Jerez

Órgano vital

  • La Catedral estrena un instrumento musical del siglo XVIII tras una restauración de cinco meses, una pieza única obra de Guillermo d'Enoyer, que será presentada en sociedad el próximo día 6 de junio con un concierto especial en el mismo monumento

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Tras más de medio siglo de silencio, el aire vuelve a dar voz a las restauradas tuberías de una pieza única. Por ellas renace un sonido celestial, hecho para ser escuchado en la distancia, en un espacio concreto, con una escenografía específica. Música creada desde el metal, la piel, el virtuosismo de unas manos de genio para resucitar hasta la piedra sacra.

Un órgano que pertenecía a las monjas Dominicas del Monasterio del Espíritu Santo, que ahora habita en la Catedral gracias a la mediación del obispo, José Mazuelos, que con paciencia y tesón logró que esa orden, al dejar la ciudad, lo donara a la Diócesis, donde ya tiene su sitio para siempre. De su traslado (ya que se encontraba en Baena), montaje y restauración se ha encargado el organista, organero y musicólogo sevillano Abraham Martínez Fernández. "No había planos, estaba desmantelado, con elementos en muy mal estado... ", apunta.

Construido por Guillermo d'Enoyer en el año 1781, francés afincado en España, dota al instrumento de características galas y elementos de nuestro país. Del autor quedan pocas 'obras' en España. "Lo más interesante de todo es que parte de la tubería, tres juegos, pertenecía a un instrumento anterior, del siglo XVI, con dibujos geométricos en el metal", cuenta Abraham. Entre las intervenciones que se han realizado, se ha reconstruido el sistema de viento, es decir, los fuelles se han forrado con piel nueva de oveja, a los que se les ha instalado un motor ya que antiguamente se hacían funcionar a mano. Si un día se va la luz, se puede dotar de aire a través de sus cuerdas, una labor que desarrollaban antaño monaguillos y enterradores. Todo se ha trabajado a mano, incluso se desconocía si faltaban piezas o no.

El secreto, así se llama, es una gran pieza de madera que contiene numerosas minas o canales bajo el que está almacenado el aire a presión. Así, cuando se pulsa una tecla se abre una válvula o tapón que deja pasar el chorro de aire y hace sonar el tubo seleccionado. Todo esto estaba deteriorado, es decir, los canales tenían grietas que ha habido que sellar. De la fachada del órgano se han restaurado también algunos tubos, llenos de agujeros y porrazos. También se ha armonizado, es decir, se ha hecho que los tubos canten bien. Entre las curiosidades está el descubrimiento de uno de los papeles (se usaba el que tuvieran a mano) utilizado para ajustar el tapón de uno de los tubos y que es un calendario lunar del siglo XVIII.

Se puede decir que es el único instrumento en Jerez de tracción mecánica. Los órganos hacen sonar los tubos de tres maneras actualmente: mecánica, neumática y eléctrica. "La tracción mecánica es la verdadera, la histórica y la original, y por tanto es la que de verdad gusta a los organistas profesionales", comenta el director de la Capilla Musical Catedralicia, Ángel Hortas. Y respecto a la mecánica, apunta Abraham que ha habido que arreglar las varillas y alambres del teclado.

Una restauración fruto de cinco meses de trabajo y una inversión de 30.000 euros por parte del Obispado. "Toda la labor se ha desempeñado en la misma Catedral. El monumento ha sido mi taller", dice Martínez, que ha estudiado órgano en el Conservatorio de Sevilla y es autodidacta en la restauración de estos instrumentos en los que ya es un experto. "Todos los órganos que he restaurado son especiales y diferentes. Cada pieza es única, pero éste es singular porque es el primero que hago en una catedral, aparte de la de Sevilla. Es especial porque en la tubería antigua, el sonido no tiene nada que ver con el resto".

Es la primera vez que este órgano es restaurado. Es tradición que cuando un experto 'devuelve a la vida' una de estas piezas deja su firma en el secreto, en un papel pegado con cola animal. "Para mí no es algo inerte, es algo vivo que respira, madera, piel. Es un trabajo al que hay que ponerle mucho amor y que queda para siempre", subraya Abraham, que ha contado con la ayuda de carpinteros para la recuperación total de la pieza, ya que el mueble también es original.

Hay que destacar que el órgano restaurado se hizo para convento, ya que el tamaño no es demasiado grande y tenía menos registros para acompañar el oficio, como bordón, la octava general, la quincena, docena, lleno, flauta, clarín... El de una catedral debería ser mayor. "De todas formas, se nota que al convento que iba destinado estaba bien económicamente porque no está mal de tamaño al respecto", subraya el organista.

El trabajo del organero se caracteriza, sobre todo, por su respeto al instrumento, es decir, "se intentan cambiar las menos piezas originales posibles. Se restauran hasta los tornillos y los clavos. Y sobre todo, se respeta el sonido original, porque muchos restauradores le dan su toque personal. Yo no. Además, esta pieza se caracteriza por tener una presión de aire baja y un sonido muy dulce, intimista, delicado, algo que encanta a los extranjeros".

Como inauguración del instrumento, Ángel Hortas ofrecerá un concierto el próximo 6 de junio, a las 21 horas, en la Catedral. El programa consistirá en una primera parte de órgano solo, para que se escuche el instrumento tal cual, y después con orquesta, para que se oiga como instrumento solista o acompañante de otros.

Para el deán de la Catedral, Antonio López, este órgano es "una pieza importante y que está muy bien que se haya recuperado y que se pueda utilizar en la Catedral. Lo suyo es tener uno más grande, nuevo, para la Catedral. Pero todo se verá".

De esta forma, Bach y Haendel, entre otros, ponen de nuevo banda sonora a los días en la Catedral. Los bancos se llenarán de curiosos, ansiosos por acercarse a la música que aquel francés hizo sonar desde esta máquina divina. Nada más que por esta obra seguramente D'Enoyer se ganó el Cielo.

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