Coronavirus en Jerez

Jerez no se quita la mascarilla

  • Por miedo, desconfianza o por carecer de pautas completas de vacunación, los jerezanos se echan a la calle en gran parte protegidos el primer día en podían hacerlo a cara descubierta

Jerezanos con mascarilla y sin ella ayer por el centro de la ciudad.

Jerezanos con mascarilla y sin ella ayer por el centro de la ciudad. / Miguel Ángel González

Los jerezanos no se han quitado las mascarillas pese a que podían hacerlo. Un paseo por los barrios y por el centro de Jerez este sábado arrojan las mismas conclusiones: la gente prefiere seguir protegida con esa protección facial que nos acompaña desde hace más de un año. Las normas son las que son.

Francisco Chacón, trabajador del bar 'El Albazano Real' en la zona de Hipercor, mostraba su asombro por la gran cantidad de personas que había visto pasar a lo largo de la mañana por su negocio con mascarillas. "Lo cierto es que me esperaba cierta relajación pero lo cierto es que son muchas más las personas que las llevan que las que no".

Un simple paseo por Jerez deparaba una curiosa conclusión: la juventud, tan denostada por sus comportamientos festivos y negligentes a lo largo de la pandemia, eran ayer de los más responsables, conscientes de que mientras sus mayores han sido todos vacunados ellos se erigen en la actualidad en la principal población de riesgo.

"El miedo sigue estando ahí", relata Fernando, el popular camarero y cocinero del no menos conocido 'Bar Cristina'. "Para mi parecer hay demasiada gente sin mascarillas", señala a este medio, aunque en su caso pesa mucho el caso de un matrimonio "que ha ingresado en el hospital pese a estar vacunados y que se infectaron en una barbacoa donde un solo joven, al parecer, infectado, les pasó la enfermedad", El bueno de Fernando no se fía lo más mínimo y la mascarilla, a la que ya se ha acostumbrado, le sigue acompañando por las calles cuando marcha del bar a su domicilio. "Sólo me la quito cuando estoy absolutamente solo y sé que no me voy a cruzar con nadie".

Otra de las conclusiones de esta primera jornada sin mascarilla obligatorio radica en que el colectivo más permisivo para pasear sin mascarilla es el que se comprende entre los 50 y los 65 años, personas que ya han recibido la pauta completa (en su inmensa mayoría de Pfizer, una de las más eficientes contra la variante india).

Otro dato destacable es el que hace referencia a la población de mayor edad, aquellos jerezanos con más de 70 años. Ellos siguen usando la mascarilla a pesar de estar vacunados en su totalidad. Quizás sea que el miedo pasado durante este último año ha sido tan intenso que, de un día a otro, éste no desaparece como por arte de magia. El sufrimiento, de forma palpable, sigue estando ahí.

Alfredo Carrasco, presidente del colectivo Hostelería de Jerez, aseguraba ayer que "he recibido multitud de comentarios de amigos en los que me decía que sí, que era verdad, que la gente seguía llevando las mascarillas. Yo considero que es como si te quitas la camisa con el aire acondicionado a tope. Sabes que te vas a resfriar. En cierto aspecto esto es similar. Muchas personas prefieren no correr riesgos aunque haya permiso para usarla sólo en interiores".

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