Patrimonio

Luz en la frontera

  • La Catedral expone hasta el 19 de marzo la muestra 'Limes Fidei'. Más de 70 piezas 'bajan de las alturas' para plantarse muy cerca, con todo detalle, ante el visitante.

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"¿Y esto dónde estaba? Ah, pues nunca me había fijado". Son dos de las frases más pronunciadas los últimos meses en la Catedral. Y seguramente así será también hasta el próximo 19 de marzo, fecha hasta la que estará abierta 'Limes Fidei. 750 años de cristianismo en Jerez', una grandiosa muestra que organiza la Diócesis de Asidonia-Jerez, en colaboración con el Ayuntamiento, y que se incluye dentro del 750 aniversario de la incorporación de Jerez a la Corona de Castilla.

Una exposición repartida en seis salas, con más de 70 piezas provenientes de iglesias, conventos, cofradías, parroquias jerezanas e incluso particulares, que relatan la influencia del Cristianismo y la Iglesia en Jerez, incluso anterior a la conquista de la ciudad, en 1264, y a la invasión islámica desde el siglo VI. De esta forma, el visitante se acerca al nacimiento del Jerez cristiano, con la explicación del sustrato visigótico, la esforzada pervivencia cristiana durante la dominación islámica y la definitiva reconquista, a la representación de la vida parroquial, de las distintas órdenes, congregaciones y otras formas de pertenencia eclesial que existen o han existido en Jerez desde el siglo XIII hasta el presente, las cofradías históricas de la ciudad, la fundación del Cabildo Colegial con una exposición sintética de cuanto supuso en la vida de la época, su prestigio institucional, su preeminencia litúrgica y su empeño en alcanzar para la tierra la ansiada mitra.

Una de las primeras piezas que se muestra, un reloj de sol del siglo XV, de Espera, es una de las pocas que no proviene de Jerez, pero que sirve para contextualizar lo que fue el tiempo de salvación, ya que la exposición tiene un trasfondo catequético. Otro elemento destacado de las estancias iniciales es un elemento decorativo que procede de la parroquia de San Lucas, y que probablemente pertenecía a la mezquita que estuvo en su origen allí ubicada. Pablo Pomar, director de la muestra junto a Javier Jiménez López de Eguileta, cuenta que rescatar las piezas, seleccionarlas, "fue una complicada labor, ya que primero hubo que hacer una lista, trabajarla mucho, porque al principio tienes unas piezas en tu cabeza que luego no pueden venir por circunstancias, por sus dimensiones, porque salen en procesión en octubre... Así que se tuvo que ir depurando. Y lo más importante es que todas tenían que formar parte de un hilo argumental". "Conviene recalcar -añade el deán de la Catedral, Antonio López, y comisario de la cita- la gran colaboración de las entidades y personas que nos han prestado estas obras. Esta muestra ha servido además como acicate para buscar piezas, encontrarlas y también para ampliar el conocimiento de la historia de Jerez, muy útil de cara al futuro. También marcamos un hito al crecer la permanente de arte sacro, ya que hay obras que se quedarán". Hay que destacar que está en plena elaboración un catálogo de la muestra con estudios introductorios sobre los aspectos históricos de la misma.

Muchas de las piezas que se muestran son "realmente desconocidas" para el ciudadano. "Porque ocurre que cuando vamos a una iglesia y vemos un cuadro o una imagen, no se les presta atención. Pero cuando se ve aquí, tan cerca, y se habla del autor..., pues eso se valora", apunta López. Un ejemplo, es la figura de Santiago el Mayor, impresionante, frente a frente al espectador, que se ha bajado 'de las alturas' para mostrarse al detalle, a centímetros de distancia. O es el caso de lo que queda de San Teutonio, un mártir del siglo VI, que se conserva en San Marcos y que pertenece al marqués de los Álamos del Guadalete, ya que todas las familias nobles tenían muy a gala ir a Roma y comprar restos de mártires, que incluso iban con su certificado de autenticidad. La traída fue en el siglo XVIII. Es curioso cómo conserva una dentadura impecable. Muy de cerca se puede ver también la Virgen de Guadalupe, que trajo el rey Alfonso XI después de la Batalla del Salado. Y aunque ha sufrido numerosas transformaciones, es una de las advocaciones más antiguas de la ciudad.

Una exposición variada, para todos los públicos, que muestra incluso puertas mudéjares, que pertenecen a San Dionisio, y que también se quedarán en la Catedral. Asimismo, de Lorenzo Mercadante se puede apreciar una peculiar Virgen del siglo XV, con una entrañable y rellenita cara. También yace en una urna el Cristo de las Aguas (siglo XVI), un inmenso cuadro regalado por las Hermanitas de los Pobres al obispo José Mazuelos, obra de Juan de Sevilla Romero Escalante (XVII), o la lápida de la reina Doña Blanca de Castilla, encargada hacer por los Reyes Católicos ya que se encontraron que el enterramiento que tenía era muy pobre.

También está a disposición de los ojos del visitante el primer libro de bautismo de la iglesia de San Miguel, de 1488, que se conserva en el Archivo Diocesano. Y es que los bautizos antes no se apuntaban, fue a partir del siglo XV cuando se registran y los primeros en hacerlo serán los andaluces. Ya el Concilio de Trento exige a todas las parroquias que tengan sus libros sacramentales.

Preciosa también la talla del Señor de la Virgen de Las Angustias, que se quedó 'pequeño', como quien dice, al crecer su paso con el tiempo. De mucho valor es también la cruz del Cristo de la Expiración, cerca de la pieza del marquillo de Jesús Nazareno. O los bordados del siglo XVII de Marcos Maestre, de San Miguel, un auténtico figura en lo suyo, a quien se le encargaban obras para todo el mundo. "Esto pone sobre la mesa la importancia de San Miguel en la época como parroquia. Tenía unas rentas tales por lo grande que era y la riqueza de su vecindario que podía permitirse para todo, los mejores", cuenta Pomar. Y una pieza también muy desconocida para el ciudadano es el cuadro de la Santa Faz, hacia 1650, que parece pertenecer al taller de Zurbarán.

Y llegan las salas dedicadas a la Palabra de Dios y a la Adoración y la Contemplación, que hacen de nexo con la exposición permanente de arte sacro de la Catedral y que luego se quedarán como parte de ella. Es ahí donde se puede contemplar la Virgen Niña de Zurbarán, hacia 1665, con una iluminación que permite deleitarse con el más mínimo detalle. Incluso se observa cómo de la última restauración se han recuperado los angelitos que la rodean, las borlas del cojín... Una maravilla. Un obra a la que se le perdió la pista durante un largo tiempo, hasta que Enrique Romero de Torres, sí, el hermano del pintor, la nombra en un inventario de obras de la provincia de Cádiz.

Y, ¿cómo van las visitas? El deán asegura que muy bien, con numerosos grupos locales y de otros puntos de la provincia y del resto de Andalucía. "Hay que subrayar que también han visitado la muestra el cardenal Amigo Vallejo, el arzobispo castrense, Juan del Río; y el nuncio de la Santa Sede, Renzo Fratini, entre otros".

La última sala está dedicada especialmente al Cabildo Colegial, ya que son 750 años también de su fundación, aunque no exista desde 1984. Un espacio en el que se exponen, por ejemplo, documentos medievales, reales y notariales, restaurados para la muestra, "como un privilegio rodado de Enrique III, de 1393, el único documento real original que se conserva en el Fondo Colegial del Archivo Diocesano, ya que al intentar Jerez conseguir un obispado desde el siglo XVI, parte de las causales que se exigieron para argumentarlo, se quedaron en Sevilla. Papeles que se quemaron en un incendio en 1918", cuenta Javier Jiménez. Documentos de una institución que hoy no perdura, pero ya lo hacen por ella estos legajos. Parte de una gran exposición que 'arroja' más luz si cabe a la historia de la ciudad.

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