Ciudad

La calle Campana, vivir en medio de la desidia

  • Vecinos de la conocida vía del barrio de La Plazuela denuncian que más de cinco años después del corte de la misma, “el Ayuntamiento no nos ofrece soluciones”

Campana:La calle de Jerez que lleva 5 años cerrada Campana:La calle de Jerez que lleva 5 años cerrada

Campana:La calle de Jerez que lleva 5 años cerrada / Pascual

El 14 de febrero de 2015 cerraron la calle por riesgo de derrumbe de varias casas y hasta hoy”. Así se expresa José Miguel, uno de los responsables del taller mecánico de la calle Campana, harto de la situación en la que viven desde hace más de cinco años.

Su negocio, como algún otro de esta misma zona de la ciudad, se ha visto afectado notablemente por una decisión tomada en su momento por el Ayuntamiento y que a día de hoy sigue sin solucionarse.

Hemos llamado, nos hemos quejado, hemos denunciado, pero nada de nada”, advierten. Es más, esta misma persona lamenta que “a veces nos han llamado de Urbanismo y encima te preguntan, ‘¿qué número era la casa que está mal?’, y no veas la que te entra”.

La realidad es que dicha calle se encuentra en parte cerrada al tráfico debido al mal estado en el que se encuentran tres viviendas, en concreto los números 37, 39 y 44, viviendas que según José Manuel Malvido, presidente de la Asociación de Vecinos del Barrio de San Miguel “están embargadas por diversos bancos, pero no han hecho nada para adecentarlas”.

El estado de las mismas es preocupante y algunas, según comentan los vecinos “están destrozadas por dentro. También hay otras, como el número 33 que está tapiada y por dentro está caída entera, lo que pasa es que en este caso los propietarios han tenido la decencia de arreglar la fachada”.

La circulación por tanto en esta vía no es posible en su totalidad, pues a mediación de la calle hay situada una larga valla que actúa como medida de protección para el vecindario que por allí deambula. “Eso no fue siempre así”, recuerda José Miguel. “Al principio vallaron toda la zona próxima a las casas, con lo cual, si tú querías salir a la calle Pañuelo tenías que dar toda la vuelta por la Plazuela”. Como era de esperar “los propios vecinos fueron poco a poco separando la valla hasta que se ha quedado como está”, recalca.

El hecho de que no discurran los vehículos por ella ha provocado, según apuntan más vecinos, que “no pasen por aquí ni los servicios de limpieza, es una vergüenza que tengamos que ser nosotros, los propios vecinos, los que intentemos tener esto más o menos decente”.

Desde el balcón, otros inquilinos del número 40, ubicado justo enfrente a una de las viviendas abandonadas, hablan de “un olor insoportable cuando viene el viento para acá. Ahí hay ratas y gatos muertos, y es horroroso, sobre todo ahora en verano, no sé cómo no vienen y lo limpian todo”.

No es el único problema con los malos hedores, ya que unos metros más abajo, justo en la intersección de las calles Campana y Marimanta, encontramos un solar abandonado, “que está lleno de rastrojos. Allí hay gatos, ratas y basura, y cualquier día va a pasar algo. Ya el año pasado se incendió y tuvieron que actuar los bomberos, y este año va por el mismo camino”, recalcan desde la Pastelería La Milagrosa, el otro comercio damnificado por la situación.

Curiosamente es dicha panadería y el taller mecánico los que tienen más problemas desde el corte en 2015, sobre todo “cuando nos traen las mercancías”, en el caso del primer negocio, y “con los clientes y las grúas”, en el caso del segundo.

Los propietarios del taller admiten que “hemos perdido mucha clientela desde que está cortada la calle, porque hay personas que no quieren venir al tener que meter el coche marcha atrás. Hay veces incluso que tenemos que quedar con ellos en la calle Porvenir y ser nosotros los que lo metamos. Así no podemos seguir”.

Desde la asociación de vecinos que encabeza José Manuel Malvido lamentan “que haya tantos inconvenientes con estas cosas, porque al final los que pagamos siempre somos los vecinos, los contribuyentes, y así no podemos seguir. No puede ser que los dueños tengan esto abandonado y que desde el Ayuntamiento no se dé una solución inmediata”.

En Jerez, no obstante, este tipo de situaciones no son novedosas. Es más, el récord de calle cerrada al tráfico por un problema similar fue la calle San Blas, en pleno barrio de San Mateo. Dicha vía fue cortada al tráfico en 2010 y no se reabrió oficialmente hasta el mes de enero de 2017, es decir, estuvo más de siete años sin circulación.

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