Jerez

Manuel Moreno 'Moraíto' será Hijo Predilecto de Jerez

  • El Ayuntamiento pone en marcha el expediente como un homenaje a título póstumo de la ciudad al artista de Santiago

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Manuel Moreno Junquera 'Moraíto' tendrá el homenaje de la ciudad en la que nació, que le nombrará, a título póstumo, Hijo Predilecto de Jerez. La junta de gobierno local aprobó la puesta en marcha del expediente que instruye el concejal responsable del Plan Especial de Promoción de Eventos Culturales, Antonio Montero.

La argumentación que apoya la distinción dice que "en el artista concurrían méritos más que suficientes para ser distinguido con dicha condecoración, por haber sido depositario de excepcionales valores artísticos y humanos, que lo hicieron un referente singular de una manera de entender la vida, el arte, el diálogo y la convivencia. Su trayectoria vital y musical desarrollada desde Jerez, fueron fiel reflejo de los valores esenciales de la cultura flamenca jerezana, admirada y reconocida en todo el mundo". Manuel Moreno Junquera nació en la calle La Sangre del barrio de Santiago el 13 de septiembre de 1956, su familia y la guitarra son una misma cosa, su padre Juan Morao y su tío Manuel Morao fueron tocaores de solera. A los 11 años debutó en el festival flamenco que organizaba su tío Manuel Morao cada año en la plaza de toros. Moraíto, recién cumplidos los quince años, mostraba ya la inquietud de su espíritu, el amor que profesaba al flamenco y su gran corazón para con los demás. Gracias a su timidez y a su talante humilde siempre fue bien recibido por los flamencos, y su guitarra, a pasos agigantados, no tardaría en abrirse un hueco entre las fiestas más importantes.

Su debut profesional fue con la genial cantaora Paquera de Jerez la artista. Ha colaborado con multitud de cantaores y sería más fácil enumerar a los cantaores que no contaron con su compañía que al contrario. Los inicios le marcaron tanto en su profesión como en su personalidad. El tocaor jerezano nunca se salió del cante jondo y, sin embargo, satisfizo sus anhelos de abrir fronteras con buenas dosis de imaginación y un gusto exquisito. Defendía la virtud del silencio para tocar con sinceridad, gracia y temple.

Moraíto era continuador de esa forma característica de la guitarra jerezana, airosa, rítmica, acompasada pero repleta de sabor flamenco. Consiguió por dos veces (1972/1986) el Primer Premio Nacional de Guitarra Flamenca, que convocaba la jerezana Peña los Cernícalos, y su arte fue reconocido por la Cátedra de Flamencología de Jerez, que le entregó, en 1984, la prestigiosa Copa Jerez.

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