Educación | Escuela de Idiomas Un cuarto de siglo de Idiomas

  • La Escuela Oficial de Idiomas de Jerez celebra estos días su 25 aniversario, un periodo en el que ha tenido cuatro sedes distintas y más de treinta mil alumnos matriculados

Ana Fernández, directora de la Escuela y primera docente hace 25 años.

Ana Fernández, directora de la Escuela y primera docente hace 25 años. / Miguel Ángel González

En enero de 1993 y respaldada por el Ayuntamiento de Jerez, nacía oficialmente la Escuela de Idiomas de Jerez. Fue un proyecto ambicioso y que tuvo al entonces alcalde, Pedro Pacheco, como principal valedor. No obstante, detrás de la iniciativa estaba también la propia Junta de Andalucía a través de su Consejería de Educación.

“Era una reivindicación de la ciudad”, confesó el entonces delegado de Educación municipal, Carlos Manuel López el día de su puesta de largo.

No es de extrañar que los primeros años de vida de esta institución estuvieran marcados por su carácter local. “La escuela era municipal pero el personal lo ponía la Junta de Andalucía, entonces éramos dos funcionarios, que dábamos clases de inglés”, recuerda Ana Fernández, directora de la Escuela en la actualidad y entonces una de las tres docentes contratadas.

El hecho que corroboraba esta circunstancia fue el comienzo del curso, a finales de enero, una fecha un tanto inusual si nos centramos en el aspecto académico.

Además, como aseguró el entonces delegado provincial de educación, Francisco Menacho, se trataba de un proyecto “atípico”, sobre todo por la falta de un edificio concreto para albergar las clases, al tiempo que manifestó el interés de ambas administraciones en poner en pie la escuela.

La falta de una sede propia obligó a desarrollar las clases en los primeros años de vida de la institución en el colegio Miguel de Cervantes. En el primer año lectivo se ofrecieron el inglés y el alemán como idiomas a cursar, llegándose a matricular 270 alumnos. “Se quedaron muchísimos alumnos fuera, sobre todo porque al empezar fuera de tiempo, la oferta era muy reducida”, explica Ana Fernández.

“No había personal no docente, por eso todo el tema administrativo lo llevaba el Ayuntamiento, al menos durante el primer año. Tampoco tuvimos dotación económica ese primer año, de ahí que los tres profesores que estábamos dando clases tuviéramos que traer el material de casa”.

Otra de las curiosidades que apunta la entonces profesora y ahora directora de la Escuela es que al ser las clases de un colegio de Primaria “teníamos tres aulas, pero eran aulas equipadas para niños y nosotros teníamos adultos que no cabían ni en los pupitres ni en las sillas”.

Al funcionar a medio camino entre lo local y lo autonómico, los primeros años de vida “fueron difíciles”. Cuenta Ana Fernández que “al ser la escuela municipal, eso traía muchos problemas de nivel administrativo, sobre todo en cuanto a la titulación, que teóricamente era sólo para las escuelas que formaban parte de la red. Sin embargo, nosotros éramos funcionarios. Había una incongruencia y eso fue un problema”.

Desde la Junta, por su parte, se condicionaba el hecho de que contar con un edificio propio para pasar a formar parte de la red autonómica.

El segundo idioma, el alemán, llegó el mismo año de la apertura, pero con la particularidad de que la profesora encargada de impartir las clases estaba contratada por el Ayuntamiento. En cambio, el tercer idioma, el francés, no llegaría, en cambio, hasta cinco años más tarde.

Una de las largas colas para cursar matrículas en la sede de Taxdirt. Una de las largas colas para cursar matrículas en la sede de Taxdirt.

Una de las largas colas para cursar matrículas en la sede de Taxdirt. / Vanesa Lobo

En 1996, tres años después de su puesta en funcionamiento, la Escuela de Idiomas se traslada hasta la calle Taxdirt, donde establecerá su sede durante varios años. Sin embargo, no será hasta 1999 cuando la Junta reconoce dicho edificio como propio e incorpora por fin a la institución a su red de Escuelas de Idiomas. Esta decisión, tal y como asegura Ana Fernández, “fue un punto de inflexión porque a partir de ahí, todo empezó a cambiar”.

El interés creciente por el estudio de los idiomas provocó, en aquellos primeros años del siglo XXI, que la sede se quedase pequeña al poco tiempo de aterrizar. “La Escuela creció mucho en cuanto a alumnos en aquellos años, y desde que llegamos allí, al segundo año ya tuvimos que utilizar aulas de otros centros. La parte de atrás del edificio de Taxdirt (el antiguo colegio Carmen Benítez) lo compartimos entonces con la Escuela de Empresariales, pero las aulas no reunían los requisitos para dar clases y había muchas humedades”.

Así, en el año 2006, la Escuela de Idiomas pasará a contar con una nueva sede, la tercera en algo más de una década de vida, el instituto Santa Isabel de Hungría, donde se habilitarían varias aulas. No obstante, en los años venideros se compartirá dicha sede con la de Taxdirt. Allí permanecerá hasta que en 2014 se inaugura oficialmente el nuevo edificio.

El proceso, no obstante, resultó especialmente empalagoso para la Escuela, pues el inicio de las obras estuvo marcado por la polémica y sobre todo por el cambio de gobierno. Las mismas arrancaron oficialmente en enero de 2011, aunque en realidad, el primer movimiento de tierra no se realizó hasta dos meses después. El lugar elegido fue una antigua bodega de la calle Ponce, que en su día estaba planificada para albergar el Museo de la Ciudad, proyecto que, como otros tantos, quedó en saco roto. Sobre una superficie de 2.813 metros cuadrados y un presupuesto de 1,8 millones de euros, fue el arquitecto RamónGonzález de la Peña el encargado de dar estructura al edificio que hoy conocemos como su sede.

Las obras, no obstante, sufrieron un parón al poco tiempo de empezar, debido a un problema con el denominado Plan E, destinado a otras cuestiones. Ya con el PP y María José García-Pelayo en la alcaldía, éstas se reanudan en noviembre y antes de finalizar el 2013 quedaban concluidas. Sin embargo, problemas burocráticos provocarán que el edificio no fuese inaugurado oficialmente hasta finales de agosto de 2014.

Las nuevas instalaciones son para Ana Fernández “de lo mejor que hay ahora mismo en toda Andalucía” y aunque “fue un proceso larguísimo, creo que ha merecido la pena porque cumple con todas y cada una de las características que debe tener un edificio de este tipo, sobre todo en temas como la acústica, que para nosotros es fundamental”.

Actualmente, la Escuela de Idiomas cuenta con 18 personas dentro de su personal (de las 3 que empezaron) y tiene matriculados 1.380 alumnos. Además, en estos 25 años han pasado por sus distintas sedes y aulas más de 30.000 alumnos.

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