Crisis del coronavirus en Jerez

El Consejo Regulador alerta de la "situación dramática" de algunas bodegas

  • El repunte de ventas del vino de Jerez online y en lineales no compensa la caída del consumo en general

  • El cierre de la hostelería y la suspensión de ferias hace mella en pequeñas y medianas firmas del Marco

Colas ayer a las puertas del despacho de vino de la cooperativa de Las Angustias, que el lunes reabrió sus puertas. Colas ayer a las puertas del despacho de vino de la cooperativa de Las Angustias, que el lunes reabrió sus puertas.

Colas ayer a las puertas del despacho de vino de la cooperativa de Las Angustias, que el lunes reabrió sus puertas. / Pascual

El vino de Jerez se las prometía muy felices antes de la irrupción del coronavirus, que deja en pañales al Brexit y a los aranceles de Trump, las dos grandes amenazas con las que lidiaba el sector antes del colapso económico ocasionado por la pandemia del Covid-19.

Pese a la incertidumbre en torno a la salida del Reino Unido de la Unión Europea y de las embestidas arancelarias de Donald Trump, el cierre del último año en plano –con unas ventas totales de 30,6 millones de litros tras largos años de pronunciado descenso de las salidas de las bodegas– daba esperanzas al jerez, situación a la que ha dado un vuelco la paralización de la actividad económica y la suspensión de eventos como la Semana Santa, las ferias de primavera, el Rocío... en los que los vinos jerezanos alcanzaban uno de sus picos anuales de venta.

Desde la primera hasta la última de las bodegas del Marco se resiente de la caída del consumo vinculada, principalmente, a la interrupción de la actividad en establecimientos hosteleros y de restauración tanto en España como en el resto de los principales mercados del jerez, explican desde el Consejo Regulador, que constata la “caída total” de la demanda de precintas para la comercialización de los productos amparados por la Denominación de Origen.

Las exportaciones aguantaron el tipo al inicio de la crisis, pero han acabado cayendo, explica el director general de la institución jerezana del vino, César Saldaña, quien asegura que el repunte de ventas online, por otra parte anecdótico, y en los lineales de las superficies comerciales no compensa las pérdidas de un sector con una gran dependencia del consumo en bares y restaurantes.

Dentro de la gravedad de la situación actual, las bodegas con una producción menos diversificada se llevan la peor parte, hasta el punto de que para algunas casas del Marco, la crisis representa “un auténtico drama”. A ciencia cierta, es difícil precisar cuánto tiempo podrán resistir las pequeñas e incluso medianas bodegas con menos pulmón financiero.

El Consejo ha ofrecido la posibilidad a las bodegas inscritas de diferir la liquidación por las salidas de vino de abril y mayo, medida que se une a otras de mayor calado como la moratoria del pago de impuestos municipales como el IBI y el IAE, que suponen grandes desembolsos a los que difícilmente podrían hacer frente en las circunstancias actuales.

Permisos retribuidos recuperables, vacaciones, ERTE... el sector juega con todos los mecanismos a su alcance para capear el temporal, pero “la situación no es homogénea y hay bodegas que están muy mal”, asegura Saldaña, que no tiene claro si todas podrán salir a flote cuando acabe la pesadilla del coronavirus.

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