Jerez
  • La hija del entrenador de fútbol sala Jesús Azurmendi, de 28 años, sufrió en agosto un gravísimo problema de corazón, que necesitó más de media hora de reanimación y diez electroshoks

  • El síndrome Wolff-parkinson-white le ha dejado daños cerebrales y su familia pide ayuda para su recuperación

El calvario de 40 minutos de la joven jerezana Ainhoa que acaba en ceguera

Ainhoa Azurmendi, junto a sus padres en una imagen reciente. Ainhoa Azurmendi, junto a sus padres en una imagen reciente.

Ainhoa Azurmendi, junto a sus padres en una imagen reciente.

Escrito por

M. Romero

Ainhoa Azurmendi, una jerezana de 28 años, necesita ayuda urgente. Su corazón dijo basta el pasado 1 de agosto cuando se encontraba en la localidad francesa de Montpellier y dejó de latir. Necesitó 40 minutos para volver a la vida. Había sufrido el síndrome de Wolff-parkinson-white, que le ha dejado importantes secuelas. Los daños cerebrales han afectado a su vista y sufre ceguera cortical. 

La jerezana pasó cuarenta eternos días ingresada, en los que fue mejorando poco a poco gracias a su espíritu de superación y al trabajo de los médicos, que lograron que superara graves complicaciones, pero no todas.

La estremecedora carta que su padre ha publicado en su perfil de Facebook detalla paso a paso el origen de los problemas: "Hola, soy familiar o amig@ de Ainhoa Azurmendi y con este mensaje estamos pidiendo ayuda para la recuperación de nuestra guerrera. Wolff-parkinson-white es el nombre del maldito síndrome que quiso acabar con su vida de manera fulminante este pasado verano. Cuarenta minutos de reanimación y más de diez electroshoks fueron necesarios para resucitarla. Dos meses después, tras una enorme lucha y un extraordinario trabajo médico podemos afirmar con orgullo y satisfacción que Ainhora se queda con nosotros". 

Ainhoa Azurmendi ya se encuentra muy recuperada. Ainhoa Azurmendi ya se encuentra muy recuperada.

Ainhoa Azurmendi ya se encuentra muy recuperada.

Pero no todo nos buenas noticias: "No obstante, ahora toca seguir luchando porque la batalla le dejó secuelas importantes y Ainhoa sufre daños cerebrales de los que debe recuperarse, entre ellos, una ceguera cortical. Afortunadamente, nuestra guerrera sigue mostrando el mismo empeño del primer día y sigue combatiendo a un nivel extraordinario y poniendo muchísimo de su parte para salir adelante. Está evolucionando bastante bien, va mejorando poco a poco y tiene muchas posibilidades de recuperar muchísimas de sus capacidades y gran parte de su autonomía, pero también es cierto que aún tiene un largo camino por delante y que para conseguirlo, debe trabajar muchísimo más aún, si cabe, tanto a nivel funcional como cognitivo".

Por todo ello, la carta añade: "Y aquí es donde entras tú, si quieres… porque necesitamos de toda la ayuda posible, ya que desafortunadamente la Seguridad Social sólo le ofrece la posibilidad de realizar tres sesiones de rehabilitación de 45 minutos a la semana, es decir, muchísimo menos de lo que necesita y esto nos obliga a buscar otras alternativas y otras soluciones complementarias de rehabilitación y de reeducación en centros privados, que suponen un gran contratiempo económico para una familia humilde como la nuestra. Sin obviar además que este cambio de vida tan drástico, también obliga a hacer muchas modificaciones en el domicilio para poder ofrecerle la mejor calidad de vida posible. Si quieres aportar tu granito de arena, Ainhoa y los suyos, nosotros, te lo agradeceremos enormemente".

Hay dos formas de colaborar, a través de la cuenta corriente IBAN: ES07 0182 5332 1402 0353 0644 o con un BIZUM al 623 57 17 00.

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