Elevado a obispo entre multitudes en la Catedral de Jerez

Muere Juan del Río | El día de la consagración

El 23 de septiembre de 2000, víspera de la Patrona, fue investido prelado de Asidonia-Jerez en una ceremonia que aún se recuerda en la Diócesis

Juan del Río saludo, tras ser consagrado obispo, en la puerta de la Catedral.
Juan del Río saluda, tras ser consagrado obispo, en la puerta de la Catedral. / Pascual
Manuel Moure

28 de enero 2021 - 18:50

Jerez/Juan del Río Martín fue nombrado prelado de la Diócesis de Jerez el 29 de junio de 2000 por el papa Juan Pablo II y fue el día 23 de septiembre, víspera de la patrona, la Virgen de la Merced, cuando fue consagrado para dicha labor apostólica. Fue un día grande, especial, tanto para Jerez como para la Iglesia Española pues su consagración llegó ocho años después de la última, que fue la del obispo de Guadix en 1992.

Contaba quien después fuera arzobispo castrense de España 52 años de edad, era natural de Ayamonte (Huelva) y venía a relevar a un anciano Rafael Bellido Caro, que ejerció de administrador apostólico hasta el preciso día de su consagración.

La Catedral de Jerez vivió uno de sus días grandes el 23 de septiembre de 2000. Para consagrarle como obispo de Jerez se desplazó a Jerez el nuncio apostólico en España Manuel Monteiro de Castro, un 'ministro' del Papa Juan Pablo II. No en vano, la consagración de un obispo es una de las ceremonias más complejas de la liturgia católica. Y también una de las más hermosas por la liturgia, por la increíble asistencia (impensable en estos tiempos de coronavirus) y por la participación de más de 200 sacerdotes de todos los rangos que concelebraron en el primer templo jerezano.

La organización, que en buena parte recayó sobre el deán catedralicio José Luis Repetto, fue espléndida. Hasta se habilitaron dos salas para que esos 200 hombres de Dios se pudieran revestir tras acudir al templo, horas antes, vestidos de clerigman. Todos salvo uno, Antonio María Javierre Ortas, que ya llegó al templo revestido de cardenal.

Además del nuncio, allí estuvieron, entre las representaciones religiosas, el siempre recordado obispo emérito de Jerez Rafael Bellido, el arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo, el arzobispo de Mérida-Badajoz, Antonio Montero y el de Granada, Antonio Cañizares. De Roma llegaron Monseñor López Quintana, asesor de Estado de la Santa Sede y el rector de Iglesia española de Montserrat en la Ciudad Eterna, monseñor González Novalín. Los obispos acudieron de forma numerosa, hasta 21 se contaron. Entre ellos los de Cádiz, Córdoba, Málaga, Huelva, Guadix, Jaén, Almería y el emérito de Córdoba, monseñor Infante Florido, así como los obispos de Ávila, Sigüenza, Albacete y el auxiliar de Madrid por entonces, monseñor Franco.

Las banderas de El Vaticano, España, Andalucía y Jerez ante la Catedral dejaban bien a las claras la grandeza de la jornada. En el interior, flores por todos lados. Destacable resultó la labor desarrollada por los Boys Scouts Católicos, que ejercieron de 'legión' al servicio de la Iglesia. Y es que desde las nueve de la mañana hubo personas haciendo cola para tomar puestos de privilegio en la Catedral. Los chicos y chicas mantuvieron el control ante la avalancha de público que se les vino encima e impidieron que las zonas de acceso restringido (prensa, familiares, religiosos y sacerdotes) fuera invadida por el publico.

Entre las numerosas personalidades civiles estuvo el ministro de Agricultura Miguel Arias Cañete, el alcalde Pedro Pacheco, el consejero de Asuntos Sociales Isaías Pérez Saldaña, y quien fuera consejero de Empleo José Antonio Viera (amigo de Juan del Río y onubense como él). También acudió el presidente de la Diputación Rafael Román, el alcaldes de Ayamonte (ciudad natal del obispo), González González, y el Pilas, donde fue párroco, Calderón Moreno.

Fue poco después de las once de la mañana de ese 23 de septiembre de 2000 cuando dio comienzo la procesión de entrada. “Unos 200 miembros de la Iglesia Católica entre cardenales, arzobispos, obispos, presbíteros, diáconos, el Nuncio de su Santidad, Manuel Monteiro, acompañaron a Juan del Río Martín desde la puerta grande del templo hasta los pies del presbiterio”, relató el insigne y recordado cronista Manuel Liaño en este medio de comunicación. Tal fue la afluencia de publico que muchas personas se quedaron fuera. Fue por ello que Del Río salió a bendecirles, lo que le hizo ganar grandes aplausos.

Cuando Juan del Río apareció en la puerta del primer templo fue su antecesor, Rafael Bellido, quien le ofreció un hisopo para que bendijera al Cabildo Catedral. Fue una jornada que aún se recuerda, bella, emotiva y también muy calurosa. Hasta dos mujeres tuvieron que ser atendidas por golpes de calor por efectivos de Cruz Roja.

Ya consagrado como obispo de Jerez, monseñor Juan del Río salió del templo 'escoltado' por un cordón de seguridad de boys scouts y se dirigió en coche al disfrutar de su primer almuerzo como prelado en el Hotel Jerez.

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