Patrimonio

Señor Coloma

  • Un recorrido por el legado bibliográfico del jesuita y escritor jerezano, en manos hoy de su sobrino-nieto. Cartas, obras inéditas, cuadros, fotografías..., que retratan en profundidad su figura aún tan desconocida.

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El convencimiento de que su hijo era un genio, un 'crack', así como el puro amor de madre hicieron que doña Consolación fuera guardando durante años los diferentes escritos de Luisito. Luis, don Luis, el tutor, padre Luis Coloma, señor Coloma. Un gran nombre jerezano que ha dejado un gran legado, que en un principio tuvo su valor sentimental por parte de sus cuidadores, y que con el tiempo ha ido despertando gran interés por parte de expertos y estudiosos, a través de quienes ha salido a la luz parte de él. Uno de esos primeros momentos en que se da a conocer esa 'herencia' fue en los años 30 del siglo pasado, cuando el padre jesuita José Luis Valle se puso en contacto con la madre superiora de las Reparadoras de Jerez, en 1932, porque se estaban publicando las obras completas del padre Luis Coloma. Con ese motivo, él buscaba dos cartas del tiempo cuando se publicó 'Pequeñeces', obra que supuso un escándalo para su época. Dos misivas de Coloma a Emilia Pardo Bazán y al director de un periódico que se llamaba 'La Época'. Y buscando estas dos cartas, tuvo Valle conocimiento de que en Jerez se conservaba este legado desconocido. La superiora le hizo la gestión a través de Milagros Coloma, hermana del escritor y conservadora de los documentos. Entre Milagros y el padre Valle surgió una relación epistolar hasta 1936 en la que se fueron enviando material mutuamente: él le mandó a ella las obras completas del hermano y ella le iba informando de varias de las cosas que contenía el legado, como las dos cartas que Valle quería y que fueron entonces publicadas. A raíz de este 'carteo' se edita el cuento 'Ajajú', que estaba inédito. Todas esas epístolas también forman parte del legado.

Segundo momento. En el año 1951, con motivo del centenario del nacimiento de Coloma, otro padre jesuita está preparando otra edición de obras completas. Rafael María de Hornedo, así se llamaba, es el más completo biógrafo que ha tenido el jerezano. El padre Hornedo se puso en contacto con Luis Coloma Domínguez, encargado entonces del legado Coloma, y entre ambos hay una correspondencia que informa a Hornedo de la documentación disponible sobre el autor jerezano. Y con motivo de esa nueva edición de obras completas, se traslada a Jerez para ver junto al sobrino de Coloma la herencia de éste. "Queda maravillado con lo que encuentra, hasta el punto de que la biografía que hace sobre Coloma provenía en su mayoría del legado jerezano", cuenta Adolfo Carmona Luque, conservador de dicho legado y gran conocedor del mismo, herencia que hoy está en posesión de José Manuel García Pelayo Coloma, sobrino-nieto del escritor.

Dos ocasiones históricas que permitieron dar a conocer mejor a Coloma, una figura muy reivindicada también por sus contemporáneos y coetáneos, como Menéndez Pelayo que decía que Coloma debía estar mejor reconocido.

El tercero fue en 2009, con una amplia exposición y una serie de conferencias sobre Coloma, que se celebraron en la sala Compañía, todo con vistas además a 2015, centenario de su muerte, efemérides que se celebrará a lo largo del año y que en estos momentos ofrece como aperitivo una exposición en la Biblioteca Central con parte de ese legado.

Ramón Coloma Garcés casó en primeras nupcias con Rita Michelena, con quien tuvo 8 hijos; con su segunda esposa y madre del protagonista, Consolación Roldán, tuvo 14. Los padres y el hijo están retratados por José María Rodríguez de Losada en el despacho de Pelayo. Piezas también de este legado que está conformado además por fotografías de la época, como su casa de nacimiento en la plaza del Clavo, descrita en algunas de sus obras, tal como hacía también con Jerez; una imagen del 22 de diciembre de 1863, en la que Luisito tiene "trece años menos un mes"; otra de Luis Coloma en el camino hacia Francia antes de ingresar en la Compañía de Jesús, algo de lo que no avisó a su familia, sólo dijo que se iba de viaje. Su madre pensaba que era un capricho del niño, pero no fue así, la decisión y la vocación estaban tomadas y ni Fernán Caballero pudo evitarlo (carta que se conserva). También posa el hijo con su madre, y la madre sola en su casa de calle Rosario 8... Gonzalo, un hermano de Coloma, también fue jesuita y reconocido profesor de Ortega y Gasset.

La obra 'Ratón Pérez' es la más popular, y de ella nace la tradición infantil con el mismo nombre. Pero pocos paisanos saben de Coloma -como otras tantas cosas que se desconocen de él- que fue tutor de Alfonso XIII. Una parte de su vida se desarrolla dentro de la corte, junto a la reina María Cristina, que quiere que Coloma eduque al niño. El 'Ratón Pérez' es una obra dedicada al pequeño. Y en este legado están también las cartas que la reina le enviaba al jesuita y en las que expresaba su cariño y valoración hacia él. Una de esas misivas dice así: "...Aunque el día de hoy es muy agitado (ya que era 17 de mayo de 1902, mayoría de edad de Alfonso XIII) y lleno de emociones, no quiero dejar de escribirle para expresarle mi profunda gratitud por todo lo que V. ha hecho por mi hijo. No encuentro palabras para decirle todo lo que siento, pero mi corazón de madre nunca olvidará todo lo que le debo. También quisiera en el día de hoy decirle todo mi agradecimiento por todo lo que ha hecho por mí en tantos años, me ha ayudado, consolado y lo poco útil o bueno que he hecho ha sido inspirada en V.". En esa misma carpeta, hay numerosos detalles de la familia real con el padre Coloma, como una foto del tutor con el alumno en la pista de tenis del palacio, e imágenes dedicadas del propio rey a su maestro. También fue muy admirado por la Infanta Paz de Borbón y Borbón, a quien Coloma guió en el mundo de la literatura.

La obra de Coloma se enmarca básicamente en las últimas décadas del siglo XIX, y "es considerado como uno de los continuadores de la novela cervantina con una obra vertebrada por la religiosidad y el costumbrismo. Abandonó sus estudios navales en San Fernando por los de Derecho. En Madrid mantiene estrecha amistad con destacados escritores y desde pronto ejerce el periodismo y se decanta por la defensa de la Restauración. Un disparo 'casual' casi acaba con su vida. En 1874 ingresa en los jesuitas. En 1884 publica 'Solaces de un estudiante', llegaría el 'Ratón Pérez', pero la novela que más fama le dio fue 'Pequeñeces', donde se critica la aristocracia corrupta de la época. Ingresó en la Real Academia en 1908 y murió en Madrid en 1915. Puede ser considerado un integrante de la época áurea del cuentos español", destaca Jesús M. Zuleta, profesor de Literatura Hispanoamericana de la UCA.

Y lo primero que escribe Coloma, 'Todos lloran', le da la ocasión de conocer a Fernán Caballero y Gertrudis Gómez de Avellaneda, a quienes les pide opinión de lo redactado. Un manuscrito guardado, inédito, así como algunas coplillas populares, que irá introduciendo en sus obras. De aquí nace después 'Juan Miseria'. Otro manuscrito, 'De la tierra al cielo', da lugar a 'Solaces de un estudiante', que firmaba como Luis de la Blanca, un seudónimo. O los 'Ejercicios Espirituales' que realiza para al rey Alfonso XIII, que se conservan manuscritos. Y una edición de 'Ratón Pérez' de 1911 especial para el rey, que empieza con una dedicatoria de Luis Coloma a su sobrino. Y la fotografía de la cruz de María Estuardo que la reina Mª Cristina envía a Luis Coloma con motivo de la publicación de su obra 'La Reina Mártir', para ilustrarla. Cartas de Coloma a su familia, y a autores del siglo XIX español, Pardo Bazán, Juan Valera, Menéndez Pelayo..., políticos como Antonio Maura, quien le da el pésame a Coloma en una de estas misivas por el fallecimiento de su madre, y la comunicación oficial de su ingreso en la Real Academia, "Un hecho este último poco conocido, y como gran parte de su vida. Si la gente supiera el escándalo que supuso 'Pequeñeces' en su época... Se llegó a decir que era imposible encontrar a alguien que no lo hubiera leído, era un best seller", precisa Carmona. Documentos y documentos, legajos, y papeles, y fotografías, y libros, manuscritos, cuadros... "Un valioso legado que se ha ido conociendo en pequeñas dosis, sobre todo, en los años 30, 50 y recientemente", insiste Carmona, un apasionado por la herencia de Coloma, que se emociona cuando habla de ello.

Un hombre que no sólo se merecía darle nombre a un instituto en su ciudad natal, sino ser reconocido y conocido de una vez por sus paisanos, porque sí lo ha sido por el mundo de la literatura y de la sociedad de su tiempo, en general. 2015, año del centenario de su muerte. Es el momento. Porque jerezanos tan ilustres no nacen todos los días. Ya es hora de hacerlo inmortal.

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