Fiesta de San Dionisio Desangelado traslado del Pendón de Jerez

  • El Día del Patrón vive una jornada tranquila en el tradicional acto del traslado del estandarte de la ciudad

Olas del mar, castillos y leones. El Pendón de la ciudad desfiló ayer por la plaza de la Asunción un año más un 9 de octubre. Con San Dionisio el estandarte salió a la calle y procesionó con la Corporación municipal –con la ausencia de los grupos de Ganemos e IU, como es habitual–, encabezada por el concejal más joven, Jaime Espinar (PP).

Cada aniversario de la reconquista de Jerez por el Rey Alfonso X el Sabio, el Pendón ‘pisa’ la calle, un acto que durante años ha congregado en San Dionisio a muchas familias y que ayer vivió una jornada desangelada. Quizás porque la ceremonia no atrae ya a los jerezanos o porque ayer fue la primera vez que el día del Patrón no fue festivo y la efeméride se desvaneció entre la rutina de un día laboral.

El obispo José Mazuelos, subrayó durante la celebración en la iglesia que el valor de “engrandecer las raíces de este árbol que se llama Jerez de la Frontera”. Mazuelos señaló que “imponer el laicismo es imponer una fe. Los que no creen piensan que cuando se mueren se pudren, eso es cuestión de fe. Y quieren una sociedad fuera Dios, donde se controla la historia. Y la historia no se puede controlar”.

Mazuelos hizo hincapié en el valor de “libertad” que rodea al Pendón y declaró que hay que ir de la mano “para humanizar el Pendón, independientemente de nuestra creencia. Lo importante es que todos tengamos claro que debemos estar juntos en los pilares de igualdad y libertad”.

El deán de la Catedral, Antonio López, no dudó en recordar que “se da la circunstancia de que este año es el primero en el que San Dionisio no es fiesta local en nuestra población”. El deán declaró que etimológicamente patrón viene del latín patronus, “patrón, protector, defensor”, y expuso unas palabras de Papa Francisco: “Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo”. Antonio López quiso que “nos encomendemos a nuestro patrono para pedirle por nuestra ciudad, por sus problemas, proyectos y anhelos”.

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