Jerez

Los vinos de la 'Tierra de Cádiz' prueban nuevas variedades de uva

  • La Junta autoriza cuatro nuevas varietales, las blancas 'Verdejo' y Riesling' a petición de Barbadillo y Páez Morilla; y las tintas Mollar Cano y Graciano, para González Byass

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La Junta de Andalucía culminó a finales de diciembre la adaptación a los nuevos requisitos europeos de las menciones de calidad de vinos andaluces con la aprobación y publicación de los reglamentos y pliegos de condiciones de 24 denominaciones vínicas, entre ellas los 'Vinos de la Tierra de Cádiz', que reciben así la consideración comunitaria de Indicación Geográfica Protegida (IGP).

Los vinos andaluces, incluidos el jerez y la manzanilla, debían detallar sus características y requisitos de elaboración exigidos en el denominado pliego de condiciones para cumplir con la nueva normativa comunitaria, documento a través del que, en el caso de los vinos de la Tierra de Cádiz, se autorizan cuatro nuevas variedades de uva, con las que se elevan a 22 las permitidas para la elaboración de los blancos, rosados y tintos de la zona.

Entre las variedades blancas, la lista que ya integraban la Palomino, Pedro Ximénez y Moscatel junto a Garrido Fino, Chardonnay, Montúa (Chelva), Perruno, Macabeo y Sauvignon Blanc, se completa con la incorporación de Riesling y Verdejo. La primera recibe el visto bueno a petición de la firma sanluqueña Barbadillo para la siembra de 25 hectáreas en Gibalbín, la tierra que da nombre a su tinto, mientras la segunda ocupará menos de tres hectáreas en las viñas propiedad de Páez Morilla, en el término municipal de Arcos.

En cuanto a las variedades tintas, entre las que predominan Tempranillo, Syrah y Cabernet Sauvignon, junto a Cabernet Sauvignon, Garnacha Tinta, Monastrel, Merlot, Tintilla de Rota , Petit Verdot y Cabernet Franc, el listado se amplía con otras dos variedades, en concreto Mollar Cano y Graciano.

Las dos nuevas varietales tendrán una presencia testimonial en la zona de producción de la Indicación Geográfica Protegida 'Tierra de Cádiz' y su autorización obedece a la solicitud realizada por González Byass, que elabora el tinto Finca Moncloa en los viñedos propiedad de la firma del Tío Pepe en Arcos.

Los vinos blancos de la Tierra de Cádiz, ampliamente consolidados con el 'Castillo de San Diego' de Barbadillo de principal referente como el blanco más vendido de España, abrieron el camino a los tintos, que desde las primeras experiencias a finales de los ochenta hasta hoy no han parado de crecer en cantidad y calidad.

Variedades tintas y blancas ocupan ya más de medio millar de hectáreas en la zona de producción, que a diferencia del jerez coincide con la de crianza y engloba a los municipios de Arcos, Chiclana, Chipiona, El Puerto, Jerez, Prado del Rey, Puerto Real, Rota, Sanlúcar, Trebujena, Olvera, Setenil, Villamartín, Bornos y San José del Valle.

El área geográfica no ha variado de la recogida en la anterior orden de la Consejería de Agricultura, publicada en 2005, cuando en la provincia había poco más de 350 hectáreas de variedades blancas -para usos distintos del jerez- y tintas, casi la mitad de las que se contabilizan en la actualidad.

Los vinos de la Tierra de Cádiz aún no han alcanzado la mayoría de edad, y ya cuentan con casi una veintena de bodegas y una treintena de marcas en el mercado, prueba de la fortaleza y calidad que atesoran, según señaló la consejera de Agricultura, Clara Aguilera, el pasado jueves en una visita al Rancho de la Merced.

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