Jerez

Honremos a nuestra amantísima Patrona (I)

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SE acerca una efemérides que a todos los católicos jerezanos nos debe colmar de gozo el corazón. Han pasado cincuenta años, quien lo diría, de aquel 28 de mayo de 1961 en que nuestra ciudad vivió uno de los acontecimientos más entrañables y sentidos de su Historia, con mayúscula; el día en  que  coronamos  solemnemente a nuestra Patrona la Santísima Virgen de la Merced. Para los que Dios quiso que tuviéramos la fortuna de vivir aquella jornada plena de emoción y sincero amor a la Madre del Señor, no se nos olvidará nunca el cúmulo de actos multitudinarios que se programaron y llevaron a cabo con absoluto entusiasmo de los fieles.

De manera breve procuraré plasmar mis impresiones de esta jornada que comenzaron con el traslado procesional el 25 de mayo,  con multitud de devotos alrededor de la imagen desde su basílica hasta la Alameda Vieja donde la esperaban, llenándola completamente, los niños de todos los colegios jerezanos  que la acogieron con una cerrada ovación seguida de cánticos marianos que sonaban a gloria fluyendo de las gargantas jóvenes, hermoso auditorio al que se dirigieron los mercedarios  para, en una catequesis entrañable, en tan histórico lugar, explicar de forma sencilla el porqué se iba a coronar a la que era Reina de los jerezanos.

El paso que portaba a la Patrona era el de la Madre de Dios de la Misericordia a fin de que pudieran cargar los costaleros jerezanos con la Virgen mercedaria,  petición que habían hecho los capataces Juan Gorrión, Manuel Olmedo, Pepe Domínguez, Paco Sacrificio y sus hijos  a la junta organizadora de los actos y así tanto a la ida a la Alameda Vieja y  Santa Real e Insigne Iglesia Colegial, como en el traslado a la Alameda para la coronación y posterior procesión magna a su basílica, se turnaron los capataces y sus cuadrillas para portar sobre sus hombros nuestra amantísima Patrona.

El triduo que se celebró los días 25, 26 y 27 de mayo en  nuestro primer templo fue predicado por el obispo auxiliar de Sevilla y vicario de Jerez monseñor Cirarda Lachiondo, estando la Patrona colocada delante de la puerta de la Encarnación, ya que aún no se había acometido la reforma que hizo desaparecer el baldaquino y el infausto, a mi entender, traslado del coro.

Recuerdo los cientos de sillas que además de las bancas, hubo     que habilitar para acomodar a los fieles que llenábamos las naves del templo.

Todo el centro de Jerez estaba engalanado con banderas que cruzaban las calles con los colores de España y de la ciudad, los escaparates de comercios adornados con  motivos marianos, dando lugar todo esto a que se respirara desde días antes un ambiente festivo en toda la ciudad.

El anuncio de que el padre Manuel Fernández, impulsor de la devoción a la sin par Morenita desde su llegada a Jerez en 1940, iba a trasladarse a Jerez desde la misión en que desarrollaba su labor pastoral en América, proporcionó una gran alegría a los muchísimos  jerezanos que le apreciaban  por su ingente labor en pro de la Patrona.

Una jerezana fue  nombrada madrina de la coronación junto con su esposo que fue el padrino del evento. Se trataba del entonces capitán general de la II Región  Militar D. Antonio Castejón Espinosa y su esposa la jerezana Dª Mercedes Paz Genero.

Es de destacar  que en  la procesión magna no podrían participar mujeres, al igual que en el Corpus, pero en ella no sólo participó la madrina sino en su calidad de académica de la de San Dionisio la Marquesa de Campo Real tuvo su sitio con la corporación en los actos.

Y llegamos al día grande de  la coronación, domingo 28 de mayo de 1961, estando la Colegiata llena de fieles desde primeras horas de la mañana, celebrándose el pontifical por monseñor Cirarda a las 11,30 de la mañana presidido además de por el cabildo municipal bajo mazas por el  gobernador militar de Cádiz , general Montes de Oca que durante la Guerra Civil fue jefe del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de la Merced y que sentía gran devoción por la sagrada imagen.

Me parece estar viendo la llegada del cardenal Bueno Monreal a la Colegiata donde la batería de Artillería A.A. nº 74 con estandarte, escuadra y bandas de cornetas, tambores y música del Regimiento Soria 9 de Sevilla, le rindió los honores de ordenanza, última vez que en Jerez se le rindieron tales honores, pues aunque vino en ocasión de las bodas de oro de la coronación de la Virgen del Carmen el 20 de abril de 1975, no quiso pasar revista a la Compañía de Infantería de Marina que estaba en el reducto de la Colegial, en atención a que tras él llegó el almirante  Pita da Veiga que representaba al jefe del Estado.

Tuve la suerte el día de la coronación de la Patrona de contar con  una invitación en la gran tribuna que se había instalado al fondo de la Alameda Vieja ante González Byass.

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