Muere don Juan del Río | Perfil "Soy Juan"

  • Juan del Río fue ordenado obispo y ordinario de Jerez en 2000, contando 57 años de edad y 26 como sacerdote

Del Río, en un gesto muy característico en él, junto al anterior vicario y su entonces secretario, en el obispado. Del Río, en un gesto muy característico en él, junto al anterior vicario y su entonces secretario, en el obispado.

Del Río, en un gesto muy característico en él, junto al anterior vicario y su entonces secretario, en el obispado. / Pascual

“Soy Juan”. Estas fueron sus dos primeras palabras en la homilía que ofreció el 23 de septiembre de 2000 tras haber sido ordenado obispo y tomado posesión de la sede episcopal de Jerez. Dos palabras bien sencillas y directas que delataban una forma de ser, un carácter que marcaron los ocho años que estuvo al frente de Asidonia-Jerez hasta que en 2008 dio el salto al arzobispado Castrense de España.

Desde su llegada ya se veía venir que a don Juan lo tendríamos poco tiempo en Jerez. Su formación, talento, carácter amistoso y abierto que combinaba con una gran simpatía -nunca borraba la sonrisa de su cara- y un gran don de gente junto a una ‘mano izquierda’ inigualable para afrontar cuantos problemas pudieron llegarle, y que le llegaron, ponían a Del Río en una situación como de tránsito, de primera parada para alcanzar mayores responsabilidades.

Así fue como ocho años después de estar al frente del obispado fue nombrado por la Santa Sede como arzobispo Castrense de España. “La Iglesia no debe ser jamás neutral, La neutralidad vergonzante no tiene que ver con el Evangelio.” Frases tan contundentes como esta fueron constantes a lo largo de su ministerio poniendo de manifiesto su gran formación y su preparación para el episcopado.

Juan del Río nació en Ayamonte en 1947 donde tiene dedicada una calle. Allí estudió el Bachillerato en el Instituto Laboral. Ingresó en el Seminario de Sevilla en 1965 donde realizaría estudios de Filosofía y Teología. Fue ordenado sacerdote el 2 de febrero de 1974 desarrollando todo su ministerio pastoral en la Archidiócesis Hispalense. El 29 de junio de 2000 es nombrado obispo de la Diócesis de Asidonia-Jerez por Juan Pablo II. En 1975 obtuvo el título de Graduado Social por la Universidad de Granada.

Fue párroco de la de Santa María la Mayor de Pilas (1976-1979), vicerrector del Seminario Metropolitano de Sevilla y profesor de Religión en el Instituto Ramón Carande. Siguió en otro destino, en la parroquia de Valme de Dos Hermanas (1987), fue colaborador del Pabellón de la Santa Sede en la Expo 92 ejerciendo el cargo de Director Adjunto durante la Expo. Se licenció en Teología Dogmática en la Universidad Gregoriana, obteniendo la titulación de Doctor. En lo académico fue profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, en el Instituto de Liturgia San Isidoro y en la Universidad de Sevilla, donde fue director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes.

Por último, el 30 de junio de 2008 fue nombrado Arzobispo General Castrense de España. En su toma de posesión en Madrid pidió “oraciones para que pueda convertirme en un obispo bueno, sabio y santo según el corazón de Cristo”.Fue miembro de la Comisión Episcopal Pro Doctorado de San Juan de Ávila y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social de la CEE - institución de la que fue miembro de la Comisión Permanente-. Precisamente, el mundo del periodismo fue su gran pasión creando nuevas vías de comunicación de los obispos del sur de España y actualizando sus canales y estilo, partiendo desde él mismo que era un gran comunicador.

Buen ejemplo de ello lo tuvimos en Jerez donde nunca cerraba la puerta a los periodistas para el contraste de noticias, entrevistas o ruedas de prensa, eso sí siempre en su justo momento y medida. En eso fue un sabio.

Por nombrar algo del amplio legado de don Juan, en sus años como obispo jerezano, destacan, primero, la organización y afianzamiento de las estructuras de la Iglesia local tras tomar el relevo de don Rafael en una diócesis nueva, la creación del ISCRA, la nueva sede episcopal, la ordenación en normas y formas del mundo de las hermandades, una excelente gestión del clero y del patrimonio eclesial, entre otras muchas acciones.

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