Día Mundial sin Tabaco El tabaco multiplica el riesgo de fallecer por coronavirus

  • Varias asociaciones inciden en los beneficios para la salud que supone dejar de consumir tabaco y nicotina en tiempos de COVID-19

  • Los espacios públicos libres de humo y de aerosoles han de ser una de las medidas imprescindibles para el control de la pandemia

Una joven, fumando por la calle.

Una joven, fumando por la calle.

Hoy, 31 de mayo, se celebra el Día Mundial Sin Tabaco (DMST), efeméride promulgada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el fin de informar y concienciar sobre los efectos nocivos y letales del consumo de tabaco y de la exposición pasiva al humo del tabaco.

En el presente año, el lema para el Día Mundial sin Tabaco, propuesto por la OMS, es 'Comprometerse a dejar el tabaco', con el que busca concienciar sobre la importancia de crear entornos más saludables que sean propicios para dejar de fumar, contemplando políticas sólidas para la cesación tabáquica. Asimismo, el organismo insiste en el interés de incrementar el acceso a los servicios de cesación; creando mayor conciencia en la población sobre las tácticas de la industria tabacalera y empoderando a las personas consumidoras de tabaco, para que intenten dejar de fumar o consumir tabaco en todas sus formas, todas ellas perjudiciales para la salud.

Desde el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT ) añaden también otros compromisos: 'Comprometerse los profesionales a ayudar a dejar de fumar' y 'Comprometerse las Administraciones Públicas a impulsar las regulaciones necesarias referentes a fiscalidad, nuevos espacios sin humo, empaquetado neutro, campañas periódicas, equiparar los cigarrillos electrónicos al tabaco y facilitar a los profesionales los medios necesarios para ayudar a los pacientes a dejar de fumar'.

En este sentido, desde el CNPT, integrado por 38 sociedades científicas, consejos de colegios profesionales y asociaciones civiles y de pacientes, insisten en los efectos nocivos para la salud del tabaco clásico combustible, del tabaco calentado y de los dispositivos de liberación de nicotina, además de subrayar que los beneficios de dejar el tabaco aparecen desde las primeras horas tras abandonar el consumo.

La doctora Rosa Arroyo, vicesecretaria del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) expone que el tabaquismo constituye la primera causa evitable de enfermedad y muerte prematura, "pero además tiene consecuencias en la calidad de vida del que fuma y de los fumadores pasivos" y resalta la implicación de los profesionales de salud en paliar las consecuencias de esta adicción, en la línea de mayor salud y corresponsabilidad con el paciente. Por eso, "aun respetando la autonomía y la libertad personal, tenemos que seguir reclamando espacios abiertos libres de humo, especialmente en este contexto de trasmisión aérea del SARS-Cov2, y apoyamos las iniciativas para declarar playas y terrazas sin humo, porque la distancia de seguridad entre personas debe ser mucho mayor cuando se exhala el humo del tabaco".

La Asociación Española contra el Cáncer (AECC), por su parte, recuerda que hasta 16 tipos de cáncer están relacionados con el tabaco. Si nadie fumara, se reducirían hasta un 30% los casos de cáncer en España. Además, señala la importancia de prestar atención al humo del tabaco, que contiene más de 70 sustancias cancerígenas. Por todo ello, la Asociación hace un llamamiento a lograr una generación libre de tabaco para el año 2030 y, para conseguirlo, pide una modificación de la Ley Antitabaco actual y ampliar los espacios libres de humo, principalmente aquellos en los que estén presentes los menores.

Desde la AECC, en palabras de su presidente, Ramón Reyes, se señala que "es inaceptable que sigamos exponiendo a los menores al humo del tabaco. Ellos no tienen la posibilidad de elegir respirar o no humo ambiental. No olvidemos que el tabaco está relacionado con hasta 16 tipos de cáncer. El tabaco provoca cáncer y mata, y ampliar la Ley Antitabaco y específicamente que todos aquellos espacios en los que pueda haber menores sean espacios libres del humo del tabaco, evitaría el impacto del tabaco en menores y reduciría el inicio del consumo entre los más jóvenes".

Tabaco, Nicotina y Covid-19

Ha quedado demostrado que el consumo de tabaco, en cualquiera de sus formas, empeora el curso de las enfermedades respiratorias, siendo un importante factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, oncológicas, así como para la diabetes, entre otras patologías.

Por su parte, en cuanto a la relación entre fumar y la progresión de la COVID-19, la evidencia científica actual indica que fumar se asocia con su progresión negativa y con resultados adversos, conllevando un riesgo 1,45 veces más alto de desarrollar una forma grave de los síntomas que en personas no fumadoras.

También la OMS publicó en mayo de 2020 una reseña científica que demostraba que las personas fumadoras corren mayor riesgo de presentar síntomas graves y fallecer a causa de la COVID-19. Por otro lado, la OMS advierte que hay una creciente evidencia de que el consumo de cigarrillos electrónicos produce efectos secundarios en los pulmones, corazón y vasos sanguíneos y ello podría aumentar el riesgo de complicaciones severas por coronavirus.

En este sentido y como se viene manifestando, los espacios públicos libres de humo y de aerosoles han de ser una de las medidas imprescindibles para el control de la COVID-19.

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