La definición del paisaje

Diario de las Artes

Una obra de Raúl Zarzuela.
Una obra de Raúl Zarzuela.
Bernardo Palomo

Jerez, 05 de diciembre 2023 - 17:46

RAÚL ZARZUELA.

Espacio Abierto.

JEREZ

No hacía mucho tiempo que la sala 'ArteaDiario' había comenzado su periplo artístico. Se tenía la intención clara de que sus espacios fueran ocupados por autores que tuvieran mucho que decir y que no estuviesen, todavía, inmersos en la dinámica de los sistemas expositivos habituales. Hasta Diario de Jerez llegaban, sin solución de continuidad, muchos jóvenes con la carrera de Bellas Artes recién terminada; alumnos destacados de las academias existentes en la ciudad, así como estudiantes de la Escuela de Arte con buenas proposiciones; también autores entusiastas que comenzaban y que mostraban muy buenos argumentos.

Raúl Zarzuela fue uno de los primeros que expuso en la sala de la antigua calle Mora, haciéndolo por su pintura convincente que descubría a un pintor que hacía las cosas bien y que hacía pensar en diáfanas perspectivas. No era el típico aficionado principiante. Su pintura iba mucho más allá y ofrecía las mejores expectativas. Era un pintor al que había que seguir porque lo que planteaba tenía buena factura y mostraba interés. Así fue y, a los pocos años, su obra volvió a ocupar las paredes del periódico. Después su trabajo artístico se relanzó por él mismo y, ya, es pintor conocido y protagonista de un segmento estable dentro del amplísimo estamento artístico existente en Jerez.

Algunas piezas del autor que se pueden ver en la exposición.
Algunas piezas del autor que se pueden ver en la exposición.

Ahora presenta sus paisajes en Espacio Abierto, la sala que dirige Lucía Franco en la calle Álvar López. Se trata de una exposición muy bien acondicionada en continente y contenido y que nos sitúa en las muy buenas formulaciones paisajísticas de Raúl Zarzuela. Porque el patrimonio artístico de éste pasa, sobre todo, por el paisaje. En él es donde su pintura se magnifica, sus argumentos se hacen grandes y demuestra las importancia manifiesta de un trabajo que no se queda sólo en un correcto ejercicio establecido pulcramente. Su obra es mucho más.

En la exposición nos encontramos con un conjunto de obras muy bien establecido desde el rigor creativo, desde esa conciencia plástica que sabe formular los adecuados registros compositivos en cada momento. La pintura de Raúl Zarzuela nos conduce por los sabios planteamientos de un pintor sobrado de oficio, que conoce a la perfección los entresijos del mismo y saber navegar por los recovecos de una pintura solvente, realizada con soltura, planteando acertadas pinceladas y dejando abiertas las más seguras exclusas para que el paisaje oferte su más clara y apasionante dimensión.

El paisaje de Raúl Zarzuela es claro y contundente; no esconde triquiñuelas de oscuro embaucador; todo lo contrario, deja entrever un paisaje clarificador, acertadamente distribuido en base a un expresionismo esencial; estructurado desde una alta perspectiva que casi llega a ser aérea. Desde ella nos sitúa en unas amplias superficies bien delimitadas por gamas terrosas y verdes que crean un complejo de perspectivas muy bien posicionadas. Compone con una pincelada exacta, justa y bien dimensionada. Domina el medio pictórico y sabe ajustar la representación a la fuerza dominante del color. Por eso, en muchas de sus obras, la ilustración de lo real, ese paisaje poderoso queda supeditado a las matizaciones cromáticas, perdiendo intensidad la línea argumental, los espacios de la realidad representada, para potenciar ciertos esquemas muy cercanos a la más pura abstracción.

La muestra se nos aparece muy bien distribuida en el conjunto de la sala. Me parecen de mucha intensidad creativa la serie de pequeños formatos. Con ellos el artista juega con la forma plástica, redundando en una mayor dimensión los gestos coloristas y atemperando los desarrollos concretos. En ese segmento, con la forma marcando diferencias y el color dimensionando la expresión, es donde la obra de Raúl Zarzuela adquiere mayor potencia creativa. Todo queda sujeto al gesto plástico que sirve para abrir los más sugestivos horizontes evocadores.

Junto a ellos encontramos un muestrario de piezas bien acondicionadas en conjunto que yuxtaponen la fuerza del continente a ese concepto paisajístico que formula una realidad muy bien matizada formalmente. En definitiva, se trata de una exposición muy bien ajustada que nos descubre a un pintor muy seguro en una pintura que maneja a la perfección, sacando al paisaje sus posiciones plásticas más afortunadas.

En cierta ocasión afirmé sobre la obra de este artista que lo que pintaba era bueno, que tenía claridad y, además, auguraba un futuro expectante de quien, todavía, tenía mucho que decir. Ahora, con esta exposición lo seguimos afirmando.

Muy buena muestra para cerrar el año expositivo en Espacio Abierto; una sala que va adquiriendo seguridad y afirmando una realidad que, a estas alturas, ya, no tiene vuelta de hoja. Nos alegramos.

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