Tecnología

Jerezano y profesional del videojuego

  • Fernando Peñalba se incorporó la semana pasada a la disciplina de Baskonia, que le pagará por jugar competiciones por internet. "No hay que precipitarse al dejar de estudiar por esto".

Fernando Peñalba era hasta hace poco un sencillo alumno de Químicas en la Universidad de Cádiz. Este jerezano de 21 años estudió en los institutos Tartessos y Fernando Savater. Su pasión no estaba en las reacciones de laboratorio, sino que desplegaba todo su talento delante del ordenador, jugando a videojuegos por internet. Lo que para muchos no es más un frívolo pasatiempos de la juventud se ha convertido para sus defensores en un deporte con todas las letras. Porque, sí, a Fernando ahora le pagan por jugar y vencer en competiciones. "Lo es porque requiere entrenamiento y esfuerzo. Tiene algo de físico, pues requiere mantener los brazos en forma y ágiles, pero sobre todo es un deporte mental. La final de un torneo llega a congregar a 8 millones de espectadores. Hay empresas que invierten en esto y personas que son audiencia. En los clubes de eSports hay hasta psicólogos que tratan de mejorar el rendimiento. Quien opine que no es un deporte... Bueno, es su opinión", explica Álvar Martín, conocido en la red como 'Araneae'.

Es su entrenador y responsable de la sección de videojuegos de Baskonia, el club de baloncesto de Vitoria que hace unos años era conocido popularmente como el 'Tau'. Fue el pasado verano cuando este ex jugador, que no es mucho mayor que Fernando pero que ha pasado el último lustro dedicándose en el extranjero a los eSports, convenció a la directiva del histórico equipo para que fuese adelantándose a los tiempos y reclutara a algunos de los mejores jugadores en línea del país. Uno de ellos fue Fernando, conocido en el mundillo como 'Nandisk0'. "Necesita aprender a jugar colectivamente, pero tiene todo lo que se necesita para llegar lejos".

Por ahora le ha dado para cruzar la Península. Hace una semana se marchó a vivir al País Vasco, a una 'Gaming House', una casa enfocada al entrenamiento de videojuegos, en la que convive con el resto del equipo con el que afrontará competiciones a nivel internacional. Por marcharse hasta allí percibe una remuneración, además de las dietas y la estancia, que son financiadas por su club. Ahora es su trabajo. "Llevo pocos días en Vitoria pero ya me ha dado tiempo a coger mi primer constipado, esto no es como el sur". ¿En qué momento comienza a tomarse las horas de juego en serio? Y lo más importante, ¿cómo se compatibiliza eso con los estudios? "Siempre fue por placer, le dedicaba muchas horas simplemente porque me gustaba, así que no sabría decirte exactamente cuándo llegó el cambio. Nunca he necesitado muchas horas de estudio para sacar adelante los exámenes. En los dos o tres últimos años comencé a ganar dinero en los torneos nacionales e internacionales, pero sacaba adelante mi carrera. El año pasado es verdad que ya me preocupé menos por estudiar y más por jugar", apunta.

Desde que fichara por Baskonia, su día a día es sencillo. Por la mañana toca algo de gimnasio para mantener la forma. Después de comer, a partir de las 3, junto a sus compañeros de piso se centra en entrenar y no puede ser interrumpido hasta las diez. A partir de ahí, juegan libremente otras partidas por su cuenta o dedican el tiempo a lo que deseen. Su entrenador fue también profesional pero ya no se dedica a jugar sino a plantear las estrategias. Es consciente de que habrá padres preocupados de que sus hijos dejen de lado el instituto o la Universidad para labrarse un futuro como 'gamers'. "No veo bien que hagan eso. Sí les recomiendo que se esfuercen por ser cada vez mejores si les gusta, pero no porque algunos se profesionalicen deben decantarse por esto, que no se precipiten. Tienen que reconocer si se les da suficientemente bien como para tener posibilidades de llegar, pero esto en el fondo es un hobby".

Por ahora, a este carro no se ha subido la ciudad. 'Nandisk0' no es capaz de nombrar ni siquiera en Andalucía ni una sola iniciativa que tome el camino de lo que le ha propuesto Baskonia. "En Jerez no veo nada que me haga pensar que se vaya a profesionalizar, pero las cosas han cambiado mucho de un tiempo para acá y nunca se sabe". En casa se tomaron bien que se marchara a Vitoria, pero le pusieron una condición, que recuerda a la de los canteranos de los deportes clásicos: "Cuando se acabe esta aventura quieren que siga estudiando mi carrera, y es lo que pienso hacer", sentencia.

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