Ciudad

Ruido

  • La contaminación acústica de día y de noche es la pesadilla y mala salud de muchos ciudadanos

  • La posible aprobación en España de un radar de ruido permitiría empezar a multar en otoño 

Imagen de tráfico en Madre de Dios.

Imagen de tráfico en Madre de Dios. / Miguel Ángel González (Jerez)

Notaba intranquilidad interior. Hizo un repaso rápido mental a su día a día y no encontró nada llamativo que le generara tal estado. Mientras, fuera, en la calle, la mañana se atascaba de ruidos diversos: la charla a gritos de una familia, el paso de la motos a escape libre, acelerones y frenazos de vehículos, pitidos sin razones urgentes, el paso de la ambulancia... "Esto es insufrible... Esto es, efectivamente, lo que me pasa. El ruido, es el ruido lo que me altera", dedujo. El ruido pasó de la calle a su interior. Tenía ruido interior. 

El ruido, al fin y a cabo, es desagradable, mire por donde se mire, y oiga donde se oiga. Parece paradójico que se fabriquen motos y coches cada vez más silenciosos, que hasta asustan porque parecen surgir de la nada, y que no haya una normativa firme ya en marcha que multe la estridencia, de la que pocos nos salvamos.

Ese aire acondicionado en el silencio de la noche, por el que muchos vecinos llegan a obsesionarse y a comparar su situación con otros, para tratar de sentirse mejor y pensar que lo suyo no es tan malo. Más ruido.

El ruido siempre acaba dentro. En el interior de las casas, en el corazón alterado de quien confía en poder dormir, por favor, una noche, sin soportar exhibiciones ilegales de motos, tal como les está ocurriendo, por ejemplo, a residentes de la zona sur. El Ayuntamiento y la Policía Local ya se han puesto las pilas, sí, tras varios meses de avisos desesperados. 

Seguramente, esos chicos y otros adultos que pitan a la primera de cambio, no lo harían en la oreja de sus padres, abuelos o incluso en la de sus hijos. No, porque saben que molesta, hace daño. Pero el ruido sale impune cuando se hace en la calle, al aire, ahí, y que se fastidie al que pille. Yo soy falsamente libre porque transgredo y me lo permiten.

Pero, entre tanto ruido exterior... e interior, siempre es la esperanza lo último que se pierde. Y es verdad. Parece que, tras meses de prueba en Suiza y Francia, podría llegar la autorización legal para que en Europa comiencen a multar ya los primeros radares de ruido en otoño. También en España. Excederte con tu coche o con tu moto se penará. 

Estos nuevos radares están compuestos por una cámara de 360 grados junto a diferentes antenas acústicas que incorporan cuatro micrófonos que miden los niveles de decibelios cada décima de segundo. Estos permiten que el dispositivo no solo mida el sonido, sino que incluso sea capaz de discriminar la dirección de la que proviene para no haya lugar a error.

Una vez que un vehículo pasa por uno de los puntos de la cámara y el sistema considera que su nivel de ruido es demasiado alto y excede a la normativa vigente, entonces el sistema tomaría una fotografía del vehículo en cuestión con su placa de matrícula y emitiría una multa automáticamente. Esa, al menos, es la idea final que aún no se está llevando a la práctica.

El objetivo de esta nueva medida es reducir el exceso de contaminación acústica que registran las ciudades y que, según un estudio de la Agencia Europea de Medio Ambiente, con datos de la OMS, afecta a 113 millones de personas en la UE ocasionando hasta 12.000 muertes prematuras al año.

Las ordenanzas municipales de Jerez (que desde el Ayuntamiento dicen que se ciñen a la normativa andaluza ya que se actualiza) apuntan que "todo vehículo de tracción mecánica deberá tener en buenas condiciones de funcionamiento el motor, la transmisión, carrocería y demás elementos del mismo, capaces de producir ruidos y vibraciones y, especialmente, el dispositivo silenciador de los gases de escape, con el fin de que el nivel sonoro emitido por el vehículo al circular o con el motor en marcha no exceda de los límites que establece la Reglamentación vigente en más de 2 dBA".

Según hardzone.es, una motocicleta a 10 metros (90 db) tiene 4 veces más intensidad que 70 dBA y puede llegar a dañar los tímpanos si se está expuesto durante más de 8 horas. La bocina de un camión a 1 metro o un concierto en directo (110 db) tiene 16 veces más intensidad que 70 dBA. Una biblioteca (40 db), un octavo de la intensidad de 70 dBA. Silencio absoluto (0 db), es literalmente imposible que un ser humano 'oiga' el silencio absoluto, pero este es el umbral de la audición.

Qué dice la Organización Mundial de la Salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa a la contaminación acústica en el segundo escalón del ranking de problemas medioambientales a los que se enfrente Europa, justo detrás de la contaminación del aire por partículas que es contra la que luchan normas como la Euro 6 o todas las restricciones de circulación actuales.

La OMS define como ruido cualquier sonido superior a 65 decibelios (dB). En concreto, dicho ruido se vuelve dañino si supera los 75 dB y doloroso a partir de los 120 db. Por lo general, la organización recomienda limitar la exposición al ruido de tráfico rodado a 53 decibelios mientras que, durante la noche, este umbral no debe exceder de los 45 decibelios.

Molestias, trastornos del sueño, efectos perjudiciales en los sistemas cardiovascular y metabólico, deficiencias cognitivas en los niños, aumentar el riesgo de padecer HTA, angina de pecho o un infarto agudo de miocardio debido a una activación de hormonas nerviosas que va a provocar el aumento de la tensión arterial o la vasoconstricción, entre otras. Esto lo provoca el ruido excesivo. Lo peor de todo es que nos hemos acostumbrado a soportarlo y, mucho más grave, a generarlo. 

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