‘África’: más ilustraciones desconocidas de artistas jerezanos
Lectores sin remedio
En los fondos bibliográficos y hemerográficos patrimoniales conservados en las bibliotecas de nuestro país, siguen apareciendo a veces piezas desconocidas, olvidadas o dadas por perdidas de enorme valor y muy distinta naturaleza.
Hace ahora diez años que publiqué en Diario de Jerez un artículo con el título de ‘Imágenes africanas’, en el que hacía una aproximación a la revista África’, una rareza de la que la Biblioteca Municipal de Jerez conserva completa su primera época (1926-1936), atraído por los dibujos que habían ilustrado algunas portadas de la misma firmados por el gran Teodoro Miciano. Aquella revista tan ligada a los militares africanistas en los convulsos comienzos del siglo XX (comenzó llamándose ‘Revista de las tropas coloniales’), sin embargo ilustraba sus portadas con obras de los más reputados artistas de la España del momento como Mariano Bertuchi, J. Pitarch, M. Servent y, por supuesto, Teodoro Miciano. Encontré los dibujos de este último pero también los de otros artistas de Jerez que se habían ido publicando durante el periodo 1926-1936, es decir, hasta el estallido de la Guerra Civil. Esos artistas eran Manuel Esteve el bibliotecario y arqueólogo municipal, Carlos Gallegos García Pelayo (que por las mismas fechas publicaba también en la revista ‘Mauritania’ de Tetuán), y Justo Lara Garzón ‘Ponito’, lo que confirma el gran nivel y prestigio de los artistas jerezanos en aquella época.
Aquel artículo ayudó a dar, desde la perspectiva de esos cuatro artistas de Jerez, una visión del África colonial española lo que daría lugar posteriormente a una exitosa exposición. Ahora, insisto, diez años después de aquel artículo, he vuelto a repasar los números de ‘África’. ¿Por qué? Enfrascado en el borrador de un próximo estudio sobre el arqueólogo y bibliotecario Manuel Esteve, tenía la sensación de que la ya lejana primera revisión que hice de la misma pudo ser demasiado apresurada y, por tanto, sospechaba pudiera haber pasado por alto más dibujos de aquellos grandes artistas. Culminada esa tarea puedo decir ahora que se confirmaron mis vaticinios. Si en 2016 localicé 23 originales de los cuatro artistas jerezanos que habían ilustrado portadas de la revista (Miciano 12, Esteve 6, de Gallegos 2 y de ‘Ponito’ otros 2), ahora descubría 14 nuevas obras (8 de Miciano, 2 de Esteve, 1 de ‘Ponito’ y 3 de Gallegos) lo que hacía ascender a 36 el número de originales de estos pintores locales en ‘África’. Merecía la pena volver sobre estos dibujos que en su mayoría nunca se volvieron a reproducir, como el de Miciano que acompaña estas líneas (‘Un café argelino’,1930). Ramón Clavijo Provencio.
El algoritmo asesino
Su género favorito desde que tenía uso de lectura era, sin duda, la novela negra o policiaca o de suspense, como gusta llamarles a sus obras la gran Claudia Piñeiro. Había leído a los clásicos norteamericanos, a los ingleses y franceses; y llevaba ya unos años leyendo con avidez las excelentes novelas europeas e hispanoamericanas del género. Sin olvidar a los asiáticos (japoneses y chinos). Y le dio por querer escribir una. Se sabía como pocos los resortes, el engranaje y las piezas que debía reunir una novela: el policía o detective maduro; un muerto o incluso varios, el misterioso asesino, la trama o el motivo del crimen… Y un día al ver una noticia en los informativos, se le encendió la luz: ¡el algoritmo asesino! Y se documentó. ¿Qué era un algoritmo? ¿Cómo podía matar lo que, según la IA, es una “secuencia ordenada, finita y bien definida de pasos o instrucciones para resolver un problema, realizar un cálculo o ejecutar una tarea específica”? Y en la misma definición estaba la respuesta: algún oscuro personaje (quizá un tecnoligarca de moda) sería el que “realizaría los cálculos” para que una máquina “ejecutara una tarea específica”: ¡matar! Y no se le ocurrió otra que un móvil. A través del sonido lanzaría una onda asesina por la que les reventaría la cabeza a las víctimas sin dejar huella. Al cabo de varias semanas lo tenía casi todo bien organizado. Pero faltaba el sexo (“en toda novela debe haber alguna escena de cama”), y surgió la pregunta ¿con quién podría acostarse un algoritmo? Y la respuesta no pudo ser otra: con una ecuación de segundo grado, y así el policía podría despejar la “X”. José López Romero.
Reseñas
La era de los embusteros
Liu Zhenyun. Siglo XXI, 2020
Liu Zhenyun (mayo, 1958) es un prolífico escritor chino. Como guionista ha colaborado en la adaptación de algunas de sus novelas al cine. En ‘La era de los embusteros’ combina tres historias que tendrán un final en el que las tres finalmente se unen. Y más que embusteros hoy los denominaríamos corruptos, pues buena parte de sus personajes se dedican a la política, de ahí que se pueda hacer una lectura de esta novela en clave muy actual, porque al negocio de comisiones y tráfico de influencias para la realización de obras públicas, se añaden la intervención de chicas de compañía que muestran un talante bastante emprendedor, como la protagonista de la primera parte Niu Xiaoli, con la comienza todo el entramado narrativo. Muy interesante. J.L.R.
No soy una mujerzuela
Liu Zhenyun. Siglo XXI, 2019
En la misma dinámica que ‘La era de los embusteros’, Liu Zhenyun vuelve a ofrecernos una crítica tan severa como mordaz de los políticos chinos. La disputa que la pobre Li Xuelian va a tener durante veinte años con la justicia de su país por un problema matrimonial, le sirve a Zhenyun para exponer la fragilidad y precariedad, pero también las ambiciones e intereses de los cargos públicos. Una pobre campesina pone en jaque a todo el sistema judicial y político de su región al intentar llegar hasta la asamblea general, que anualmente se celebra en Pekín, con el fin de pedir justicia. Y para que no consiga su propósito no escatiman en engaños y gastos. Novela, como la anterior, que puede leerse sin duda en clave muy actual. J.L.R.
La picadura de abeja
Paul Murray. Traducción Javier Calvo. Anagrama, 2025
La inicial tibieza pronto mutó en un creciente interés a medida que fui avanzando en la historia nada convencional de los Barnes, una acomodada pero venida a menos familia irlandesa. Paul Murray va perfilando en estas páginas las pequeñas tragedias y los momentos hilarantes del día a día, sin desequilibrar una narración coral de cuatro protagonistas: Dickie, encargado de un concesionario de autos en horas bajas al que su infelicidad le hace obsesionarse por el medio ambiente; Imelda, la bella y preocupada esposa de Dickie al que presiona para que reaccione, mientras los hijos del matrimonio, Cass vive una adolescencia alocada y sueña con marchar a Dublin, y su hermano, el pequeño y solitario D.J. busca refugio en los videojuegos. Novela singular y llena de matices sobre la tragicomedia de la vida. R.C.P.
Qué quedará de nosotros
Eduardo Sacheri. Alfaguara, 2025
Desde la publicación de ‘La pregunta de sus ojos’, novela que consiguió el favor de público y crítica y que contó con una magnífica versión cinematográfica, este autor sigue confirmando a cada nueva historia, su enorme talento literario y la maestría de hacer universales asuntos que están ubicados en un entorno geográfico concreto, Argentina. Ahora con esta novela vuelve a presentarnos una cautivadora historia con el trasfondo de la guerra de las Malvinas y que, pese a parecer ajena a la realidad de nuestro país, logra convertir los miedos, sufrimientos y sueños de unos jóvenes y desamparados soldados argentinos enviados sin preparación ni experiencia a defender aquellas islas recién conquistadas por la fuerza, en una vibrante lección de literatura. R.C.P.
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