Jerez

25 años de 'evangelización' flamenca

  • El Centro Andaluz cumple un cuarto de siglo afianzado como el mayor foco documental del mundo Sin director oficial, es el Instituto Andaluz quien supervisa todo su cometido

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Veinticinco años después de su inauguración oficial en el Palacio Permartín, el Centro Andaluz de Documentación del Flamenco, como se denomina actualmente, sigue siendo un referente documental en todo el mundo, y su proyección internacional es a día de hoy más valorada fuera que dentro del país.

Mucho han cambiado las cosas desde que el 7 de mayo de 1988, José Rodríguez de la Borbolla, entonces presidente de la Junta de Andalucía, y Pedro Pacheco, alcalde de Jerez, abriesen al público sus nuevas instalaciones, en pleno barrio de Santiago.

Fue un día extraordinario en la ciudad, pues la iniciativa impulsada por Francisco Vallecillo ante la Junta cobraba por fin protagonismo. En aquel momento se vendió como Fundación Andaluza del Flamenco, una institución que había nacido un año antes, en abril de 1987, y que hasta entonces, bajo la dirección de José Joaquín Carrera, tenía su sede en la segunda planta del edificio que actualmente da cabida al Centro de Día de las Angustias, donde entonces existía una oficina de la delegación provincial de cultura.

La jornada de inauguración se cerró, como no podía ser menos, con cante, baile y toque. El Club Nazaret fue entonces testigo del cante de José Mercé, Fosforito, Fernanda de Utrera, Chano Lobato y Manuel Mairena, del toque de Moraíto y Enrique de Melchor y el baile de Angelita Vargas.

El proyecto arrancaba pues como una entidad privada con cuatro patrones, el Ayuntamiento de Jerez, la Junta de Andalucía, la Diputación de Cádiz y la Caja de Ahorros de Jerez. Lo hacía con el respaldo del citado Francisco Vallecillo, quien dando ejemplo de su compromiso donó su amplia biblioteca flamenca y su legado sonoro y gráfico. En total, la biblioteca la componían 800 volúmenes, y un archivo sonoro, formado por algunos LP's y discos de pizarra, en torno a 40 entre los dos. La parte gráfica apenas la componían varias fotografías.

Con ello, la Fundación dio sus primeros pasos. Desde 1988 hasta 1994 estuvo al frente de la institución José Joaquín Carrera, a quien sustituyó ese mismo año Eduardo Rodríguez, cuyo mandato fue el más efímero de todos los que hasta ahora han pasado por la dirección del centro. Sólo permaneció un año, hasta el 95, y desde entonces hasta 1997, cuando aterriza Calixto Sánchez, fue Paco Benavent, quien asumió de forma interina el control.

Durante todo este tiempo, los fondos de la institución fueron creciendo, aunque sus nuevas adquisiciones se limitaban únicamente a las novedades sonoras y literarias que ofrecía el fructífero mercado de aquella época.

En 13 de octubre de 1993, Juan Manuel Suárez Japón, entonces consejero de Cultura, decidió cambiar la fisonomía de la Fundación Andaluza del Flamenco. De ser una entidad privada pasa a ser pública y dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta, modificándose por ello su denominación. A partir de entonces comenzaría a llamarse Centro Andaluz de Flamenco, una denominación que se ha conservado hasta hace unos meses.

No fue fácil el paso de Fundación a ente público, pues Suárez Japón tardó, al menos tres años, en consumar el proyecto, primero por las deudas que arrastraba la Fundación, con lo cual no podía ser disuelta, y posteriormente con la adaptación de sus trabajadores, que debían pasar de una institución privada a una pública.

Entre los objetivos que según el decreto 159 debía cumplir esta institución sobresalían los de salvaguardar y promocionar "los valores tradicionales de cuantas manifestaciones artísticas literarias y musicales sean exponentes del saber y sentir del pueblo andaluz, relacionados con los cantes, bailes y toques de guitarra del arte flamenco"; la investigación recuperación, enseñanza y divulgación "de todos aquellos valores del más profundo acervo andaluz, mediante la organización de seminarios, cursos, mesas redondas y cuantos actos sirvan para a la difusión del flamenco; así como la edición de publicaciones especializadas, revistas de estudios y ensayos sobre el tema del flamenco".

El tercer y último punto de los objetivos era el de "reunir y conservar cuantos documentos, objetos y elementos estén relacionados con este arte, y en general libros y documentos históricos, reproducciones sonoras, fílmicas y literarias que sirvan para perpetuar la historia del flamenco como exponente del sentir y del saber del pueblo andaluz".

A partir de 1997, siendo consejera de Cultura Carmen Calvo, el cantaor Calixto Sánchez pasa a ser la cabeza visible del Centro Andaluz de Flamenco. El artista de Mairena, maestro de profesión, supo captar desde el primer momento cuál debía ser la verdadera función de la institución. Bajo su mandato, hasta 2002, el Centro amplía enormemente sus fondos viviendo una época de esplendor y difusión del flamenco.

Con apenas cinco trabajadores en plantilla, incluyendo al propio director, Sánchez acaba con el carácter indefinido y se centra en potenciar su talante documental.

Así, la entidad adquiere durante sus seis años de mandato la mayoría de los discos de pizarra y cilindros de cera que posee el Centro hoy en día. Además, se compra la primera colección fotográfica, encargada a Paco Sánchez, con instantáneas de artistas históricos como Juan Talega, Rafael Romero 'El Gallina', Bernardo de los Lobitos, entre otros.

El legado de Calixto no queda ahí, pues su espírutu ambicioso y campechano conecta a la perfección con muchos aficionados al flamenco, que responden a sus constantes solicitudes en los medios, cediendo al Centro importantes cantidades de discos y material gráfico, y sobre todo gramófonos y gramolas, que hoy día forman parte del extraordinario patrimonio de la institución.

Asimismo, y por medio de la Junta, se consigue para el CADF parte de la colección de Antonio 'El Bailarín', subastada en Madrid y que fue repartida, dependiendo del fin principal de cada centro, entre otras instituciones pertenecientes al ente autonómico. También digitaliza los cilindros de cera obtenidos, en un compacto histórico que edita en colaboración con la Junta y donde podemos oír al Mochuelo, Encarnación La Rubia, Manuel El Sevillano y Paca Aguilera con una calidad envidiable pese a ser grabaciones antiquísimas.

Su afán por pregonar la 'doctrina del flamenco' se completa con numerosos actos y conferencias entre centros educativos, unos actos en los que pone de manifiesto su carácter docente y que en un principio se utilizaban como moneda de cambio, "porque no había mucho presupuesto", admite.

Sin embargo, en 2002 y de forma repentina es destituido. Su marcha sorprende al propio cantaor, que había pactado con Carmen Calvo que en caso de marcharse, lo haría a final del curso escolar para poder volver a su faceta docente. Pero no fue así. Además, la Junta, a pesar de las críticas recibidas en su momento por aquello de designar para el puesto a un cantaor, siguió manteniendo la línea nombrando a Segundo Falcón, "absolutamente convencida", resaltaba la consejera el día del relevo.

El cantaor de El Viso del Alcor pasaba a ser el rector del Centro, algo que mantendría durante varios años, en concreto hasta 2006. De su aportación destaca la recopilación integral de los 248 cantes de La Niña de los Peines, editado en 2004.

En 2006, Segundo Falcón pasa como asesor a la entonces denominada Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, llegando al CADF Olga de la Pascua. Su aparición contrasta con la filosofía mantenida por la Junta, de quien sigue dependiendo el Centro, hasta entonces, pues el perfil utilizado en los últimos años, con personas inmersas en el mundo del flamenco, se rompe. De la Pascua es designada por Bibiana Aído que recurre a un perfil joven pero cuya relación con el flamenco es nula.

A pesar de ello, su labor resultó especialmente grata, sobre todo a nivel de digitalización. Durante su mandato firmó un convenio con Cope Jerez para digitalizar todos sus fondos sonoros, donde había auténticos tesoros como el programa 'Flamenco a la una' de Pepe Marín. Con ella, la Cátedra cede todo su legado al CADF y el Centro se hace con archivos históricos de festivales veteranos como la Bienal, Ogíjares, Cabra, entre otros, o de la propia Fundación Mario Maya. Además, y en colaboración con Paco Perujo, exdirector de la Agencia, incentivan la creación de los llamados PIFs (Puntos de Información Flamenca) en diversas ciudades de Andalucía y del mundo.

Sin embargo, el 16 de mayo de 2012, la Junta cesa del cargo a la joven rectora, dejando al Centro desde entonces 'descabezado'. Paco Benavent es actualmente el puente de conexión con el Instituto Andaluz, de quien depende.

El Centro Andaluz de Documentación del Flamenco mantiene los preceptos que en su día fijó Súarez Japón, si bien es verdad que en los últimos años, su habitual calendario de actividades ha descendido de manera notable en cuanto al número de ellas. Afortunadamente, el CAFD prosigue con su labor evangelizadora y cada año son bastantes colegios los que pasan por sus instalaciones para acercarse un poco más y en primera persona, al flamenco. Asimismo, semanalmente y en su pequeño auditorio, se proyectan a diversas horas documentales y programas de la misma temática.

La Capilla Sixtina del flamenco, como muchos han denominado, sigue siendo un tesoro para muchos y una amenaza para otros, pues durante sus 25 años de vida, en más de una ocasión se ha hablado de su traslado a otra ciudad. El propio Rodríguez de la Borbolla en su dicurso inaugural decía, "me siento envidioso de que la Fundación esté aquí". Sin embargo, su sede continúa siendo Jerez, una ciudad cuyos ciudadanos siempre han dado la espalda a tal joya.

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