Jerez

Los bajos precios del trigo duro ponen contra las cuerdas al sector

  • Asaja alerta del riesgo de pérdida del cultivo y confía en que los agricultores vean compensados sus esfuerzos

El presidente de Asaja-Cádiz, responsables cerealistas y el fundador de Agri Marketplace, ayer en la rueda de prensa. El presidente de Asaja-Cádiz, responsables cerealistas y el fundador de Agri Marketplace, ayer en la rueda de prensa.

El presidente de Asaja-Cádiz, responsables cerealistas y el fundador de Agri Marketplace, ayer en la rueda de prensa. / miguel ángel gonzález

El trigo duro remonta el vuelo tras el mal inicio de la campaña, que acumula entre una y dos semanas de retraso para el inicio de la recolección. Todo apunta a una cosecha sin mermas y de alta calidad, pero los bajos precios mundiales ponen contra las cuerdas a un cultivo muy sensible en la provincia y entre cuyos productores cunde el desánimo. El riesgo de que se pierda el cultivo es alto, advierte Asaja-Cádiz, cuyo presidente, Pedro Gallardo, acompañado por responsables cooperativas cerealistas de la provincia ofreció ayer en rueda de prensa un avance de la campaña, en la que espera que los agricultores vean finalmente recompensado su esfuerzo con unos precios justos.

La superficie de trigo duro se ha visto reducida en la presente campaña en la provincia en un 10%, desde las 59.000 a las 58.000 hectáreas, recorte que también alcanza a las siembras en España y a la producción en Europa por la escasa rentabilidad de un cultivo que tiene unos costes de producción muy elevados y que cotiza a menos de la mitad de lo que se llegó a pagar en tiempos mejores.

El desánimo cunde entre los productores de trigo duro, cuya superficie ha caído un 10% este año

"El trigo duro no es competitivo, tiene poco precio y muchos costes, por lo que los agricultores buscan alternativas menos costosas", explicó Gallardo, quien aludió al incremento por este motivo de las superficies en la provincia de otros cultivos como el trigo duro, el girasol y, sobre todo, el triticale y el garbanzo.

La preocupación por la situación del trigo duro, "fundamental para alimentar a una población mundial que seguirá creciendo hasta el año 2100", se extiende a todas las comarcas y cooperativas, cuyos responsables coincidieron en alertar del riesgo de que se pierda el cultivo de mantenerse sus precios actuales. Según Ramón Holgado, de la cooperativa de Villamartín, "la cosecha media de esta campaña no va a ser mala y esperamos una buena calidad, pero hay preocupación por los costes del cultivo y su bajo precio".

La situación en la zona de Arcos es muy similar a la de la Sierra, explicó el presidente de la cooperativa arcense, Pedro Rodríguez, quien insistió en que el cultivo "es insostenible con los precios actuales y muchos se están planteando dejar trigo duro para sembrar trigo blando o triticale", con mejor relación entre costes y precio final.

Las siembras tempranas en la campiña jerezana han ido bien esta campaña, en la que se espera una producción media superior a la de otros años y de alta calidad, aunque con algo de pérdida de peso específico. Con los precios actuales, sin embargo, el presidente de la cooperativa de San Dionisio, José Antonio Vega, aseguró que "estamos sacrificando el trigo, cuya siembra se reduce a favor de los garbanzos" y aunque "la industria nos dice que son conscientes de que el cultivo dejará de sembrarse si no sube el precio, al final compran a los barcos que vienen de Estados Unidos y Canadá".

En la zona de Conil, los productores se encuentran con el problema añadido de la falta de alternativas para la rotación de cultivos, lo que según Marina de Alba, de la cooperativa conileña, agudiza la ausencia de incorporaciones de jóvenes a las tierras de secano, no así en la huerta. "El precio es para pensárselo", significó De Alba, quien apostilló que el "desánimo" cunde entre los agricultores porque a la falta de alternativas se une que "la industria no recompensa el esfuerzo y la calidad".

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