Patrimonio/Rutas jacobeas

Jerez y el hijo del trueno

  • La Asociación Jacobea de Jerez propone una ruta jerezana a Santiago basada en caminos antiguos que presentará el día 24 de julio en el Alcázar

Imagen de la Cartuja de Jerez Imagen de la Cartuja de Jerez

Imagen de la Cartuja de Jerez / Miguel Ángel González (Jerez)

Su temperamento y fuerte carácter le hicieron merecedor de ser ‘el hijo del trueno’. Así le llamaba el propio Jesús. En su labor evangelizadora por el territorio peninsular español, fuentes apuntan que el apóstol Santiago entró por Cádiz y pasó por Jerez. Nada menos. Lo creen también en la nueva Asociación Jacobea de Jerez de la Frontera ‘Sherish’, nacida hace un año con el objetivo de colocar a Jerez en el mapa mundial de los caminos que llevan a Santiago.

Con creencias o sin ellas, más leyendas o menos de que Santiago pasara por aquí, “está claro que la zona de Cádiz y de Huelva eran espacios de obligado comercio por sus cereales, el vino, el aceite y la minería. Hay quien defiende que Santiago entró por Tarragona, unos por Cartagena... y otros por el sur, donde dicen que pudo llegar en un barco comercial desde Palestina”, cuenta el presidente de la Asociación, Carlos J. Perdigones.

Esa historia arranca en el siglo I d.C., pero hace tan sólo unos meses, Perdigones se puso en contacto con el Museo Arqueológico y pidió asesoramiento a la entonces directora, Rosalía González, para trazar un camino antiguo, al menos bimilenario que, cruzando la parte occidental de la comarca de Jerez, pudiera ser un itinerario que uniera Jerez con Santiago.

Para ello, se tomó entonces como referencia el tramo de Vía Augusta que unía Gades con la Vía de la Plata. Por lo que era necesario estudiar el viario romano con sus calzadas y caminos en el término de Jerez. Tras este primer encuentro con el Museo, Perdigones se reunió con los investigadores Francisco Antonio García Romero y Eugenio José Vega Geán, del Centro de Estudios Históricos Jerezanos (CEHJ), y conformaron un grupo de trabajo en el que se integran miembros del Museo, el Centro de Estudios Históricos Jerezanos y la Real Academia de San Dionisio, formado por Rosalía González, Francisco Barrionuevo, Francisco Antonio García Romero, Jesús Caballero Ragel, Jesús Montero Vítores, Agustín García Lázaro y Eugenio J. Vega Geán.

“La principal dificultad para trazar el camino era la distinta configuración geográfica que tuvo la comarca de Jerez. En este caso, las mesetas y marismas marcaban un itinerario terrestre que difería del actual. Al mismo tiempo, las hipótesis sobre entidades rurales y urbanas antiguas por las que discurría el camino hacían más complicada la reconstrucción”, explica Vega.

Con todo, tenían la suerte de contar con estudios realizados por esta comisión histórica que estaban publicados y podían ser consultados en las webs del CEHJ, de José y Agustín García Lázaro, y en especial los de Jesús Caballero y Jesús Montero. Gracias a ello pudieron reconstruirse los caminos que hace más de dos mil años unían Gades con el puente Suazo, y desde allí con el actual emplazamiento de Jerez, y desde Jerez con la ladera occidental de Gibalbín junto a El Cuervo. “Una base sólida que servía para consolidar una ruta histórica que uniera en época romana, árabe y cristiana medieval la Bahía de Cádiz con el norte y Galicia”, añade Vega.

Por ello, era necesario que desde el puente Suazo y la zona de Puerto Real (lugar donde se ha constatado arqueológicamente restos de villas y alfares romanos orientados al envasado de productos para su exportación) se documentara un camino por tierra que enlazara con los campos ceretanos. Cuenta Vega Geán que desde Puerto Real, “el camino milenario va en paralelo a la antigua carretera que unía esta localidad con Jerez y que tomaba por los campos de Bolaños y Las Quinientas (posiblemente en el entorno de Portus Gaditanus), y que accedían al actual emplazamiento de Jerez por dos puntos, por los vados de El Portal y de la Cartuja”. Al llegar a Jerez se ha tenido que respetar un camino que tome por topónimos que recuerdan el paso de vial por la zona.

Asimismo, la Asociación Jacobea ha trazado dos itinerarios dentro de la ciudad: uno el llamado Alfonsino (por las cinco iglesias que se fundaron en la época de Alfonso X El Sabio), intramuros, y el otro de la Patrona, extramuros, con el objetivo de llegar a la iglesia de Santiago. Y ambos enlazan con la salida norte, por el camino de Morabita, que dividía el ager de Asta Regia y el de Ceret, y que llegaba a los pies de Gibalbín, junto a El Cuervo.

En definitiva, “creemos –concluye Eugenio J.– que hemos dado forma a un anhelo de jerezanos enamorados del Camino de Santiago, y que lo hemos hecho respetando la Historia. Éstos son caminos que fueron recorridos a pie o a montura o carro por habitantes que vivieron en nuestros parajes. Estos viales están escoltados por puntos en el paisaje que nos hablan de villas, alquerías, ciudades, torres o puertos, y que servirán de referencia a los caminantes que tomen estas calzadas, que serán hitos a Santiago”.

Carlos J. Perdigones destaca que si algo tienen muy claro desde la asociación es que el objetivo es “identificar un camino que sea lo más real históricamente, con su señalización pertinente, y no queremos hacer nada que genere dudas, sino todo de manera oficial, basado en fuentes firmes y con el beneplácito de Xacobeo y las administraciones andaluzas. No aseveramos que Santiago pudo entrar por Cádiz, pero en nuestro foro interno nos gusta pensarlo. Pero está claro que si el apóstol pasó por aquí, tuvo que tomar esos caminos para ir hacia arriba. Y eso es lo que tratamos de demostrar con fundamentos. Lo que hacemos es una propuesta del camino jacobeo por la Vía Augusta, por la que pasarían los peregrinos que iban a Santiago desde el siglo IX, tras el descubrimiento de la tumba del apóstol”.

La Asociación confía en contar con sede propia el próximo año, junto a la que se ubique un albergue para peregrinos, así como tener el camino identificado ya.

Agustín García Lázaro destaca que Camino de Santiagono hay más que uno, el tradicional, todos los demás, como el portugués, el del Norte, el de Finisterre, el japonés, el americano... (que existen) son el simbolismo del viaje. No es que tengan que ver con Santiago, sino que buscan poder andar por algún sitio que tenga una significación. En el caso del tramo jerezano se ha buscado lo más vinculado a caminos antiguos como la Vía Augusta, caminos medievales, de antiguas cañadas.... Tiene más sentido el territorio que el camino en sí. Las rutas jacobeas son el simbolismo de llegar a Santiago por caminos que han sido transitados desde la antigüedad, ya sea para ir a Santiago o a cualquier otro sitio. Lo que aportamos nosotros a la Asociación es esa capa cultural de los caminos, vestir esos caminos de la historia y la cultura que tienen a sus lados”.

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