El vino de Jerez en las novelas de P. D. James
El Rebusco
Famosa autora de novelas policíacas y representante de una tradición muy británica
En una de las anteriores entregas de esta sección, concretamente la de fecha de 3 de diciembre de 2018, traté del jerez en la obra de la reina del género policiaco, o de detective, Agatha Christie (1890-1976).
Aspecto de su producción literaria que desarrollé con detalle en otro trabajo publicado en la revista portuguesa Douro, en el número 8 del 2019. La presencia de nuestros vinos la podemos encontrar en una treintena de sus truculentas narraciones, una relación que va desde Muerte en la vicaría, publicada en 1930, hasta Un crimen dormido, de 1976.
Aún no entiendo como no se ha hecho ninguna tesis doctoral sobre este asunto, el del jerez en la literatura, tanto en la de lengua española como en la inglesa. Estoy seguro que su estudio podría aportar unos resultados sorprendentes, revelando un punto de vista mucho más interesante que sesudos análisis económicos, o al menos sería un buen complemento a la hora de conocer la presencia del jerez en esta manifestación artística que tiene difusión internacional entre millones de lectores.
Como diría Tuñón de Lara, en su Metodología de la historia social de España (1973): 'La historia de la literatura nos aporta, a veces, el testimonio irremplazable y, casi siempre, una fuente de conocimiento para la vida cotidiana y las mentalidades'.
De alguna manera, y en base a las investigaciones que he llevado a cabo sobre la autora británica, como de los escritores nacionales Benito Pérez Galdós y Armando Palacio Valdés, así ha quedado de manifiesto. Dejando claro que aún queda mucho por desvelar.
Para la ocasión centraremos especial interés en otra escritora inglesa de reconocido prestigio en todo el mundo: P. D. James.
Las damas del crimen
Si Agatha Christie es la reina en el género de misterio, no ha de desmerecer el elenco de 'damas' que han seguido su estela. Además de la antes mencionada, P. D. James, hemos elegido a otras tres autoras británicas, representantes de una temática tan querida en la tradición anglosajona.
En muchos de sus relatos hacen beber jerez a sus personajes, no de forma accidental, sino como un hábito, tanto en el ámbito familiar como fuera del hogar.
En esta relación nos encontramos primero con Dorothy L. Sayers (1893-1957). Además de ser la creadora del distinguido detective Lord Peter Wimsey, en su vida privada era una buena aficionada a entonarse con jerez. En una carta de 1937, dirigida a su amiga, Miss Lorimer, le confiesa apenada : 'I was very sorry to miss a glass of sherry with you'.
Para confirmar lo dicho remitimos a la lectura de algunos de sus títulos, bien Los secretos de Oxford (Gaudy Night, 1936), o Luna de miel (Busman´s Honeymoon, 1937). En este último el capitulo XV lo encabeza de esta manera 'Sherry and Bitters'.
Continuamos con Josephine Tey (1896-1952), de la que destacamos Un chelín para las velas (1936), El caso de Batty Kane (1948), Patrick ha vuelto (1949), y Amar y ser sabio (1950). En todas ellas el sherry es una constante en la trama.
Ruth Rendell (1930-2015), buena amiga y colega de James, es considerada como una de las más destacadas en este tipo de historias. Su serie del inspector Wexford alcanzó gran popularidad.
Esto queda bien reflejado en sus más de 23 títulos donde hace mención al sherry y a sus diferentes tipos y marcas: amontillado, dry, cream, oloroso, Tío Pepe, Harvey Bristol, etc.
P. D. James y el jerez
Phyllis Dorothy James nació en Oxford en 1920, y falleció en su casa londinense de Holland Park en el 2014. En 1991 recibiría el título de baronesa.
Autora de 20 libros, muchos de los cuales fueron adaptados al cine y la televisión.
Entre otras distinciones recibió el premio Diamond Dagger de la Crime Writers’ Association en 1987 y la medalla de honor de Literatura del National Arts Club en el 2005.
Creadora del detective Adam Dalgliesh 'fue una de las primeras escritoras femeninas del género negro, después de que Agatha Christie abriera un difícil camino que hasta entonces había estado cerrado a las mujeres'.
En la introducción que hace Sergio Vila-San Juan a la edición de la obra de P. D. James, Sabor a muerte (Circulo de Lectores, 1988), destacaba la repercusión que los cambios sociales tenía en este tipo de narrativa: 'Pero si el periodo de entreguerras que supuso el cenit del éxito de la Christie permitió, en determinados países y en determinados círculos, mantener el espejismo de que existía un orden inmutable de valores y una jerarquización estricta -¡y justa!- de la sociedad, después de la Segunda Guerra Mundial semejante imagen se reveló insostenible. Los americanos de la Era de la Depresión ya lo habían advertido: frente a un crimen no importa tanto que el mayordomo sirviera el jerez a la una treinta y cinco o a las dos diez como el contexto general, social, en el que se produce'.
La profesora de la Universidad de Málaga, Pilar Hidalgo, incide en esa misma línea en su artículo 'Cambios sociales en las novelas de P. D. James' (Atlantis, Vol, XXII, nº 2, diciembre 2000): 'El que los personajes centrales pertenezcan a las clases profesionales medias y altas y tengan por los general aficiones literarias y artísticas, actuan a modo de protección frente al mundo exterior hostil'.
En esa misma novela hay un texto que nos proporciona muchas pistas de lo que decimos: 'La señora Kendrick sacaba la botella del jerez cada noche antes de cenar, en la Vicaría de Saint Crispín. Invariablemente era jerez seco, un vino pálido y áspero que realmente no era de su gusto.
Pero al regresar a su casa echó de menos ese ritual. Sin duda, cualquiera se acostumbre con rapidez a esos pequeños lujos.
Él levantó un dedo y el camarero acudió rápido y deferente. Llegó el jerez, de un hermoso color ámbar, semidulce, inmediatamente reconfortante'.
Los más interesados pueden entretenerse con la lectura de estas historias, a la vez que acompañarse de media botella de un buen jerez, rastreando estas menciones y averiguar el quién, cuándo, dónde, cómo en: A Mind of Murder (1963) / Impulso criminal; Unnatural Causes (1967) / Muertes poco naturales;The Black Tower (1975) / La torre negra; Death of an Expert Witness (1977) / La muerte de un forense; The Skull Beneath the Skin (1982) / La calavera bajo la piel; A Taste of Death (1986) / Sabor a muerte; Devices and Desires (1989) / Intrigas y deseos; Original Sin (1994) / Pecado original; A Certain Justice (1997) / Una cierta justicia; Death in Holy Orders (2001) / Muerte en el seminario; The Murder Room (2003) / La sala del crimen; The Lighthouse (2005) / El faro; Private Patient (2008) / Muerte en la clínica privada; Death comes to Pemberley (2011) /La muerte llega a Pemberley.
La expresión sherry es la más abundante, a la que se le acompaña de otras como medium, seco, semi dulce, dulce o incluso amontillado.
También su uso como condimento en la sopa, el consomé ('hecho con el mejor buey'), y el más genérico de jerez para cocinar ('cooking sherry'). Algunas traducciones no son las más adecuadas, distorsionando su sentido. De esta manera, los tradicionales y elegantes 'autumn sherry party', es traducido literalmente como 'fiesta del jerez', lo mismo que convertir el "medium sherry' en 'medio jerez'. Aunque la autora no hace mención a marca concreta, como tampoco a ningún jerez elaborado fuera de su origen, sí lo hace de un jerez barato ('cheap sherry').
Los mayores consumidores del jerez son los representantes de la Iglesia Anglicana, en La torre negra: '...y un par de botellas de amontillado para el padre Baddeley'.
No sabemos si este texto de Una cierta justicia forma parte de los recuerdos personales de James, pero nos gustaría pensat que así es: 'Recordaba la casa de su abuelo en Hampstead, donde había crecido, la botella de jerez siempre a mano'.
Adam Dalgliesh y Cordelia Gray
De Adam Dalgliesh hay que decir que tiene su origen en Norfolk, hijo de un rector en una pequeña parroquia. Dalgliesh es viudo, su mujer falleció en el parto de su hijo. Desde aquel momento rechaza cualquier compromiso con otra mujer, hasta que conoce a la profesora Emma Lavenham, a la que le pide matrimonio. Su mejor amigo, Conrad Ackroyd es miembro del Cadaver Club, un club privado de entusiastas de la criminología.
En los inicios de la serie James lo presenta como inspector en el Metropolitan Police Service de Scotland Yard en Londres donde llega a ser comandante. Dalgliesh 'muestra una personalidad racional, fría y amante de su intimidad. Es poeta, y ha publicado varios libros, lo que lo convierte en una especie de celebridad en el cuerpo. Vive en un piso sobre el río Támesis en la City londinense'.
La otra figura de ficción es la detective privada Cordelia Gray, protagonista de dos de las novelas de James, An unsuitable job for a woman (1972) traducido como No apto para mujeres, y The Skull Beneath the Skin (1982). Estas dos novelas han sido llevadas adaptadas para la televisión, no fueron tan bien aceptada por el público, que aún no estaba preparado para ver a una mujer joven en ese papel. Cordelia se especializa a buscar animales perdidos ayudada por un joven actor y una anciana secretaria, pero se ve envuelta en casos de asesinato que resuelve con pericia.
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