Juan Antonio Blanco. Delegado provincial de Agricultura

"Los tintos de la 'Tierra de Cádiz' están a la altura de los grandes vinos españoles"

  • La revolución de la uva tinta se extiende por la provincia, donde han cuajado una veintena de proyectos · En plena adaptación a la nueva norma europea, la Junta cree que el siguiente paso es la denominación de origen

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-¿Cuál es el secreto de proyección de los vinos de la Tierra de Cádiz pese a la saturación del mercado de tintos?

-El secreto ha sido apostar por la elaboración de unos vinos singulares. Una de las cosas que nos diferencian del resto son las horas de sol, por lo que hemos aprovechado esta cualidad diferenciadora para conseguir una gran concentración de sustancias colorantes y aromáticas que nos permita obtener unos caldos de gran pureza, elegantes y potentes. Tanto el sector como la Administración hemos tenido claro, desde el principio, que la clave era combinar un buen trabajo en las viñas con las últimas tecnologías en bodega, pasando por una elaboración artesanal, y aprovechando nuestro clima cálido para conseguir matices singulares como uvas con notas balsámicas y taninos dulces. Características, éstas, que nos permiten a los vinos de la Tierra de Cádiz no sólo estar a la altura de los grandes tintos españoles si no conseguir un producto diferente que enriquece la gama de vinos de nuestro país.

-¿Cómo van los trámites para la adaptación a la normativa comunitaria de la IGP?

-Para los Vinos de la Tierra, que anteriormente sólo tenían la consideración de 'vinos de mesa' con derecho a indicación geográfica, la nueva OCM del vino (Organización Común de Mercado) ha supuesto el reconocimiento como una figura comunitaria de calidad, la Indicación Geográfica Protegida (IGP). En definitiva, estos vinos, entre los que estaban los Vinos de la Tierra de Cádiz, se encuentran en un período transitorio de adecuación a la nueva normativa europea, que tiene como plazo máximo el 31 de diciembre de 2011. Este proceso requiere fundamentalmente la elaboración de los pliegos de condiciones de los productos vitícolas amparados, adaptando los pliegos actuales al contenido exigido, con el objeto de cumplir con el Reglamento 510/2006 sobre la protección de las indicaciones geográficas y las denominaciones de origen de los productos agrícolas y alimenticios. Hemos tenido varias reuniones de trabajo, entre productores y técnicos de la administración y, en estos momentos, nos encontramos en la constitución de un órgano de gestión por parte del sector, que anteriormente no era obligatorio.

-¿Qué va a aportar al sector la transición hacia IGP?

-Como he dicho, los trámites son para adaptarse a la nueva normativa europea, por lo que la aportación no va a ser mucho más de lo que ya teníamos. Ahora bien, como elemento positivo, podemos destacar que la obligatoriedad de tener que crear un órgano de gestión, nos va a ayudar a tener una voz única en los tintos de la tierra de Cádiz.

-¿Se puede empezar a pensar en una futura Denominación de Origen?

- Sí, y creo que hemos optado por el mejor camino. Es decir, partimos de un sector nuevo, que tiene que ir paso a paso en los temas de calidad de sus vinos, consolidando poco a poco el proyecto para poder llegar a una futura Denominación de Origen Protegida, como máxima protección. La Indicación Geográfica Protegida comparte muchos requisitos con la Denominación de Origen, y esto facilitará la posible futura gestión de esta mención de calidad y será un garantía de éxito final.

-¿Los tintos son una huida del jerez o una alternativa complementaria?

-La mayoría de los elaboradores de tinto no proceden del sector de los vinos generosos y por tanto no podemos hablar ni de huida ni de alternativa complementaria. Se trata de empresas agrarias familiares que han apostado por la implantación de variedades tintas (Tempranillo, Syrah, Cabernet Sauvignon, etc.) en sus explotaciones, buscando la innovación y diversificación con el objetivo de ser viables económicamente, en este caso da la casualidad de que el producto final es vino, pero podría haber sido elegido cualquier otro producto agrícola con una buena salida al mercado (por ej. alguna hortícola).

-¿Puede incurrir el sector de los tintos en los mismos errores que el jerez o se ha aprendido la lección?

-La estructura productiva es totalmente distinta y, por tanto, los errores serían distintos. Si hubiera que buscar semejanzas con los vinos de Jerez, nos tendríamos que remontar a los orígenes de los caldos jerezanos con pequeñas empresas familiares. Pero, como todo el mundo sabe, la producción de vinos generosos evolucionó más tarde a grandes empresas con altos niveles de exportación en sus producciones. La elaboración de tintos en nuestra provincia se caracteriza por ser empresas familiares que han enfocado su producto a un mercado local. Nuestros tintos tienen una calidad diferenciada vinculada al terruño y esta cualidad es, además, la que busca el nuevo consumidor hoy en día a la hora de beber un vino. Es una realidad, la demanda creciente por los productos vinculados a nuestro territorio. El consumidor aprecia y demanda, cada vez más, los tintos de Cádiz como algo singular y cercano a la vez.

-La Junta lo tuvo claro desde el principio en su apuesta por los tintos ¿por qué?

-Desde la Junta de Andalucia, vimos en esta iniciativa un gran carácter innovador, que ayudaba a la diversificación de nuestro sector primario y a la fijación del empleo no deslocalizable en nuestros pueblos rurales. Este tipo de proyectos se caracteriza por fijar el proceso completo, desde la producción de uva hasta la comercialización del vino, en nuestras zonas rurales y obteniendo así el valor añadido del mismo. Tenemos siempre las puertas abiertas a cualquier proyecto que contribuya al incremento de la eficiencia del campo de la provincia junto con la obtención de un producto de calidad, integridad y garantía. Permíteme que haga un breve análisis, de lo que se ha conseguido en los 10 años que llevamos con esta apuesta por los tintos en Cádiz: tenemos un sector con una tendencia claramente emergente que ha apostado por la elaboración de unos vinos singulares cuidando cada día más su calidad. Contamos ya en nuestra provincia con unas 400 hectáreas de viñas de uvas tintas y casi una veintena de actuaciones, algunas de ellas culminadas en bodegas, y se producen, aproximadamente al año en nuestra provincia, unos 2 millones de kilos de uva y 1.400.000 litros de vino tinto. Las plantaciones de viñedo de uvas tintas se han llevado a cabo, fundamentalmente, a través de planes de reconversión varietal subvencionados desde nuestra Consejería de Agricultura y Pesca y mediante la compra de derechos de replantación que se establecieron en estos últimos años. En sus inicios se puso al servicio de los nuevos productores, desde nuestra Consejería, un programa de investigación sobre los vinos tintos.

-Con una veintena de actuaciones con variedades tintas ¿cuál es el próximo paso?

-El próximo paso es consolidar este proyecto económico por el que hemos apostado tanto el sector productivo como la Junta. El esfuerzo conjunto desplegado debe dar sus frutos, es decir generar riqueza para nuestros pueblos rurales. En los comienzos, la Junta apoyó la reconversión varietal con planes subvencionados y creemos que ahora es el momento de apoyar actuaciones para dar a conocer y difundir la grandeza y singularidad de estos vinos tintos propios y de sus marcas que están ya en el mercado. Un ejemplo reciente, la organización de la Feria Saborea Cádiz a través de nuestros Grupos de Desarrollo Rural, donde, entre otros productos, se han promocionado la mayoría de nuestros nuevos tintos o las I Jornadas de Vino Tinto celebradas en nuestra Estación Enológica de Jerez. Creo que nos encontramos en el buen camino, y como he dicho antes, el mercado local está apostando por este producto. Es cada día más frecuente encontrar nuestros vinos en grandes restaurantes, y eso demuestra que existe una demanda importante por el consumo de productos de nuestra tierra. No podemos olvidar, que otro paso importante, es trabajar por conseguir una buena oferta de destino de enoturismo para que el turista que nos visite venga a ver nuestros pueblos y aprobar nuestros productos como algo único y exclusivo.

-En España hay muchos vinos de la Tierra de ¿Es por falta de personalidad, de iniciativa o por el contrario, la vinculación es un valor añadido más?

-No podemos negar que la vinculación a la tierra es algo que se ha puesto en valor como distintivo de calidad. Hemos dado un paso importante con nuestros caldos de uvas tintas porque hemos pasado de un vino de mesa a una indicación geográfica protegida. Es una forma de presentar al consumidor un gran abanico de productos, básicamente iguales, pero distintos según el lugar donde se producen. Es una realidad, que nuestros vinos poseen una reputación, calidad u otras características atribuibles a su origen geográfico, y que, además, gustan al consumidor. Por lo que el distintivo de calidad, Vino de la Tierra de Cádiz, es cada vez más, una garantía de calidad diferenciadora para quién quiere tomar un buen vino tinto diferente a los que siempre han estado en el mercado. Podemos estar satisfechos de todo lo conseguido, en tan sólo 10 años de andadura, en la elaboración de estos caldos. Contamos con marcas en el mercado con reconocimientos y premios nacionales e internacionales, excelentes valoraciones de calidad, etc. Grandes expertos reconocen, actualmente en muchos de nuestros vinos, elegancia y nobleza, potentes, con buena fruta y bien equilibrado que honran a una zona hasta ahora no acostumbrada a la elaboración de tintos de alta calidad como son las Tierras de Cádiz.

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