Educación | Coronavirus Profesores de entre 55 y 59 años denuncian el abandono que sufren con las vacunas

  • Los docentes denuncian que hace un mes que se paralizó todo y ni siquiera han recibido la primera dosis

  • "Llevamos mes y medio de retraso con otros compañeros y tenemos miedo"

Varios vehículos, en la zona de vacunaciones de Ifeca.

Varios vehículos, en la zona de vacunaciones de Ifeca. / Vanesa Lobo

En apenas unos días se cumplirá un mes desde que el gobierno ordenó suspender la administración de la vacuna AstraZeneca a la población menor de 60 años. De hecho, la decisión pilló por sorpresa a algunos docentes que en ese momento debían recibir la vacuna pero que fueron llamados a última hora para anunciarles la suspensión.

Casi treinta días después, estos mismos docentes siguen sin tener noticias sobre sus vacunas. Se trata de profesores con edades comprendidas entre los 55 y los 59 años, y que han quedado en una especie de limbo sanitario con respecto al resto de compañeros.

Hay que recordar que fue en febrero, hace más de dos meses, cuando el colectivo de la educación comenzó a vacunarse, primero los menores de 55 años y posteriormente los que tenían edades superiores a 60 años. Sin embargo, los problemas de AstraZeneca provocó la suspensión y a día de hoy, a la espera de que el Ministerio de Sanidad se decida, nada ha cambiado.

Este colectivo, que en Jerez es especialmente numeroso y que afecta a profesores de colegios e institutos e incluso a personal no docente, ha mostrado a este periódico su indignación debido a la situación de abandono en la que se encuentran, toda vez no se está cumpliendo la prioridad en un colectivo catalogado como esencial. “A los docentes se nos sigue tratando fatal en este país. Si ya tuvimos que asistir a clases en septiembre sin saber lo que nos íbamos a encontrar y con medidas cuanto menos discutibles, ahora nos vemos en esta situación, es lamentable”, comenta un portavoz de este grupo, que prefiere no identificarse “porque después ya se sabe”.

Se da la circunstancia de que en algunos casos se trata de docentes que se encuentran trabajando en centros de gran dimensión y que cuentan con casi mil alumnos, de ahí “que tengamos una sensación de ansiedad porque no deja de haber riesgo”.

Pese a sus intentos por encontrar una solución, la situación “no ha variado y llevamos un mes y medio de retraso con respecto a otros compañeros que sí se han vacunado. Ya hemos consultado a nuestra enfermera de referencia e incluso a sus superiores, pero no saben nada”.

La preocupación, no obstante, también afecta a otros grupos, aunque en este caso por la segunda dosis, ya que desde Sanidad aún no se ha decidido qué va a ocurrir con las personas que ya recibieron la primera dosis de AstraZeneca.

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