De Jerez a Santiago en bici

El aficionado José Salas se ha planteado el reto de hacer el camino hasta la capital gallega, hacia donde partió ayer, recorriendo solo y a pedales la antigua Vía de la Plata

El aficionado saluda desde su bicicleta, a la que mima a diario.
El aficionado saluda desde su bicicleta, a la que mima a diario.
Noemí González /Jerez

30 de agosto 2008 - 01:00

Casi 1.100 kilómetros separan Jerez de Santiago de Compostela. Ése es el destino que se ha fijado José Salas Zurita, Pepe para los amigos, que se ha propuesto hacer el camino de hasta la capital gallega en bicicleta en tan sólo ocho etapas. Haciendo cuentas, son más de cien kilómetros al día, aunque el entrenamiento al que se ha sometido desde hace más de cinco meses, y más tres años y medio subiéndose a una bici de ciclo indoor o 'spinning' varias veces al día, hace que se sienta totalmente optimista y deseando llegar a la meta que se ha marcado. Salas salió ayer viernes para abordar ese reto en solitario y calcula que alcanzará por fin Santiago el próximo 6 de septiembre.

Son miles los peregrinos que se lanzan a la odisea de hacer el camino. Hay quien lo hace a pie, otros lo siguen en coche, pero Salas se ha decantado por hacerlo subido a su medio natural, la bicicleta. La idea de emprender esta aventura hacia tierras gallegas viene de un 'guante' que le lanzó un amigo suyo hace dos años. "En esa ocasión no pudimos hacerlo porque yo no tuve vacaciones y de este año no lo quería dejar pasar", dice este "recogido" en Jerez, como él mismo se llama, ya que nació en el vecino Bornos.

El desafío ha ido tomando forma en estos últimos meses. Pese a intentar ir acompañado, al final, "no se ha animado nadie porque la gente se ha ido aburriendo. Pero eso no me ha echado para atrás, nada de nada". La única compañía que va a tener es la de su bicicleta, que irá cargada con unos veinticinco kilos, aproximadamente, el maillot con sus nueve patrocinadores (el gimnasio Aljesport, donde entrena a diario; el bufete Pedro Pérez Abogados; Grúas Alcalá; Moto Oliva; Práktica Cocinas; Euroautos Lolo; gasolinera Montealto; restaurante La Piedra y panadería Capote), "que me van a apoyar para hacer este viaje y mi MP-3 con las canciones de los Mojinos escozíos", una música muy habitual en las clases de 'spinning' o práctica de bicicleta en interior. "También llevo a Los delinqüentes".

El recorrido que va a seguir es la de antigua ruta de La Plata con varias etapas que le llevan a tierras sevillanas, extremeñas y castellanoleonesas para finalmente encarar la comunidad del Santo Apóstol. "Antes había ido a Santiago en coche, como la mayoría de la gente, pero ahora se trata de una apuesta y de un reto para mí mismo. Mi familia ya me ha dicho que estoy loco", confiesa este enamorado de la bicicleta y del deporte.

Salas va a emplear parte de sus vacaciones en emprender este viaje sobre dos ruedas que le conducirá por la parte occidental de España, siguiendo la vía romana de entonces. Su familia lo estará esperando a su regreso en Jerez y de paso lo animará cada día en las dos llamadas que han negociado, una a la salida de cada etapa y la última al concluirla, "así siempre saben que estoy bien".

El equipo con el que cuenta lo lleva todo en la bicicleta, eso suma unos veinticinco kilos de carga. Se trata fundamentalmente de algo de ropa, las herramientas de la bici, cubiertas, la cámara de fotos, un pequeño botiquín y unas chanclas que le permitirán descansar las piernas tras la paliza diaria. Además de ese ligero equipaje, no falta el avituallamiento, que consiste en agua y productos energéticos como barritas, isostar en pastillas y guaraná, por ejemplo. Todo para no dejar nada al azar salvo el alojamiento. Eso quizá es lo que ha dejado más abierto en este largo viaje.

"Mi intención es dormir cada día en uno de los albergues destinados a los peregrinos, pero tienen preferencia aquellos que van a pie. Si no hay sitio, pues gracias a la ayuda de los patrocinadores me permitiré irme a dormir a un hostal a descansar un poco hasta el día siguiente". Sus jornadas van a ser duras, ya que ha calculado que estará unas ocho horas encima de la bici. Su intención es la de salir a las seis de la mañana en cada etapa para concluirlas a eso de las dos de la tarde, antes de que el calor empiece a apretar. La jornada más dura es la tercera, de Mérida a Grimaldo, en Cáceres, con más de 140 kilómetros que pondrán a prueba sus piernas. Abordará la N-IV primero para luego tomar la antigua Vía de la Plata por la N-630. Su gloria particular, llegar en ocho días a Santiago, como máximo diez. Ya sueña con la entrada, abrazar al Apóstol y lograr la 'compostela'.

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