Jerez

Nadie pagará por la vida de Juan

  • Hoy se cumplen trece años del asesinato de Juan Holgado con todas las vías de investigación cerradas y los recursos judiciales agotados · El padre sigue acudiendo a comisaría, "pero ya nadie hace nada"

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Antonia Castro estaba el pasado jueves en los juzgados. Francisco Holgado estaba en comisaría. Por separado. La tragedia también acabó con el matrimonio hace tiempo. Ni uno ni otro obtuvieron información alguna sobre la muerte de su hijo, Juan Holgado, ocurrida hoy hace trece años. Nadie en los juzgados lleva el caso, tampoco nadie en la comisaría. El caso está ahí, existe, pero se encuentra técnicamente cerrado. La muerte de Juan Holgado, asesinado de treinta puñaladas, tres de ellas mortales, la madrugada del 22 de noviembre mientras cumplía un turno que no le correspondía, quedará impune. Nadie pagará por la vida de Juan.

Sin embargo, Francisco Holgado afirma que todavía tiene esperanzas. Son muy tenues. Se basa en un último informe de Toxicología sobre, esencialmente, un único objeto: un tetrabrik de zumo con una mancha de sangre. Todas las otras pruebas de ADN realizadas con anterioridad en el Instituto de Toxicología de Sevilla han sido enviadas al juzgado de instrucción número 1 de Jerez, donde sigue dormitando el caso. No han aportado nada concluyente. Sin embargo, Toxicología no ha querido tirar la toalla del todo y se ha aferrado a esa gota de sangre, que podía pertenecer a uno de los asaltantes de la gasolinera. El tetrabrik fue enviado hace meses a otro departamento, donde espera una larga cola de análisis para que llegue su turno. Después de trece años, es una frágil esperanza, pero de las pocas que ya le quedan a la familia. Que ese envase de zumo hable y revele un propietario inesperado de la gota de sangre.

Mientras tanto, en comisaría, según han confirmado al propio Francisco Holgado, no hay nadie que tenga el asunto en cartera. "Yo pregunto, pero allí ya nadie hace nada con el caso de mi hijo, me atienden amablemente y poco más". Quedan muy pocos de los investigadores iniciales, muy criticados por los especialistas de Sevilla que, en un segundo capítulo de la investigación, intentaron reconstruir el caso para llegar a las mismas conclusiones. Holgado se lamenta: "¿Con quiénes se relacionan los policías, quiénes son sus fuentes de información...?", se pregunta de manera críptica . Sigue sin entender cómo se pudo llevar la investigación de manera tan desastrosa, cómo Campsa pintó y limpió la gasolinera sólo 48 horas después del crimen, cómo su abogado, Juan Pedro Cosano, presentó un recurso cuando había vencido el plazo... "No sé qué intereses ha habido, pero los ha habido".

El abogado de la familia, José Miguel Ayllón, presidente de la Asociación de Victimas de Delitos Violentos, ya ha mostrado su convicción de que entre los cuatro acusados que se sentaron por dos veces en el banquillo se encontraba alguno de los autores de la muerte de Juan Holgado. Ninguna de las dos sentencias de la Audiencia, ni posteriormente el Supremo, han podido llegar a esa mismo conclusión. El recurso de amparo posterior en el Constitucional ni siquiera fue admitido a trámite, al no considerarlo de su competencia.

Los abogados de los acusados, que ya no mantienen contacto alguno con ellos, aunque siguen en el caso mientras las diligencias se mantengan abiertas en Jerez, se han cansado de insistir en que "no se pueden arrojar más dudas sobre este asunto. Los cuatro procesados son, a todos los efectos, inocentes y ya no existe ninguna vía por la que puedan ser juzgados de nuevo. Los han juzgado dos veces", afirman tanto Manuel Hortas, defensor de Pedro Asencio y Francisco Escalante, como Inmaculada Gilabert, defensora de Domingo Gómez.

Sobre los cuatro 'eternos' acusados se sabe poco. Pedro Asencio cumplía una condena en Puerto 2 por hurto. El último paradero de Francisco Escalante estaba en Sevilla. Domingo Gómez fue acusado posteriormente de algunos robos y tuvo una denuncia por malos tratos a su mujer y su familia. Jesús Sañudo, el único que no tenía antecedentes de los cuatro, vivía en El Puerto y no tiene ninguna causa abierta. Su aspecto era saludable, recuerda Hortas, que se lo encontró hace poco casualmente.

Hoy, Juan Holgado, un trabajador que hacía planes de boda con su novia, tendría 39 años y habría acabado Psicología. Quizá tendría hijos. Quien le robó ese futuro nunca cumplió por ello.

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