Jerez

'Sherry cask', un negocio millonario

  • El Consejo Regulador estima que el envinado de botas mueve ya en Jerez unos 40 millones al año

  • La institución del vino lanza el debate en pleno auge de una actividad vinculada a la tonelería

Un operario de una tonelería, en pleno proceso de elaboración de una bota para su posterior envinado. Un operario de una tonelería, en pleno proceso de elaboración de una bota para su posterior envinado.

Un operario de una tonelería, en pleno proceso de elaboración de una bota para su posterior envinado. / miguel ángel gonzález

Los toneleros y envinadores sacan pecho. El gremio de la tonelería ha pasado en pocos años de estar en peligro de extinción a ser una realidad boyante que mueve en Jerez decenas de millones de euros al año, unos 40 millones según las estimaciones del Consejo Regulador, gracias al empuje del envinado de botas, las conocidas como 'sherry cask' que se complementan con la actividad tradicional de la reparación de botas para la crianza de vinos y brandies de Jerez.

Muchos jerezanos no son conscientes de la importancia actual de esta actividad complementaria del negocio bodeguero, muy apreciada por la industria del whisky escocés, aunque en plena expansión entre destilados de otros muchos países a los que aporta prestigio, y cuya recuperación plantea no pocas incógnitas para el sector. En este contexto, la institución jerezana del vino anima a los toneleros y envinadores del Marco de Jerez a participar en la mesa redonda 'La tonelería en Jerez a debate. Presente y futuro de una actividad tradicional', que se celebrará hoy en la bodega de San Ginés y en la que se abordarán cuestiones como los efectos del envinado para el sector, su encaje y sus perspectivas, entre otras.

La cita se enmarca en el programa cultural organizado por el Consejo Regulador, la Fundación Francisco Pinto Berraquero y el Ayuntamiento en torno al oficio de la tonelería, que además de la dedicatoria de las Fiestas de la Vendimia ha contado con visitas guiadas, una exposición y conferencias-, con idea de dar a conocer una actividad económica en pleno auge y que conjuga tradición -más propia de la reparación- con las nuevas tecnologías que se han incorporado a la elaboración de nuevas botas.

El director general del Consejo Regulador, César Saldaña, que ejercerá de moderador, asegura que es la primera vez que se debate abiertamente sobre esta actividad, de ahí el interés de la mesa redonda que contará en calidad de expositores con Antonio Páez Lobato (tonelero), Rafael Medina (bodeguero y envinador) y Miguel Ángel Borrego (del órgano de certificación del Consejo). Hay mucha tela que cortar, señala Saldaña, quien alude a la necesidad de delimitar, por ejemplo, los usos posteriores del vino empleado en el envinado, ya sea calificado o no; la vida útil de estos vinos dentro del proceso de envinado; la cantidad de materia prima que requieren los 'sherry cask'...

Tras el registro de la marca 'sherry cask' para protegerla del uso por parte de terceros ante el incremento de la demanda, el Consejo Regulador instauró hace dos años un sistema de certificación que garantiza su trazabilidad y autenticidad. En el registro de la institución jerezana del vino constan en la actualidad unas 90.000 botas en proceso de certificación a las que se requiere un año mínimo de envinado para obtener el sello de 'sherry cask'. El coste de cada bota, ya envinada, puede oscilar entre los 800 y los 900 euros.

En opinión de Saldaña, que también es la del Consejo de acuerdo con las decisiones adoptadas en pleno, "el 'sherry cask' es un producto de prestigio, que aporta valor a la marca". A partir de aquí, explica el responsable institucional, "hay que garantizar la autenticidad y que el envinado no interviene en el resto de negocios del vino de Jerez".

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