40 años del 23-F | Jerez

“El archivo sigue en La Puntilla”

  • José Manuel Trillo recuerda cómo se vivió el golpe y la forma en que los listados de CCOO se perdieron “hasta que aparezcan”

Una imagen de los pinares de La Puntilla donde aún reposan los archivos de Comisiones Obreras de Jerez desde el 23-F de 1981. Una imagen de los pinares de La Puntilla donde aún reposan los archivos de Comisiones Obreras de Jerez desde el 23-F de 1981.

Una imagen de los pinares de La Puntilla donde aún reposan los archivos de Comisiones Obreras de Jerez desde el 23-F de 1981.

En los pinares de la playa de La Puntilla, en un lugar ignoto hasta el día de hoy, están enterrados los archivos de Comisiones Obreras de Jerez de 1981, los mismos que fueron guardados a la carrera bajo arena cuando Tejero dio el golpe de Estado de 1981, hace ya 40 años. Allí siguen. Al tratarse de un lugar protegido parece harto improbable que aparezcan algún día porque una excavadora los encuentre a la hora de cimentar unas viviendas o una carretera.

Y es que resulta que quien los enterró con las prisas jamás volvió a recordar el lugar exacto donde lo hizo en unos momentos en que el 'ruido de sables', hasta entonces una amenaza a la incipiente democracia española, se convirtió en una realidad latente. “No cabe duda de que el camarada 'El Bombero' lo hizo bien. ¡Todavía siguen allí!”. “En el fondo -casi suspira- esperamos que aparezca algún día”.

José Manuel Trillo ha sido, sin duda, el sindicalista más destacado de la democracia en Jerez,. Ahora, a sus 64 años recién cumplidos (19 de febrero) recuerda con una sonrisa y no con cierto enfado el hecho de que buena parte de la historia de Comisiones Obreras siga enterrada en los pinares. “Hoy en día, aunque fuera como recuerdo, valdría su peso en oro” recuerda mientras rememora los duros momentos que siguieron al golpe de Estado del que ahora se cumplen 40 años.

Para los jóvenes hay que recordar que, pese a la existencia de medios de comunicación potentes, el hecho de que se careciera de telefonía móvil hacía muy difícil las comunicaciones en un momento de máxima urgencia donde “sólo se podía tirar de teléfonos fijos y de cabinas telefónicas” en un momento en que llegó a presuponerse que los golpistas lo controlaban todo.

José Manuel Trillo recuerda que ésta es una de las muchas historias y vivencias que narrará en un libro que si todo llega a buen puerto verá la luz el próximo mes de abril. Cuando Tejero, cabeza visible de un complot golpista de altas miras, entró en el Congreso los españoles se enteraron, sobre todo, gracias a la televisión y la radio. Eran unos tiempos donde los trendings y la mensajería instantánea eran aún una entelequia. “Yo estaba -recuerda José Manuel Trillo- en Cádiz, negociando el convenio provincial de hostelería, en la Residencia de Tiempo Libre de Cortadura. Fue entonces cuando el director de la Residencia se acercó a hablar conmigo y me dijo: “Trillo está pasando algo gordo en España, porque al parecer han cerrado todas las emisoras de radio y de televisión y sólo ponen música militar”.

Al oír eso, Trillo se preocupó, evidentemente, y comenzó a realizar llamadas desde teléfonos fijos. “Empecé a llamar gente y todo el mundo estaba “cagado”, muy pocos tenían alguna noticia. Fue entonces cuando le dije a los representantes de Horeca que yo no continuaba y que la representación de Comisiones Obreras nos marchábamos. Los de la UGT no me hicieron caso y dijeron que ellos seguirían. Y nos despedimos”.

Cádiz, precisamente, no es el mejor lugar para que te coja un golpe militar si eres un militante de izquierdas. “Cádiz es un embudo, pues si entras puede que no vuelvas a salir porque sólo tiene una salida por tierra. Si vienen mal dadas te pillan seguro. El objetivo era llegar a Jerez y organizarnos y ver qué hacíamos”. “Salimos -recuerda José Manuel Trillo- y nos fuimos toda la gente que estaba de CCOO, que éramos seis, y volvimos al sindicato a la plaza Plateros de Jerez. Al llegar al sindicato fue ya concretamente cuando nos enteramos de que Tejero estaba dando un golpe de Estado.

El objetivo en Jerez era reunirse en un lugar seguro. “Fue a través de Diego Romero Barbosa, al que conocíamos como 'El Sordo' quien nos dijo que teníamos que irnos a un sitio donde estaban todos los camaradas para reunirnos”. Se trataba de la casa de “de un cristiano de base de Jerez, ese señor se llama Salvador Domínguez, esposo de Lola Morales”. En el domicilio se juntó en pocas horas un considerable grupo de personas vinculadas a los sindicatos mayoritarios de la época, Comisiones Obreras y USO así como de las Hermandades Obreras de Acción Católica (HOAC), que tanto hicieron por la libre reunión en tiempos de la Dictadura contra la restricción del derecho de reunión.

“En unas horas habíamos allí casi un centenar de personas, como poco entre 70 y 80 personas. Estábamos todos los conocidos del sindicato, representantes y militantes del PC, Juan Pérez Pérez con su hermano José, Juan López Cepero, Pepe Gaitero, Sebastián González y el abogado Fernando Martín Mora entre muchos otros”.

El objetivo, con el nerviosismo y el miedo a detenciones inminentes, no era otro que “ver qué hacíamos, qué medidas de protección íbamos a adoptar si cuajaba el golpe de Estado”. Como se ha narrado mil y una veces, la presencias y el discurso tranquilizador del Rey Juan Carlos I en la por entonces RTVE ayudó a relajar los ánimos

“Al final salió el Rey por la televisión -rememora Trillo- y dijo que estaba todo controlado. La verdad es que nos relajamos y tras contactar con gente de CCOO nos fuimos a la sede. Era el momento de reaccionar”. En aquellos años, una fotocopiadora tan sólo estaba al alcance de grandes empresas. Su coste era muy elevado. Por ello se tiraba de una máquina denominada multicopista, conocida en el argot de los sindicatos desde los largos años de resistencia al Franquismo como una 'vietnamita'. “Teníamos la vietnamita y un motón de folios, tanto nuevos como usados. Todo el papel que teníamos lo utilizamos para hacer miles de octavillas convocando a una huelga general de cinco minutos en protesta contra los hechos acaecidos”.

Echando la vista atrás, José Manuel Trillo recuerda aquellas horas en las que Tejero estuvo atrincherado en el Congreso como angustiantes. “Por las calles de Jerez no se veía a nadie, todo el mundo estaba en sus casas. Y lo digo sin temor a equivocarme: ni en los peores días de la pandemia por el coronavirus con el confinamiento. Nadie, no había nadie, Jerez estaba desierto. Había mucho miedo. Todo el mundo se quitó de en medio”.

Aquella huelga, a golpe de 'vietnamita', fue convocada en exclusiva por CCOO y el Partido Comunista. “A pesar de que tras el mensaje del Rey se vio cierta tranquilidad, lo cierto es que en la calle Taxdirt, donde estaba el antiguo cuartel de Artillería, los soldados estaban con los fusiles al hombro ocupando las aceras y por la calle Sevilla se esperaba que entrara una columna procedente de Sevilla en apoyo al golpe que, finalmente según nos contaron, se dio media vuelta en la carretera nacional IV”.

La historia del golpe de Estado del 81 en Jerez no fue sólo el 23-F. Se prolongó mucho tiempo. Y hubo duros golpes. Lo que se podría denominar como el 24-F perduró. Uno de esos duros golpes llegó de la mano del premiado programa de Televisión Española 'Informe Semanal'. “Salió publicada una noticia de que en España habían hecho listas negras, fueron los de la triple A y en la lista de Cádiz estábamos como personas a detener todos los líderes de los partidos de izquierdas y de los sindicatos, militantes como Martín Mora, Gaitero, Pedro Pacheco... Fue fue muy duro”.

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