Tribunales

Juicio en la Audiencia a una 'multinacional del hachís'

  • Nada menos que 37 procesados se sentarán mañana en el banquillo acusados de conformar una red de narcotráfico con Jerez como epicentro

Nada menos que 37 personas, de nacionalidad española y marroquí, se sentarán mañana en el banquillo (más bien los banquillos) de los acusados de la Sección Octava de la Audiencia Provincial. Están acusados de integrar un grupo criminal cuyo principal objetivo era la introducción de drogas en el país. En este caso en concreto, hachís. Veinte de los acusados tienen nacionalidad española y 17 son marroquíes. Todos ellos fueron detenidos en el transcurso de la denominada operación 'Kokuba', en abril de 2011, que puso fin a las presuntas actividades ilegales que llevaban a cabo. Ésta será una de las vistas más largas del año pues, no en vano, las vistas que comenzarán mañana y está previsto que se prolonguen hasta mediados de mes. Se celebrarán en concreto ocho sesiones a lo largo de dos semanas, las cuales concluirán el próximo día 15 de noviembre.

Según se mantiene, fue desde finales de 2010 hasta el momento en que se desarrolló la operación cuando Javier I. V. -en estrecha colaboración con José L. A. (que aún no ha podido ser detenido) y siguiendo las instrucciones que esta persona le daba desde Marruecos donde vivía parte del año- se vino dedicando a la introducción en el país de cantidades de hachís para su distribución en Jerez y localidades limítrofes. Terceras personas, según la investigación en la que la Fiscalía soporta su actuación, "se dedicaban a la venta".

La frecuencia con la que se introducía droga en España era enorme, "prácticamente diaria", según la investigación. El método para hacerlo era doble: algunos marroquíes ocultaban la droga en vehículos que traían hasta Jerez a cambio de dinero, mientras que otros "traían el hachís en forma de bellotas dentro de su cuerpo". La persona que no ha sido hasta el momento detenida se ocupaba de las compras de sustancias en Marruecos a distintos proveedores de ese país y de contratar a las personas que iban a realizar los viajes con la droga, "si bien además controlaba" tanto la llegada de las drogas como la distribución de la misma. El principal imputado, Javier I. V. era el encargado de buscar pisos en Jerez para alojar a los marroquíes o guardar la sustancia, así como de pagarles, hacer las entregas de la sustancia y recaudar las cantidades.

Un dato importante es que el hachís que este grupo distribuía era de alta calidad, con un índice de THC casi siempre superior al 20% y era distribuido bien en plaquetas, bien en bellotas, normalmente en cantidades superiores al kilo, entre personas que a su vez se dedicaban a la venta de la sustancia a terceros.

En todo este trabajo, Javier I. V. contaba con ayuda. Así, su hermano Manuel Jesús prestaba la plaza de garaje y el trastero de su propiedad para guardar la droga y ayudaba presuntamente para sacar los vehículos que iban cargados con hachís dentro de los mismos. También se cree que llevaba la sustancia hasta el punto de entrega pactado con los compradores de la misma.

Otro ayudante de la trama es Jacobo A. B., que se dedicaba a cambio de dinero a alojar en su domicilio a los grupos de marroquíes que venían con hachís en su cuerpo, facilitándoles alimentación y alojamiento "hasta que expulsaran la droga que traían, encargándose entonces de llamar a Javier I. B. para que éste pagase a estas personas antes de volver a Marruecos".

Virginia C. A., por su parte, está acusada de prestar su domicilio para almacenar cantidades de hachís antes de su distribución.

Cabe destacar que el cabecilla en otras ocasiones alquiló viviendas para alojar en ellas a los 'culeros', encontrándose una de esas viviendas en la calle Suiza y otra en la zona rural de la Sierra de San Cristóbal.

Dentro de la red también están acusados Manuel I. P y Carmen I. R., suegro y esposa del hombre que aún no ha sido detenido, pues "en distintas ocasiones durante los meses de enero a abril de 2011 viajaron desde Jerez a Tánger con el fin de llevarle a éste parte de las cantidades de dinero obtenidas en la venta de sustancias estupefacientes para realizar nuevas compras o pagar cantidades debidas a los proveedores marroquíes. Esas cantidades de dinero les eran entregadas por Javier I. V., siendo cantidades elevadas, próximas a los 50.000 euros".

Otro acusado, Francisco V. P., está procesado por formar parte de la red habitual de clientes de este grupo, adquiriendo en distintas ocasiones cantidades de hachís de aproximadamente uno o dos kilos para posteriormente distribuirlas a terceros a cambio de dinero. También colaboraba con el cabecilla de la trama trasladando a éste en un turismo a los pisos-guardería en que se alojaban ciudadanos marroquíes durante el tiempo necesario para expulsar la droga que traían dentro de sus cuerpos y recoger la sustancia dejada por ellos.

Junto a los principales integrantes de la trama y su ejército de culeros marroquíes también van a ser procesados los principales clientes de la trama, en la cual hay viejos conocidos de las fuerzas del orden de la ciudad. Son los casos concretos de Armando M. M., , Miguel Ramón R. G; Moisés M. V. (que se trasladaba desde El Puerto a Jerez para la adquisición de hachís) junto a Álvaro C. L.; Emilio M. R. y Vicente A. S., (que realizaron compras frecuentes de cantidades importantes de resina de hachís); José María A. G. (que viajaba a Jerez desde Arcos para aprovisionarse de cantidades de hachís para vender con posterioridad en aquella localidad) junto a su esposa María José O. S., que en el momento de su detención en la avenida Puertas del Sur de Jerez llevaba la droga oculta en su bolso de mano.

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