aumento de la producción de moco y tos, y broncoconstricción que también provoca tos”.

El doctor Omar Ortiz, de Clínicas Beiman, especialista en Medicina Deportiva, recuerda que la transmisión del coronavirus es de persona a persona, “así que la climatología no afecta a la mayor o menor incidencia de contagio. Se pensaba al principio que el calor podía frenar un poco el contagio, pero se está viendo que en Sudamérica es pleno verano y el contagio sigue la misma gradiente de avance. Se cree que en verano se controlará aquí un poco pero será por la propia curva de crecimiento que irá disminuyendo, pero no por el calor”.

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