En torno a Jerez

Lugares de la memoria

  • Un recorrido en recuerdo de las víctimas del golpe militar y la dictadura

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El pasado 14 de junio se ha conmemorado en Andalucía el Día de la Memoria Histórica como homenaje a las víctimas del golpe militar y la dictadura.

Cuando hablamos de 'Memoria Histórica' como explican claramente los colaboradores e investigadores de asociaciones como 'Todos los nombres' o 'Jerez Recuerda', o como sostiene la plataforma para la Memoria Democrática de Jerez, estamos hablando, sobre todo, de justicia. En estos tiempos revueltos en los que se quiere pasar página apresuradamente, sin que haya dado tiempo a escribirla ni a leerla, en estos tiempos en los que no faltan quienes reinventan la historia a su capricho, conviene, antes que cualquier otra cosa, hablar de justicia y hacer justicia. Justicia a tantos nombres, que es decir personas, que es decir vidas, familias, recuerdos, memoria.

En los últimos años, grupos y asociaciones como las mencionadas, contando con el trabajo de familiares e investigadores, han ido construyendo y publicando una completa base de datos y poniendo nombre a las víctimas de la represión franquista en Jerez (1). Trabajos como el realizado por la Asociación para la Recuperación de la Justicia y la Memoria Histórica 'Jerez Recuerda' (2), o el realizado por José García Cabrera y Cristóbal Orellana González (3), han aportado valiosos datos sobre centenares de víctimas.

Los Lugares de la Memoria

Junto a los nombres de personas, los estudios realizados informan también de los lugares donde fueron asesinadas. Lugares que guardan memoria de aquellos episodios sangrientos con los que el golpe militar de 1936 llenó muchos rincones de la campiña. Para que tampoco se olviden. Son nombres ligados ya para siempre a parajes que fueron escenario de la injusticia y del crimen, 'lugares para la Memoria'.

Con la finalidad de que no quedaran en el olvido, la Junta de Andalucía creó en 2011 la figura de y el (4). Como se indica en el Decreto de su creación, se entienden por tales "aquellos vinculados a hechos o acontecimientos singulares ocurridos durante la guerra ocasionada por el golpe de estado militar y la Dictadura franquista, desde el 18 de julio de 1936, fecha de la sublevación militar contra el Gobierno legítimo de la II República Española, hasta el 29 de diciembre de 1978, fecha de entrada en vigor de la Constitución Española". Como se desprende de la normativa, la declaración de un Lugar de Memoria Histórica trae de la mano el "recordatorio y el reconocimiento de las personas que sufrieron violencia, vejación, persecución o privación de libertad por el mero hecho del ejercicio de sus derechos fundamentales, así como por la defensa del Estado legítimo, de las libertades y de la democracia" (5).

Como instrumento para su conocimiento, consulta y divulgación, se ha creado también el Catálogo de Lugares de Memoria Histórica de Andalucía. Entre 2011 y 2017, y por diferentes acuerdos del Consejo de Gobierno, se han incluido un total de 41 de estos emplazamientos, estando en estudio la declaración de otros 13 (6). En lo que respecta a la provincia de Cádiz los Lugares de la Memoria que por ahora forman parte de este inventario son la fosa común del cortijo El Marrufo (Jerez), el castillo de San Sebastián y los muros de Puerta de Tierra (Cádiz), escenarios de prisión y fusilamiento masivo, el antiguo penal de El Puerto de Santa María donde se hacinaron hasta 6.000 presos, el valle de la Sauceda, último lugar de resistencia republicana donde las 'operaciones de limpieza' dejarían un reguero de asesinatos, y la 'fosa de las mujeres' de Grazalema. En referencia a este último lugar, las autoridades falangistas detuvieron a 15 mujeres, luego rapadas, paseadas y cruelmente asesinadas. En 2008 fueron rescatados los restos de un niño y 15 mujeres. Tres de ellas estaban embarazadas (7).

Lugares de la Memoria en Jerez

Aunque no están incluidos en el inventario oficial, queremos traer aquí el recuerdo de algunos rincones de la ciudad y de distintos parajes de los alrededores de Jerez o diseminados por la campiña que guardan también la memoria de tantas víctimas. En todos ellos, como se detalla en los estudios ya citados, tuvieron lugar fusilamientos, desapariciones, torturas, prisión o internamiento de la mano de la represión franquista. En algunos de ellos mencionaremos, a modo de testimonio, el nombre de distintas personas que allí fueron asesinadas tal como se recoge en los trabajos de García Cabrera y Orellana González.

En el casco urbano son tristemente célebres lugares como las inmediaciones de la conocida Huerta de Terry, las tapias del cementerio de Santo Domingo o las explanadas cercanas a la Plaza de Toros donde fusilaron, entre otros, al viticultor Florencio Bustillo Moyano. En el entorno del Parque Scout está aún la fosa del cementerio de Santo Domingo. En La Rosaleda del Parque G. Hontoria encontró la muerte el albañil Carlos Rodríguez Alcedo y en el solar del antiguo Teatro Eslava o en los muros del Alcázar, junto a la Alameda Vieja, fueron ejecutados muchos jerezanos como el camarero José Aguilar Heredia. Los alrededores de la Puerta de Rota fueron también triste escenario de la represión de ciudadanos como Francisco Acosta Gaitero, empleado municipal, al igual que sucedió en el cercano y conocido Pozo de la Víbora, en Picadueña Baja donde acabaron con la vida, entre otros, de Francisco Guerra Tenorio, periodista y escritor. En el Cuartel de Caballería fusilaron a Juan A. Marín Jiménez, maestro de la escuela de Montealegre, en el Picadero de Domecq a Manuel Salado González y en El Portal a Francisco López Tejero, ferroviario.

Los caminos y carreteras de entrada y salida de la población fueron también lugares elegidos por los sublevados para asesinar y hacer desaparecer en fosas improvisadas a muchos jerezanos. La Laguna de Medina, la Sierra de San Cristóbal, la carretera de La Barca o las cunetas de la carretera de Trebujena son algunos de ellos, como recordaba Manuel Soto, 'Sordera de Jerez', testigo de las matanzas en este último lugar (8). En la Hijuela de Albadalejo se ejecutó a Juan Mesa Ramírez, cajonero y otros muchos jerezanos fueron llevados hasta el tristemente célebre Rancho del Pescadero (junto a la actual Laguna de Torrox), situado en el tramo inicial de La Trocha, el antiguo y trágico camino de El Puerto, donde fusilaron y enterraron a tantos convecinos como al albañil José Arantave Ortegón. Junto a la Casa de Postas, cercana a Torremelgarejo, en la carretera de Jerez a Arcos, ejecutaron y enterraron en una fosa cuyo paradero se desconoce a veinte vecinos de Algar, entre los que se encontraban los miembros de su corporación municipal (9). En las cercanías de este paraje estaban las antiguas canteras y caleras de Torremelgarejo, un lugar donde hacer desaparecer con relativa facilidad los cadáveres de las víctimas.

Un entorno rural marcado por la represión

Nuestro entorno rural no se vio libre de los crímenes de la represión franquista. En la Cañada de Tocina se dio muerte a Francisco Sánchez Fernández, en la Torre de Melgarejo a Antonio Morales Bernal, en el cortijo de El Majuelo al tonelero Lorenzo Montes Cerro y en San José del Valle, entre otros muchos, al agricultor Lorenzo Pérez Almagro.

En nuestro entorno serrano, al este del término, se prodigaron las ejecuciones: en Los Castillejos mataron a Francisco Pérez Fernández, en el cortijo de La Alcaría al hortelano José Romero Núñez, en los Montes de Propios a Manuel García Román, en la Ermita del Mimbral a Juan Durán Orellana, concejal del PCE… y a tantos otros. En este sector se encuentran también no pocas fosas que precisan ser localizadas e investigadas para que un día, puedan exhumarse los cadáveres de las víctimas allí enterradas. Como la que se encuentra en algún lugar del punto kilométrico 56-57 de la carretera de Cortes o la que se localiza en el cortijo de La Jarda, en el fondo de un barranco.

Pero sin duda, la más conocida es la que ubicada en El Marrufo, situada cerca de la capilla de este cortijo próximo a La Sauceda y al Puerto de Gáliz. Tras unas naves que aún hoy se conservan, en una pequeña pendiente sobre la que en tiempos pasados podía verse una pequeña cruz de hierro, se encuentra la fosa. Allí están enterrados los restos de mujeres y niños que fueron apresados en la aldea de La Sauceda (10). Declarado como, el cortijo de puede albergar en sus fosas los restos de más de 600 víctimas de la represión franquista y de los fusilamientos masivos que aquí tuvieron lugar entre noviembre de 1936 y febrero de 1937. Hasta el cortijo, que funcionó como un auténtico centro de tortura y exterminio, "llegaron camiones cargados de mujeres y niños, y hombres a pie, procedentes de La Sauceda. Por la noche, las mujeres eran sacadas de la capilla para ser violadas y fusiladas" (11). En su entorno existen varias zonas de enterramiento, donde en el verano de 2012 pudieron recuperarse los restos de 28 víctimas, 13 de las cuales pudieron ser identificadas y enterradas dignamente en el cementerio de La Sauceda.

Junto a El Marrufo, el cercano Valle de la Sauceda, a caballo entre las provincias de Cádiz y Málaga, fue también declarado como Lugar de la Memoria. El poblado de La Sauceda, emplazado en las laderas de la Sierra del Aljibe fue el último lugar de resistencia republicana. Allí se refugiaron numerosas personas procedentes de las poblaciones del entorno (Alcalá, Cortes, Jimena, Algar, San José del Valle, Ubrique…) que huían del avance de las tropas sublevadas. El poblado fue bombardeado, atacado y destruido por las columnas que procedían de Jerez al mando del comandante militar de la plaza, Salvador Arizón, de infausto recuerdo. Las 'operaciones de limpieza' dejarían un reguero de asesinatos que culminarían con los fusilamientos masivos de El Marrufo y otros lugares del entorno. Junto al antiguo cuartelillo de Puerto de Gáliz, una ladera conserva todavía el recuerdo de aquellos episodios siendo conocida como 'Majá de los Muertos' (12).

Garcisobaco y Vicos

No queremos terminar este recorrido por los Lugares de la Memoria sin referirnos a los cortijos de Garcisobaco y Vicos, que albergaron durante al menos cinco años (1936-1941) los 'batallones disciplinarios de soldados trabajadores', eufemismo con el que se encubrían los trabajos forzados de muchos republicanos represaliados retenidos durante años en estos lugares que funcionaron como 'campos de concentración' (13).

En Garcisobaco, próximo a los Montes de Propios de Jerez, los presos trabajaron en la construcción de caminos forestales. En el cortijo de Vicos, donde se ubicaba una unidad militar dependiente del Depósito de Recría y Doma de Jerez, dedicada a la cría de ganado caballar, estuvieron detenidos numerosos jerezanos a la espera de Consejo de Guerra. Durante este tiempo realizaron tareas agrícolas o trabajos forzosos, como los caminos que unen el cortijo con la carretera de Arcos y Garrapilos.

Los investigadores José García Cabrera y Cristóbal Orellana han aportado numerosos testimonios de personas que estuvieron retenidas en estas instalaciones en el marco de un estudio que la Plataforma por la Memoria Democrática de Jerez ha remitido a la Junta de Andalucía para que el cortijo de Vicos, por todos estos motivos, sea declarado como Lugar de la Memoria (14).

Un recuerdo a Teófilo Azabal

Entre los muchos nombres de personas que fueron ejecutadas en los primeros meses de 1936, queremos traer aquí, a modo de homenaje a todos ellos, el recuerdo de un maestro, Teófilo Azabal, que fue director del colegio Carmen Benítez e inspector de enseñanza primaria.

José Antonio Martín Pallín en uno de sus artículos ('Sin pasado no hay mañana'), dice refiriéndose a los maestros: "Resulta significativa la saña con la que se persiguió a los maestros que habían dedicado su vida a sembrar los valores de la cultura en las aldeas y ciudades de nuestra Patria" (15). Estas palabras están escritas a la medida de Teófilo Azabal, maestro y hombre de bien, de quien nos habló en diferentes ocasiones su hija Pilar, ya fallecida. Emocionada, nos contaba los días trágicos de la detención de su padre y de su fusilamiento. Ella era entonces una niña de cuatro años, la misma 'niña' que se menciona en el Certificado de Defunción que aparece publicado en el citado trabajo de Jerez Recuerda (16). Nos hablaba Pilar de las peripecias de su familia en aquellos aciagos días, de su refugio en Los Albarizones. Y nos hablaba sobre todo de la emoción que sintió cuando, pasado el tiempo, tuvo ocasión de trabajar como maestra durante muchos años en el Colegio Nacional Carmen Benítez del que su padre había sido profesor y era director cuando fue fusilado en el Alcázar o la Puerta de Rota.

El Alcázar, el Pozo de la Víbora, Vicos, El Marrufo, La Sauceda, Casa de Postas, la Puerta de Rota, La Trocha… 'Lugares de la Memoria' que dibujan un itinerario trágico, un largo camino de recuperación de la justicia y de la dignidad para con tantas víctimas, que tenemos que recorrer sin más demora. Sin esperar a que pasen otros ochenta años.

José y Agustín García Lázaro

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