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Precursora en servicios funerarios online de excelencia

Contratar una funeraria 'on line' es una de las opciones más eficaces. Contratar una funeraria 'on line' es una de las opciones más eficaces.

Contratar una funeraria 'on line' es una de las opciones más eficaces.

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Gestionar los trámites de los procesos que implica un entierro o cremación, no es fácil. El servicio que ofrece una funeraria tiene que ser hecho con mucha eficacia y delicadeza, por lo difícil del momento por el que están pasando los familiares.

Contratar una funeraria 100% online es actualmente una de las mejores y más eficientes opciones, ya que ofrece un servicio transparente y toda la información y apoyo que el deudo necesita en esos momentos tan difíciles; en estos casos, eFuneraria facilita a los familiares todo el proceso que implica organizar un funeral, con la ventaja de que al ser online se encuentran disponibles las 24 horas al día.

Proteger los derechos e intereses de los herederos

La primera y precursora de este tipo de servicios funerarios es eFuneraria, cuyo personal, de manera online, se encarga de todos los servicios y trámites que implica este servicio, como lo es la declaración de herederos, un procedimiento que implica solicitar la herencia de parte de los familiares o amigos que se consideran beneficiarios de los bienes materiales del difunto.

Existen 2 motivos principales para presentarla: el heredero legítimo que aparece en el testamento es declarado nulo o porque la persona que falleció no dejo testamento.

La Declaración de los Herederos es un documento con validez legal, que se tramita por vía judicial o mediante un notario. Esta declaración protege y certifica los intereses de los ascendientes, descendientes y es una garantía para que sean traspasados todos los bienes materiales de una persona cuando esta fallece.

La declaración de herederos abintestato es llevada a cabo cuando el fallecido no dejó testamento legal o es considerado no válido y mediante esta acta se fijan las circunstancias de la persona y según cada caso, un abogado en pleno ejercicio debe determinar qué ley es la que puede aplicarse y de allí se decidirá quienes son los herederos.

El orden de la sucesión funeraria es lo primero que hay que analizar cuando se realiza una declaración de herederos:

  • Los beneficiarios serán los hijos o nietos, si la persona fallecida tenía descendencia.
  • Padres o abuelos tienen derecho a los bienes, si no existe descendencia.
  • El cónyuge será el que herede, si los padres o abuelos no están vivos.
  • Hermanos y sobrinos heredan, sino el fallecido no tenía cónyuge.
  • En casos especiales este trámite deberá dilucidar en los juzgados.

El trámite legal se debe realizar por una notaría que pertenezca a la localidad donde vivía el fallecido o mediante un juzgado.

Cuando la familia ha decidido la cremación

Ser cremado al morir, en algunos casos es lo que ha decidido el fallecido de antemano que desea, pero en otros los familiares deciden si se realiza cremación, por decisión consensuada. La cremación es el término que se aplica cuando los restos que se “incineran” son de una persona fallecida. La Incineración, es el proceso mediante con altas temperaturas, se reducen a cenizas, cualquier residuo orgánico u objeto (que no sea una persona).

La iglesia Católica la admite desde 1963 y una vez que se ha efectuado – en un horno crematorio especial – hay familiares que deciden esparcirlas en el mar, la montaña o el lugar favorito del fallecido, o incluso en la casa. Un columbario es un lugar donde se guardan las cenizas, para que el familiar tenga un lugar donde ir a visitarlo y los que lo tengan depositan las cenizas allí.

Muchas personas se plantean la interrogante de si es más económico un entierro, que una cremación y la diferencia radica en si la familia tiene un nicho o parcela para el entierro o si necesita comprarla. El precio de estas unidades de enterramiento varía considerablemente dependiendo de la ubicación geográfica, por lo que en algunos casos vale la pena cremar y en otros no.

El precio de una cremación siempre está en función de la empresa funeraria y de la comunidad autónoma en la que esta se encuentre. Usualmente se encuentran entre 400 a 800 €, siendo un promedio normal los 500 €. Los familiares no tienen necesariamente que asistir al momento de la cremación, ni solicitar la documentación necesaria, puesto que de esto se encarga la empresa funeraria contratada y de enviarlos al familiar responsable, una vez que se ha realizado la cremación.