Jerez

Olivos y viñas comparten algo más que suelo

  • Asaja-Cádiz muestra las posibilidades del olivar en una plantación en alta densidad en un viñedo del Marco arrancado

  • Estabilidad del precio y auge del consumo son sus atractivos

Visita de agricultores y viticultores a la explotación 'El Olivillo' durante las jornadas de Asaja-Cádiz y Galpagro. Visita de agricultores y viticultores a la explotación 'El Olivillo' durante las jornadas de Asaja-Cádiz y Galpagro.

Visita de agricultores y viticultores a la explotación 'El Olivillo' durante las jornadas de Asaja-Cádiz y Galpagro.

En noviembre de 2016 plantaron cien hectáreas en tierras que antes ocupaba el viñedo del Marco de Jerez. La experiencia fue tan positiva que al año siguiente duplicaron la superficie. Y ahora ya están pensando en volver a ampliar. El olivar vuelve a abrirse paso en los suelos que hasta no hace mucho producían uvas para la elaboración de los vinos amparados por la Denominación de Origen del jerez, como ya ocurrió entre los siglos XVII y XVIII, en los que olivar y viña alternaban su supremacía en la campiña jerezana.

Asaja-Cádiz está tan sorprendida de los resultados como los impulsores de 'El Olivillo', explotación de olivar superintensivo en secano que se extiende por una superficie de 200 hectáreas junto a Mesas de Asta. Hasta la próxima campaña no entrará en producción, pues el olivo requiere tres años para hacerse adulto, pero el crecimiento de la planta apunta alto, explica el presidente provincial de la organización agraria, Pedro Gallardo.

El cultivo no se para en verano en la zona por la humedad que aporta la cercanía al Atlántico

'El Olivillo' ha sido escenario de unas jornadas organizadas por Asaja-Cádiz en colaboración con la cordobesa Galpagro, empresa especializada en plantaciones de alta densidad de olivos y almendros en secano, en la que numerosos agricultores, también viticultores, se han interesado por las posibilidades de este cultivo.

No en vano, este cultivo se presenta como una buena alternativa tanto para las viñas del Marco arrancadas en los últimos años para propiciar el equilibrio entre la oferta y las ventas -la superficie de viñedo se ha reducido en la última década en un tercio, desde las 10.050 a las menos de 7.000 hectáreas que quedan hoy día en producción-, como para otros cultivos de capa caída, caso de los cereales, que en el último año acumulan una caída media de precios del 30% y que en el trigo duro se eleva hasta el 50%.

Los promotores de esta explotación aplican al olivar técnicas propias del viñedo del Marco, caso del aserpiado, que consiste en formar pequeñas piscinas o pocetas junto a la planta para retener el agua en los meses de lluvia y facilitar su absorción para en los meses secos tener suficientes reservas en el subsuelo.

Para controlar el crecimiento del olivo también se emplea el sistema de espaldera alta empleado en la vid, que permite dirigir con ayuda de unos alambres la ramificación de la planta a fin de facilitar la mecanización de las labores.

Pero lo más llamativo de esta plantación olivarera radica en que, a diferencia de las explotaciones superintensivas en otras zonas de interior de Andalucía, la planta sigue su evolución en verano, en el que el clima de la campiña permite el desarrollo de la planta. Según Gallardo, la evolución es similar a la del viñedo, que se beneficia de la humedad o rocíos nocturnos que aportan las brisas del Atlántico cuando sopla el poniente.

El responsable agrario explica, en este sentido, que "la prueba de fuego fue el año pasado, al que sobrevivieron todos las plantas pese al duro mes de agosto de viento de levante". Y añade que "mientras que el olivar de secano se para en agosto en Andalucía, aquí no".

El aceite de oliva tiene ahora mismo mucha salida, indica Gallardo, quien detalla que Grecia y España son líderes mundiales con un consumo per capita al año de 14 y 12 litros, respectivamente, y aunque Estados Unidos está muy lejos de estas cifras, con un litro per capita, en los últimos años ha duplicado su consumo gracias a campañas publicitarias como la de la interprofesional del aceite de oliva español protagonizada por el tenista Rafael Nadal. Además, Gallardo asegura que el aceite de oliva goza de una estabilidad en los precios que pocas producciones tienen.

El aceite de oliva también casa con la campaña emprendida por la organización agraria para reivindicar la importancia del aceite de girasol frente al incremento de las importaciones del controvertido aceite de palma en España, que de un promedio anual de 485.000 toneladas pasaron en la campaña 2014.2015 a 932.000 toneladas, lo que supone un incremento del 92%. Gallardo hace hincapié en que el aceite español, de oliva o de girasol, cumple con todos los requisitos de sostenibilidad y trazabilidad, no así el de palma, que a su fuerte impacto ambiental en los países del Pacífico Sur en los que se elabora unen sus efectos para la salud.

Pese a los prometedores inicios de 'El Olivillo', Asaja-Cádiz prefiere ser cautelosa antes de lanzarse a fomentar el cultivo de olivar superintensivo en secano en tierras de viñedo de la campiña, donde ya hay en marcha otras iniciativas en intensivo en regadío, principalmente en suelos en los que se cultivaba la remolacha antes de la dura reestructuración del sector y del cierre de dos de las tres azucareras que operaban en la zona -Guadalcacín y Jédula-.

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