Jerez

Historia fracturada

  • Desde sus orígenes, la construcción de Santiago está llena de errores graves que han provocado sus diferentes hundimientos. El arquitecto Emilio Yanes quiere romper el ciclo

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Si la iglesia de Santiago hablara... Pero ya lo hacen sus muros que, a través de sus fracturas, gritan y piden a la desesperada su rehabilitación. Históricamente, el edificio, "pese a ser extremadamente bello y ser una de las 'catedrales' góticas mejor trazadas de Andalucía, es una de las más sensible, inestable y propensa al colapso", tal como ya comentó días atrás el arquitecto Emilio Yanes, encargado de la resurrección del templo desde 2005 y en la actualidad. Pero son unas circunstancias que vienen de antaño. El ciclo de la historia es real en los pilares de este monumento.

La sección de cualquier columna permite trazar íntegramente el edificio, ya que desde el punto de vista formal es una iglesia perfecta. Es un templo 'aditivo', que se ha ido construyendo a base de siglos y de añadidos, "sin un programa claro, concreto e inicial, como correspondería a una 'catedral' gótica en la que se sabe desde el principio dónde van todos los esfuerzos". Yanes la llama catedral o iglesia porque entiende que ambos nombres son adecuados por su valor arquitectónico. Primero surge la capilla de la Paz y de ahí, todo el núcleo de la iglesia. A finales del siglo XV, el arquitecto Alonso Rodríguez es el encargado de la traza general del edificio. "Un hombre al que se le hunde el cimborrio de la Catedral de Sevilla, y al que se le hunde otra iglesia en la provincia de Cádiz. Tiene una trayectoria tal que, aunque a la historia ha pasado como que muere del disgusto por lo ocurrido en Sevilla, la realidad es que huye a América. Tiene una concepción del gótico meramente formal, pero no sabe cómo funciona y por eso se le caen las construcciones", cuenta Yanes, que días atrás hizo en el Obispado, junto a parte de su equipo, un diagnóstico de las obras que se han hecho hasta ahora, el proyecto de lo que queda por hacer y la realidad de la enfermedad de Santiago.

La iglesia, casi que por norma, se ha caído cada 50 años, "con una puntualidad sorprendente". Se cayó en 1905, en 1956 y en 2005 estuvo a punto. El historial de quiebros de la iglesia es tal que en 1928 se tiene que apuntalar un arco de una zona que ya se había hundido en 1695. Sólo quedan dos pilares originales porque los demás han tenido que ser reconstruidos o sustituidos con el paso del tiempo. Uno de los pilares se hunde junto con toda la bóveda en 1956 cuando se estaba trabajando en otras columnas muy alejadas del lugar. Este hundimiento "se produce -recuerda- en unas circunstancias que nos avisan a los técnicos que venimos detrás. En una misma semana la iglesia fue visitada por tres arquitectos (lunes, miércoles y viernes) y el sábado se cayó una parte. Ninguno de ellos apreció que se iba a caer. ¿Por qué? Porque la iglesia no preavisa, tiene una patología que no se manifiesta sino que lo hace de forma brusca. El riesgo era difícil de ver y nosotros hemos necesitado los medios actuales, no disponibles entonces, para cerciorarnos de lo que pasaba".

Yanes habla también del hundimiento de 1905, en el que el arquitecto jerezano Rafael Esteve, "con su saber hacer y a quien yo admiro", sustituyó uno de los pilares al completo, para lo que tuvo que mantener apeada toda la 'catedral', y para ello se necesitó construir unos apeos que hoy todavía son monumentos y que se conservan en la Escuela de Caminos de Madrid. "Esa valentía, de ser capaz de cortar el pilar de esta iglesia y sustituirlo estando él debajo, me parece admirable. Si no lo hubiera hecho, quizás hoy podríamos decir que no tendríamos iglesia". En 1928 hubo que reforzar otro de los pilares y en 1956 aparecen rajas enormes en la iglesia y la sacristía se abrió. De esta forma y con este estudio, Yanes apunta que es importante analizar la historia para no caer en los mismos errores, "y cuando la obra de una iglesia se queda parcialmente acabada, -como ha ocurrido con Santiago desde 2010- volvemos a caer en ese error porque parte está consolidada y parte no".

Hace 60 años, cuando las bóvedas cayeron, lo hicieron sobre el suelo de la 'catedral', sobre los enterramientos que discurren a lo largo de la iglesia, que se abrió por este suceso de parte a parte. "Y se pone al descubierto otra enfermedad, estas galerías han pasado cortando la cimentación de los pilares, algo que ocurre también en San Dionisio". Porque cada vez que se ha derrumbado ha habido problemas también, no sólo por la parte que se ha hundido, sino en otras puntos de la iglesia. "Es importante destacar que el monumento se ha venido abajo muchas veces porque se estaba actuando en otro sitio". Un hecho que, comenta Yanes, no es accidental "porque esta iglesia tan bella está absolutamente desequilibrada. El gótico se basa en la simetría y si los esfuerzos no están compensados, el edificio se cae. Santiago tiene tendencia a moverse hacia ciertos lados, a abrirse". Una patología grave que lleva al monumento a moverse solo, de ahí que si se interviene en un punto se afecte a otro.

En 2005, a Yanes le dan malas noticias de la iglesia de Santiago "y desde Vorsevi, Jesús Barrios me solicita que me encargue de su rehabilitación. Estudiamos el tema, profundizamos en su historia y entonces coincidimos en que teníamos mucho menos tiempo de lo que habíamos pensado. O actuábamos pronto o podíamos pasar a engrosar la lista de los tres arquitectos anteriores que no habían percibido el problema en los años 50". Aunque los indicios eran pocos, eran los suficientes ya que las fracturas son a compresión o cortantes, que no avisan. Una vez que aparecen, el edificio se puede caer. "La iglesia estaba buscando caerse". Se hizo un seguimiento fotográfico y en tan sólo un mes de diferencia entre una imagen y otra, las fracturas aumentan de forma alarmante, las bóvedas que habían sido rehechas en 1956 se estaban moviendo, la capilla bautismal estaba reventada, así como otros puntos débiles destacados. La incapacidad de la iglesia por mantenerse en pie era evidente. Un edificio hecho en partes de forma meramente estética sin tener en cuenta los esfuerzos o los equilibrios con la falta de arbotantes, contrafuertes y pináculos en ciertos puntos.

Entre las técnicas que han utilizado en el estudio de Emilio Yanes está la videoscopia, que demostró que el edificio en su interior estaba en gran parte vacío, como los pilares y los muros. Yanes hizo referencia también a la espadaña, que aunque siempre tuvo problemas, al añadir la pesa del reloj la operación se hizo mal, y provoca su fractura. Respecto a la fachada, se añadió con posterioridad y con mucho peso "lo que hace que tienda a desplazarse hacia fuera y hundirse. El indicador más claro es que en el breve tiempo que nosotros estuvimos al principio viendo la iglesia, la pila del agua bendita se estaba separando y deformando respecto al muro de la iglesia". Respecto a los muros, un estudio realizado por el equipo de Yanes apuntaba que algunos fallaban al 73%.

Hay que destacar que se ha realizado hasta una tesis internacional de los trabajos que se han realizado hasta ahora en Santiago, obra de Esperanza Rodríguez Mayorga, profesora de la Universidad de Sevilla. En ella se exponen las técnicas utilizadas en el monumento, muchas de ellas novedosas, como introducir una perforadora en un pináculo gótico hasta su cimentación. "Nuestra actitud es utilizar técnicas que mejoren y resuelvan el problema del templo sin alterar su configuración y geometría, compensar los desequilibrios mediante técnicas que generen esfuerzos internos . No tocaremos la imagen de la iglesia", aseguró Yanes, que adelantó que las técnicas previstas para la futura actuación son contrafuertes internos e invisibles, un sistema de ventilación contra humedades o la colocación en la bóveda de taladradoras que permitan los rellenos con microcemento necesarios. Dichos detalles apuntan garantías de que "no se repitan los periódicos derrumbes sufridos por el templo a lo largo de su historia". "Nos queda -concluyó- un porcentaje importante de obra, en el ábside, en la espadaña, coser las fracturas -no taparlas-, en la cabecera de la nave del Evangelio, la capilla del Sagrario, las cubiertas...". Porque Yanes advierte que la lluvia o la humedad provocaría un derrumbe inmediato en la iglesia, "ya que la piedra con humedad reduce su efectividad en un 50%. Donde más resistencia hace falta es donde menos hay".

Las intervenciones de emergencia por parte de la Junta de Andalucía comenzaron en 2006, y se paralizaron a principios de 2010, cuando la empresa encargada de ellas, Cimtra, entró en suspensión de pagos a un mes de la conclusión de las obras. Hoy, el Obispado y la plataforma 'Jerez por Santiago', se encargan de recaudar fondos para concluir la rehabilitación del templo, que se iniciarían "muy prontito", según el obispo, José Mazuelos, y poder reabrir el templo al culto en 2015. Para ello hace falta una inversión de más de 2.300.000 euros y no repetir los errores del pasado.

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