fútbol Xerez Deportivo FC 0-3 Córdoba B | Guadalcacín 2-3 Algeciras

Jerez

Una afición a más de mil pies de altura del suelo

  • La Patrulla Vampir, formada por dos jóvenes pilotos aficionados de Jerez, ha participado junto a la Patrulla Águila en el Festival de Torre del Mar en Málaga

José Ferrera y Rafael Cala con el avión 'Quad City Challenger'. José Ferrera y Rafael Cala con el avión 'Quad City Challenger'.

José Ferrera y Rafael Cala con el avión 'Quad City Challenger'.

En sus aviones y a más de mil pies es como disfrutan Rafael Cala y José Ferrera. Ninguno de ellos se dedica profesionalmente a la aviación, pero es su mayor pasión y forman la Patrulla Vampir. José es profesor de Barchillerato y ciclos de formación en el centro Salesiano 'Manuel Lora Tamayo'; y Rafael es técnico electrónico en una multinacional. Ambos disfrutan como dos niños cuando se suben a sus aviones. "La aviación ligera, que es la que nosotros hacemos, te da libertad", comenta José Ferrera, de origen portugués pero afincado en Jerez desde pequeño.

Rafael, con casi doce años de pilotaje, es el más experimentado de los dos en la aviación. A los 10 años ya comenzó a coleccionar pegatinas y cromos de aviones, de los que memorizaba el nombre, los modelos, las velocidades, etc. "A partir de los 14 años de edad empecé a manejar mis propios radiocontroles. Y a los 24 años, comencé a volar en persona", cuenta Rafael recordando sus inicios.

La altura máxima que tiene permitido un avión ligero es de mil pies sobre el terrenoLa libertad que tienes al volar es algo increíble, cuando vuelas se te olvida todo"

José, por su parte, cuenta que "Mi tío Manuel Grosclaude Beja, era un piloto muy conocido en Portugal y cuando era pequeño me llevaba a los museos. Ahí poco a poco me empezó a interesar cada vez más la aeronáutica". A pesar de esto, solo lleva 4 años pilotando su avión.

Aunque la aeronáutica es su pasión, ambos no se dedicarían profesionalmente a esto, ya que es un esfuerzo económico muy grande. "Pilotar como piloto comercial es muy diferente, en cambio la aviación ligera te da esa libertad que no tienes si te dedicas profesionalmente a esto", asegura José Ferrera.

Uno y otro intentan compaginar esta pasión con su trabajo y procuran entrenar durante la semana entre 8 y 9 horas, aunque dicen que no tienen un horario fijo. "No tenemos horario, pero influye mucho el tiempo atmosférico. En verano tienes más posibilidades de volar que en invierno. Los días nublados o con viento, los cambio por otras actividades. Soy un apasionado de la provincia de Cádiz, y a parte de la aviación también practico deportes náuticos", comenta Rafael.

Estos dos pilotos no siguen ningún entrenamiento fijo, pero se hacen unas tablas con una serie de ejercicios. Rafael cuenta que si en un mes no han conseguido salir a volar por causas ajenas a ellos, se crean unas serie de tablas con ejercicios para entrenarse. "Por ejemplo, te pones a una altura considerable 1.000 o 1500 pies y simulas una parada de motor con al ralentí, aprovechando la energía de la altura y la inercia del avión para planear. Entonces te creas tu radio, trabajas los pies, las manos". Para los pilotos, el gran peligro a la hora de volar es que exista un problema de potencia del motor.

Rafael Cala y José Ferrera llevan tres años consecutivos, desde 2016, participando en el Festival Torre del Mar en Málaga, donde se citan algunos de los mejores pilotos acrobáticos de Europa, entre ellos los de la Patrulla Militar Águila y los Blue Circe, la patrulla más longeva en activo y en la que sus miembros alcanzan casi los 80 años de edad. El Festival de Torre del Mar se suele celebrar a finales de julio en la Playa del mismo nombre en Málaga.

A ambos se les llena la boca de elogios hacía las patrullas Águila y Blue Circe. "Es algo muy enriquecedor participar con ellos", dice Rafael.

"Es espectacular. Como pilotos son increíbles y tenemos muy buena relación con Daniel Zambrano, el Águila número 3, que es una persona excelente, y con Rubén Pérez González, Águila número 1, el líder, que también es increíble. Realmente lo son todos. Si como pilotos son excelentes, como persona aún más. También en el Festival Torre del Mar, hemos estado con los Blue Circe. Se aprende muchísimos con ellos. Son los pilotos más longevos y es increíble que piloten con esa edad", asegura José.

De la gran relación que mantienen ambos pilotos con los miembros de la Patrulla Águila, hablan los elogios que estos últimos también tienen para ellos: "Dani Zambrano me dijo que le impresiona el trabajo que hacemos, ya que ellos realmente solo pilotan y tienen a sus mecánicos, etc. y nosotros hacemos el mantenimiento, la mecánica de el avión y pilotamos".

Rafael y José conforman la Patrulla Vampir, con sus aviones, 'Sadler Vampire' y 'Quad City Challenger'. Rafael es el piloto, el mecánico, el que mantiene el avión... Es quien se encarga de todo de su 'Sadler Vampire', mientras que la labor de José es ayudar en todo a su compañero y ser el piloto reserva. La aeronave que posee Rafael, además de histórica, es la única que hay en Europa de ese modelo, del que se fabricaron muy pocos en el mundo. Actualmente, en vuelo quedarán una docena entre Estados Unidos y Australia.

Rafael quería darle protagonismo a su aeronave, de ahí el nombre de Patrulla Vampir: "Es una maravilla, estoy enamorado de ella", comenta.

La aviación puede ser bastante cara. De hecho, el lado negativo de su afición para los dos integrantes de la Patrulla Vampir es el elevado coste económico al que deben hacer frente para poder realizar la pasión de su vida.

Pero también tiene sus ventajas, entre ellas, la sensación de libertad que ofrece volar. "La libertad al volar, las sensaciones. Estoy una semana sin volar y me vuelvo loco", cuenta José Ferrera. Para Rafael Cala, volar en su aeronave es un momento de olvidar todos sus problemas y agobios. "Cuando te montas en el avión se te olvida todo, solo te centras en pilotar. Si estás estresado, cuando estas pilotando se te queda una sonrisa de oreja a oreja. Me centro en mi tarea, controlar los parámetros, la velocidad, el viento... y ya cuando estás arriba, lo bonito es que puedes ir donde quieras, a Chipiona, a Sanlúcar; ves la gente, las calles, el mar, siempre respetando las alturas y las personas que están abajo. Tienes libertad como un pájaro".

Rafael y José mantienen una gran relación. Ambos se complementan y se entienden a la perfección. "Formamos un gran equipo, creo que es porque es mi mejor amigo", afirma José.

Tanto José como Rafael quieren hacer ver que si su pasión es volar, a pesar de todas las trabas burocráticas que les ponen, ellos siguen luchando para hacerlo y animan a todas las personas a hacer lo mismo para conseguir lo que quieren: "Si tienes una ilusión en la vida, no hay nada ni nadie que te lo pueda quitar, con trabajo y esfuerzo puedes conseguir lo que te propongas".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios