Un proyecto de regeneración ambiental

La catarsis del Guadalete

  • Tras eliminar más de 21.000 eucaliptos y retirar 71.000 metros cúbicos de sedimentos, se inicia un proceso de reforestación con especies autóctonas para recuperar la ribera del río

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Hubo un tiempo que muchos veían el río Guadalete como un simple canal de agua que servía para regar los campos adyacentes y para tirar cualquier tipo de residuo. Y, como la madera era un bien preciado, se aprovechó que su ribera era un espacio idóneo para plantar eucaliptos al ser un árbol de rápido crecimiento y con madera abundante. De este modo, las márgenes del castigado río se convirtieron, en algunos tramos, en un enorme eucaliptal que acabó con su flora autóctona.

En 2010, la Junta de Andalucía decidió reforestar este espacio ya que, entre otros factores, los eucaliptos provocaban que se acrecentaran las consecuencias de las tradicionales crecidas del río en época de lluvia y, por ende, las inundaciones en sus inmediaciones. Así, durante los dos últimos años se ha realizado una primera fase centrada en liberar al dominio público de estos ejemplares. Cumplimentado este trabajo, ahora toca reforestar la ribera con especies autóctonas como el álamo blanco y los tarajes, que ya había pero en un porcentaje ínfimo. No obstante, se están incorporando especies propias de este espacio ambiental como el fresno y otras que no lo son como el acebuche o el lentisco pero que ayudarán a reforzar los taludes.

Ya hace algunos años se acometieron algunas reforestaciones en el entorno de La Cartuja, algunas de ellas promovidas por el colectivo Ecologistas en Acción, que han tenido éxito, acompañadas de otras intervenciones del organismo autonómico como la retirada de sedimentos y la restauración del cauce histórico del río. De hecho, a lo largo de estos dos años se han retirado más de 21.000 eucaliptos y más de 71.000 metros cúbicos de sedimento, otro de los grandes problemas de la ribera del río.

Javier García Herranz, técnico de la Delegación de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio en Cádiz, explica: "El río es muy agradecido y, por sí solo, ha recuperado parte de su vegetación una vez retirados los eucaliptos". No obstante, siempre es bueno echarle una mano a la madre naturaleza para que la ribera sea lo que un día fue.

Y uno de esos pequeños, pero grandes, granos de arena es una reforestación que hicieron un grupo de universitarios hace unas semanas. En las inmediaciones del puente de La Greduela una veintena de estudiantes llevaron a cabo la plantación de diversos ejemplares para colaborar en la recuperación de unas márgenes de ribera necesitadas de cariño. La iniciativa forma parte del proyecto Ecocampus, en la que colaboran la Consejería de Medio Ambiente y la Universidad de Cádiz, que pretende enseñar cómo se restauran riberas y promover la participación en el cuidado de este tipo de enclaves. En primer lugar se desarrollaron unas clases teóricas en el campus de La Asunción y con posterioridad se hizo la reforestación participativa a pie de río. Esta iniciativa se suma a otra realizada por la Junta a través del Plan de Choque por el Empleo de Andalucía donde se han ejecutado desbroces, clareos y retirada de árboles caídos, además de plantar 4.000 plantas de cinco especies diferentes.

García Herranz explica que, con este tipo de actividades, "se fuerza" al río a recuperar su ribera a modo de catarsis tras décadas donde lo medioambiental no estaba tan presente como ahora. Además, la reforestación posibilita la creación de un cinturón de seguridad a lo largo del río que disminuye otro de los grandes problemas que sufre como es la llegada de sedimentos procedentes de las escorrentías de las extensiones agrarias aledañas que llenan el cauce, un fenómeno cuyas consecuencias se podrán atenuar.

La presencia de los eucaliptos, que según estimaciones de la Junta, llegaba a ocupar hasta un 30% del cauce útil del río, incidía también en los problemas que genera las crecidas en tiempo de lluvias puesto que actuaba de barrera frente a las zonas naturales de inundación. No obstante, a esto hay que sumarle otros problemas como algunas de las infraestructuras viarias construidas en el entorno del Guadalete que no están correctamente diseñadas, como puentes o las motas que impiden la regresión natural del río tras la inundación. Y, por supuesto, la existencia de construcciones en zonas anegables.

El técnico de la Junta incide en que el Guadalete tiene un caudal relativamente estable durante todo el año ya que está regulado con cuatro presas que hacen que baje más agua en verano dado que se destina fundamentalmente para el regadío. Sin embargo, esta desventaja revierte de manera positiva en sus márgenes ya que contribuye a que la vegetación de ribera se mantenga todo el año, cuando lo normal es que desaparezca con las crecidas y se regenere en los periodos de buen tiempo.

Por su parte, Antonio Figueroa se encargó de explicar a los alumnos participantes en la reforestación de las actuaciones que se han realizado en el Guadalete, centrándose en actuaciones que se hicieron en las inmediaciones de La Cartuja. Eso sí, reconoce que, aunque se ha avanzado, aún queda mucho para terminar de rescatar del olvido las márgenes del río. Al menos, y a pesar de los recortes presupuestarios, se siguen ejecutando programas de reforestación que van encaminados a ¡que el Guadalete deje de ser visto como un canal para ser un río de vida.

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