Jerez

Al banquillo por romper una orden de alejamiento de 10 metros de su vecino

  • La medida cautelar fue dictada tras una supuesta pelea que se produjo entre los dos y que acabó con algunas lesiones

Una problema entre dos vecinos de la pedanía de Guadalcacín ha llegado a los tribunales. En esta ocasión se juzgaba a uno de ellos por un supuesto quebrantamiento de medida cautelar, en concreto, la que le prohibía expresamente acercarse al otro vecino implicado a menos de diez metros de distancia. Esa medida se le impuso tras una presunta agresión en plena calle tiempo atrás, algo que supuestamente le costó caro a la persona que solicitó ese alejamiento, ya que "me partió la columna", señaló el denunciante. De hecho tuvo que ser operado, tal y como añadió poco después. El denunciante dice que "tiene miedo" y, sobre todo, después de ese incidente que supuestamente ocurrió.

Las únicas pruebas que puede valorar el juez, en este caso el magistrado Manuel Buitrago, son únicamente la palabra de uno y la del otro, que son además diametralmente opuestas.

La versión del encausado choca con la del otro vecino. Primero se refirió al incidente inicial que desencadenó el 'enfrentamiento'. Contó que el denunciante lo abordó en su coche y que empezó a insultarlo y amedrentarlo, aunque eso se enjuiciará más adelante en otra vista.

El caso es que el acusado niega haberlo agredido y que todo esto responde a un montaje porque el denunciante, según aseguraba el inculpado, tenía una deformación en la espalda de la que quería ser intervenido cuanto antes y de esa manera era la vía más rápida para conseguirlo. "Con denuncias posteriores quiere dar credibilidad a su primera denuncia", argumentó la persona que se sentaba en el banquillo.

Los dos viven en calles paralelas. El encausado dice que ya no sale por la puerta que da a la casa de su vecino, sino que lo evita saliendo por otra calle, o que se ha borrado de un centro cultural de la zona para evitar encontrárselo. No obstante, dice que es ahora la persona a la que no se puede acercar la que se pasea por su puerta o se sienta en un banco cercano a su casa, algo que el denunciante niega por completo, comentando que es el inculpado el que ha quebrantado en más de una ocasión esa medida cautelar que le prohíbe que se aproxime a él a menos de diez metros. Existen denuncias desde octubre del año 2006 hasta mayo de 2007.

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