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  • La jerezana Vanessa Martín-Barbadillo crea un estudio que apuesta por la belleza real, la que haga “más feliz y segura” a la mujer

Vanessa Martín-Barbadillo, durante uno de sus directos en Instagram. Vanessa Martín-Barbadillo, durante uno de sus directos en Instagram.

Vanessa Martín-Barbadillo, durante uno de sus directos en Instagram.

Vanessa Martín-Barbadillo es maquilladora profesional y ‘terapeuta’ de la piel. Hace unos meses que regresó de Inglaterra y decidió volver a emprender en su ciudad, Jerez. En diciembre inauguró su propio estudio de maquillaje en el cual imparte cursos de automaquillaje, donde enseña a realzar la belleza natural de cada mujer sin artificios. Es especialista en correcciones de la piel y ayuda así a personas con problemas como vitíligo, rosácea, manchas, ojeras oscuras etc., y a sentirse más seguras y felices. “Sé por experiencia lo duro que puede ser y la inseguridad y tristeza que puede desencadenar”, cuenta.

Y justo cuando estaba en su mejor momento profesional, se encuentra con esta situación de tener que quedarnos en casa. Para seguir manteniendo el contacto con sus clientes y seguidores, hace directos en Instagram (@vanessamartinbarbadillo) llamados ‘Maquíllate conmigo’, “donde juntas realizamos diferentes looks para desconectar un ratito y mostrar mi filosofía de maquillaje. Me parece importantísimo que nos sigamos arreglándonos en casa para vernos bien y sentirnos mejor. El maquillaje es mi mejor terapia, es mi momento para desconectar y sentirme feliz”, confiesa.

Una terapia que a Vanessa le gusta compartir con los demás, cuyos resultados las clientas comparten a la vez con ella, lo que genera “un movimiento muy bonito”. De hecho, uno de sus últimos directos estuvo dedicado a mujeres del personal esencial que ahora sigue trabajando como personal sanitario, cajeras, limpiadoras... con un maquillaje rápido de 10 minutos, a modo de homenaje. Un poco de filosofía contra el desánimo de estos días.

Las clientas de Vanessa se van con una sonrisa cuando acaban el curso, sobre todo, seguras de sí mismas. “Cuando tú te sientes segura y feliz en tu piel tienes una actitud mucho más positiva ante la vida, y vas pisando fuerte. Eso me lo han dicho ellas. Reciben piropos, se encuentran más felices pero nadie les dice que es por el maquillaje. Y ese es el verdadero secreto de mis cursos, una técnica natural y personalizada. Aquí se aprende a maquillarte a ti, no para el público en general. Los productos parece que salen del interior de tu piel, en vez desde fuera. Y si les preocupa ojeras marcadas o enfermedades de la piel como el vitíligo, pues ayudo a que con el maquillaje se lo sepan corregir y tengan una piel uniforme, con luz y sin que se vean maquilladas”.

El curso permite a la clienta conocer los productos más adecuados para ella, para su piel, “lo que supone un ahorro importante de productos. Cada paso que enseño está razonado, con lógica, para evitar maquillarse de forma mecánica, sin pensar. Es como un despertar. Es un antes y un después. Les muestro la cantidad de producto que hay que poner, porque el error es usar mucha cantidad sin saber aplicarla. Incluso la presión que hay que ejercer sobre la piel con el pincel. Todo esto, junto con la forma de maquillarse, que depende de cada persona, de sus rasgos. Es sacarse el máximo partido”.

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