Laboratorio de ideas
A la vuelta de la esquina
Eureka! Dicen que exclamó Arquímedes al hacer un descubrimiento físico. Esta palabra significa ‘¡lo encontré!’, y es lo que cualquier persona, o grupo, desea exclamar ante la solución de un problema.
Los ‘círculos de calidad’ son un método de participación colectiva en la búsqueda de soluciones y mejoras de procesos productivos. Algún banco en Jerez y alguna industria de la provincia utilizaron el método, y premiaban a los empleados que aportaban alguna idea para aumentar la productividad. Se iniciaron en Japón en 1957. A España llegó muy tarde.
El método ‘revisión de vida’, consistía en mirar atentamente la vida, los signos de los tiempos y plantear el estudio de un hecho concreto, buscarle sus posibles causas, sus valores, las consecuencias del hecho y llegar a un compromiso de transformación personal y social, pasando por una reflexión cristiana.
El ‘think tank’, es un laboratorio de ideas, tan de moda ahora en España. Este método de trabajo se parece a los anteriores en que son colectivos, con conclusiones gratuitas, sin intereses económicos individuales, voluntarios, con mirada atenta, y que persiguen la mejora de la sociedad y el conocimiento. Son métodos que creen fundamentalmente en la participación colectiva y que a través del diálogo se pueden encontrar soluciones y profundizar en el conocimiento de temas y problemas.
Los ‘think tank’ no son grupos de presión, no son lobbies. Los lobbies se organizan para presionar la adopción de sus propuestas. Los ‘think tank’, no. Pueden estar vinculadas a un partido: Faes del PP; Fundación Pablo Iglesias al PSOE; Fundación Investigaciones Marxistas vinculada al PCE. Las hay muy conservadoras, como la Fundación Burke, vinculada con la Universidad San Pablo CEU, presente en Jerez, que pretende hacer respetable las ideas y el concepto ‘conservador’. Todos aportan sus ideas de forma altruista.
Algunas son específicamente catalanas, como las fundaciones ‘Catalunya Oberta’ o ‘Jordi Pujol’. Las más tratan sobre temas internacionales. Las hay con financiación totalmente privada, como la Fundación Internacional para la Libertad, que preside el Nobel, Vargas Llosa.
En Jerez, el consejo de la Mujer, del Medio Ambiente, de Participación ciudadana. El Consejo de Pastoral Diocesana, el Consejo Presbiteral; el desaparecido Consejo Económico y Social deberían ser laboratorios de ideas, atentos a los signos de los tiempos. Son consultivos, pero mueren de inanición, porque los organismos de quien dependen, no creen mucho en la participación de los ciudadanos o en la calidad de las ideas aportadas. Es verdad que algunas de ellas no son ‘think tank’, aunque son tanques de combate en una guerra ideológica, estéril, que solo sirven para mayor gloria de los oradores.
Reconocer y aceptar las aportaciones de la ciudadanía enriquece la búsqueda de soluciones.
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