Jerez

Voluntarios contra la soledad

  • El programa ‘Siempre acompañados’, impulsado por Obra Social la Caixa, de la mano del Ayuntamiento y Cruz Roja, permite dar apoyo y compañía a los mayores de Jerez

Manuel y Milagros durante una de las jornadas de acompañamiento.

Manuel y Milagros durante una de las jornadas de acompañamiento. / Vanesa Lobo

Milagros tiene 73 años y hace ya algún tiempo sufrió una profunda depresión. Sin embargo, nadie lo diría al verla ahora. Presumida, alegre, ágil y con ganas de comerse el mundo porque "no aparento la edad que tengo, ¿verdad?", pregunta sonriente. ¿Su secreto? La ayuda que encontró en Cruz Roja y que, según cuenta, le hizo salir del abismo en el que se encontraba años atrás.

"Cruz Roja ha sido maravillosa, yo estaba hundida totalmente, tuve un problema muy gordo y estaba de la cama al sofá y del sofá a la cama y no salía para nada, llorando todo el tiempo", recuerda Milagros. Una situación, hace casi tres años, que cambió cuando la asistenta social que la atendía la puso en contacto con la entidad "y me pusieron una acompañante".

Fue entonces cuando empezó a formar parte como beneficiaria del programa 'Siempre acompañados', un proyecto impulsado por Obra Social la Caixa, de la mano del Ayuntamiento de Jerez y Cruz Roja Española, para evitar la soledad de las personas mayores.

"Los martes salíamos, desayunábamos, charlábamos... y poco a poco me fueron metiendo en los eventos de una y de otra… Fue fabuloso, no sé cómo dar las gracias porque es gente maravillosa y desde entonces me he encontrado a mí misma", asegura Milagros.

Tal fue el cambio que pasó de tener compañía a ser acompañante como voluntaria y ahora "me siento feliz totalmente". "Me siento muy bien, he encontrado como una vocación y les tengo que dar las gracias. Las personas que estén solas que no lo duden, que llamen y se apunten porque son unas personitas maravillosas", asegura. De hecho, para aquellos que tengan dudas, Milagros destaca que, gracias al programa, "te sientes acogida desde el primer momento".

Su propia experiencia le ha servido, además, para realizar ahora la misma labor que realizaron con ella. Desde hace cinco meses acompaña a diario a Manuel, de 90 años. Además, con anterioridad ayudó a una vecina. "Siempre me ha gustado hacer mucha compañía. Me ha ido muy bien. Me encuentro lo que yo era antes del bajonazo total. Gracias a Dios y a Cruz Roja, me he vuelto a encontrar", añade.

Milagros, durante la entrevista en la que ha contado su experiencia. Milagros, durante la entrevista en la que ha contado su experiencia.

Milagros, durante la entrevista en la que ha contado su experiencia. / Vanesa Lobo

Tanto Milagros como Manuel disfrutan ahora de compañía mutua y se alegran de poder compartir sus experiencias. "Él me dice que le ha caído un angelito y yo le digo que a mí me ha caído un angelote", cuenta. "Me encanta que me cuente historias, vemos programas de televisión juntos como la Ruleta de la Fortuna a ver quién acierta más… me siento que no noto la edad que tengo, tengo el espíritu muy joven y eso me ayuda mucho", señala satisfecha.

Milagros reconoce, además, que su familia no puede creerse el cambio que ha dado. Por eso su hijo "está orgulloso de verme de voluntaria sabiendo que no estoy en casa muerta de pena".

A sus 90 años, Manuel no tiene problemas para valerse por sí mismo aunque reconoce que ahora "estoy un poco peor por el bicharraco este que hay, ya que ahora no salgo a ningún lado". "Esto debería hacerlo el Gobierno, buscar personas así que una esté mejor y otra peor para cuidarse unas a las otras", reclama refiriéndose al programa 'Siempre acompañados'. Además de dejar claro su propuesta, a Manuel no le falta tampoco sentido del humor y al preguntarle si Milagros es como una compañera de piso responde riendo: "Es una relación... pero sin derecho a roce". Las risas, desde luego, están aseguradas a su lado.

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