Jerez

Homenaje a una "persona olvidada" que "llenó" un siglo de nuestra historia

  • El reconocimiento de la Asociación Católica de Propagandistas a la figura del escritor y articulista José María Pemán desborda la Sala Compañía

Una abarrotada Sala Compañía acogió anoche un homenaje al poeta, dramaturgo, académico y propagandista José María Pemán y Pemartín. Un evento organizado por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), que se vio desbordada al quedarse el aforo pequeño por el poder de convocatoria de una cita a la que acudieron numerosas personas de la vida social, política y cultural de la ciudad, y de fuera de sus fronteras, con objeto de "rendirle homenaje a la enorme figura de Pemán, abordable desde muchos ámbitos", como apuntó Carlos Romero Caramelo, máximo responsable de la ACdP.

En su presentación del acto, Romero destacó la faceta 'propagandista' de Pemán, "que defendió la doctrina social de la Iglesia, núcleo de su vida". "Un hombre tolerante -añadió-, una actitud, como dijo él, en la que caben todas las generosidades". Palabras que 50 años después "están presentes en nuestra cultura del desencuentro. Un modo, el suyo, nada vulgar de entender la vida".

En la cita intervino también Manuel Guerrero Pemán, nieto de José María Pemán y presidente del Consejo Asesor de Diario de Jerez, que tuvo emotivas palabras -muy aplaudidas- hacia su abuelo, con un simpático repaso a los aspectos más destacados de su vida, sus estudios de Derecho, la primera vez que ejerce como abogado -de una chica de 15 años-; su primer libro, 'La vida sencilla', en 1923, que nadie quería publicar; su primer premio como poeta en los Juegos Florales de Sanlúcar, su boda en Jerez con Carmen Domecq Rivero, con quien tuvo 9 hijos y 44 nietos -algunos presentes en la sala-. De ella confesó el poeta que, "nunca consumía mis productos, pero tampoco yo los de su familia", pero era su luz y su guía. Porque la historia de la vida de Pemán "es la historia de su verso", al que llega en 1929, cuando se centra en Andalucía, "tierra de la que sacaba pecho". Guerrero Pemán recordó además que la fe, la patria y el amor eran el triángulo que centraba la vida de su abuelo.

El catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Cádiz Manuel Bustos, por su parte, habló de "una conversión y una experiencia", de un estudiante universitario en los años 60 en Madrid, "donde la figura de Pemán era vista como de una persona integrada en el sistema franquista, la imagen que me traje a Cádiz. Y aquí, en la experiencia, tuve la suerte de entrar en el archivo de Pemán. Un hombre que guardaba todo, algo fundamental para nosotros, los historiadores. Fue un descubrimiento para mí, sobre todo, por su epistolario. Me hizo cambiar el chip, ver que Pemán no era la figura que pensaba, sino que participaba en la liberalidad que descubrí en él. Pemán era un liberal que ayudó a amigos y enemigos". Bustos catalogó y ordenó esa riqueza documental a lo largo de cuatro años, junto al secretario del poeta, Antonio Llaves. "Un hombre, pemán, de una vida larga (1897-1981), testigo de un agitado siglo XX, al servicio de sus ideales monárquicos (de los más clásicos a la monarquía constitucional), sus ideales patrióticos, religiosos, con una evolución en los tiempos; los de familia y propiedad. Un hombre sensible a los cambios, a los que se adaptaba. Su obra literaria acompaña a esta realidad política y cultiva todos los géneros, la poesía, teatro, ensayo, artículos, cuentos, era orador y novelista". "Este es un justo homenaje", calificó Bustos, "a una persona muy olvidada, que llenó un siglo de nuestra historia, que estuvo presente en ella con su compromiso como intelectual y como buen escritor, y que es a veces objeto de críticas inmerecidas".

A lo largo de la velada fueron varios los poemas los que se leyeron dedicados a y de Pemán, como los del poeta Antonio Murciano, vicepresidente de letras de la Academia San Dionisio; el secretario personal del escritor, Antonio Llaves, y el presidente de Caballeros Hospitalarios, Manuel Navarro. Entre poema y poema, tomó la palabra el director de ABC, Bieito Rubido, quien repasó los inicios de José María Pemán en el rotativo, en el que apareció por primera vez el 15 de enero de 1928, a la edad de treinta años, con la publicación de uno de sus poemas.

Rubido centró gran parte de su intervención en el especial que le dedicó el periódico con el que colaboró durante medio siglo el 19 de julio con motivo de su muerte el día anterior. "Pemán es el mejor articulista de la historia del periodismo español, del periodismo hecho con el sudor de la inteligencia", subrayó Rubido, quien repasó algunas citas de autores célebres como Dámaso Alonso, Gonzalo Torrente Ballester o Jorge Guillén dedicadas al escritor gaditano para ensalzar su obra literaria y, en particular, su trabajo como articulista.

Si Pemán confesó en vida que nunca se separaba de "la monarquía, la Feria de Jerez y el Divino Impaciente", el director del aseguró que "no habrá cosa que separe a Pemán de ABC; lo reivindicaremos siempre".

A la salida de la Sala Compañía, entre los asistentes al acto aún resonaban los ecos de las palabras con las que Antonio Burgos cerró su intervención: "¡Viva España y Jerez! ¡Viva Pemán!".

El periodista y escritor gaditano arrancó los aplausos del público en muchos de los pasajes de su alegato, cargado de admiración hacia la figura y la persona de Pemán, así como de la ironía de la que éste hizo gala durante su larga vida y su prolífica obra periodística y literaria, en muchas ocasiones para defenderse de los ataques a quien no encaja en un país de "envidiosos".

El saludo de Burgos fue para "la pemanería y la pemanidad de Cádiz y Jerez", porque "España ganó a Pemán un poco antes de la pérdida de las colonias", a ese "Hércules que refundó el Cádiz literario y que reconquistó Jerez con su poesía", a ese "niño del 98 que construyó el solo la historia de España, de Cádiz, de la política y la monarquía" provisto del "cachondeíto fino" propio de estas tierras.

"Don José estaba sobrao, era una persona demasiado trabajadora y eso en un país de flojos no se perdona", deslizó Antonio Burgos, quien dijo estar absolutamente de acuerdo con la retirada del busto de Pemán del Villamarta, "pero no por exceso, sino por defecto", toda vez que refirió que aquel nunca tuvo suerte con las esculturas, pues "un escritor de una pieza, de cuerpo entero, debería tener una estatua de bronce de cuerpo entero en el Villamarta". Según Burgos, tampoco tuvo suerte con un bajorrelieve de su casa natal de Cádiz en el que se representaba a Pemán junto a la diosa Minerva. Al parecer, la gente le comentaba al dramaturgo que había salido agraciado y guardaba parecido con su escultura, no así su mujer, a la que confundían con la deidad.

"Inteligente, brillante, rico -por su casa-, culto, simpático y dotado para escribir y conversar con una facilidad pasmosa para escribir y conversar" fueron sólo algunos de los innumerables piropos que dedicó el conferenciante a Pemán, "de esas personas a las que en España sólo se perdona cuando tienen un cáncer y de los malos". Para Burgos, Pemán es un incomprendido, "un 'anti Cid' que sigue perdiendo batallas como la del busto del coliseo jerezano, pero por muchos bustos que le quiten, los rojos más rojos, y esto es algo que desconocen, seguirán vistiendo a sus hijas de piconera, uno de sus personajes, para el concurso del Carnaval".

Tras un breve repaso a la aportación de Pemán, el escritor y periodista apostilló a modo de epílogo que "meterse con Pemán ha sido y es un deporte nacional", porque "la patria no está de moda y hay muchos empeñados en destruirla". "Roma no pagaba a sus traidores y Jerez no paga a sus defensores", añadió Burgos, quien sentenció: "Por gaditano, por jerezano, por andaluz, por español, por patriota, por monárquico y por liberal, quieren borrar a Pemán del mapa".

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