Jerez, tiempos pasadosHistorias, curiosidades, recuerdos y anécdotas

Del "dictador", la vendimia, los patrones y el pendón de Jerez

  • Llamar "Dictador" a un brandy, incluso en la posguerra era demasiado arriesgado para una marca. El autor también reflexiona sobre las pasadas fiestas de la vendimia, los patrones y el pendón de la ciudad.1.- Contraluz en la viña, por Eduardo Pereiras. (ARCHIVO DEL AUTOR)2.- Raro ejemplar de una botella de Brandy "Dictador". (ARCHIVO DEL AUTOR)

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EMe disponía a escribir mi colaboración de esta semana, exponiendo algunas reflexiones sobre diversos aspectos de nuestras fiestas de la vendimia, así como acerca de las de la patrona, las del patrón y los distintos pendones que la ciudad ha tenido, hasta llegar al actual, cuando un señor de Granada, al que no tengo el gusto de conocer, me llama para decirme que él poseía una botella del "Brandy Dictador" al que yo me referí, hace algún tiempo, en esta misma sección, al hablar de los primeros anuncios publicitarios utilizados por las bodegas de Jerez, para dar a conocer las principales marcas de sus vinos y bebidas espirituosas.

Ignoramos cómo y por qué se le puso tal nombre de "Dictador" a esa marca de brandy, en tiempos de la posguerra.; o si venía de mucho antes. Pero parece ser que duró poco, porque se cambió por otra denominación, que también ignoramos, en los años 40 o 50, aproximadamente; tal vez temiendo la bodega de Garvey, propietaria de la misma, posibles represalias de índole política. No obstante, me parece altamente curioso que un coleccionista de Granada haya podido hacerse con una botella de dicho producto, cuya fotografía me ha enviado muy amablemente a requerimiento mío. Una rareza que vale la pena consignar para conocimiento de mis lectores, y que no sé si a la propia bodega le gustaría conseguir para su museo, esa auténtica joya; porque dicha botella, todavía llena y bien conservada, tiene casi tres cuartos de siglo de historia.

LAS FIESTAS DE LA

VENDIMIA

Las pasadas fiestas de la vendimia, las de los patrones de la ciudad - Nuestra Señora y el Santo Areopagita - y los viejos y el nuevo pendón de Jerez, me han hecho reflexionar, también, estos días, sobre algunos aspectos que no quiero dejar pasar por alto. Por ejemplo, los festejos de la vendimia que a unos han gustado más y a otros menos, y nada a muchos, me parece altamente curioso que, aún intentándose acercarlas un poco más a lo que dicha fiesta, en singular, fuera en sus orígenes, no se le haya querido recuperar la parte laboral, que tanta importancia tuvo en sus primeros años, a pesar de que el gobierno de la ciudad lo ejerza un partido que lleva en sus siglas la o de obrero. Olvido o descuido éste que debería de haberse tenido muy en cuenta, si no queremos quitarle protagonismo al hombre; centro y eje de la vendimia y de las múltiples faenas bodegueras que tanto la uva como el vino traen consigo; y a cuyas facetas de vendimiador, tonelero, arrumbador, venenciador y otros oficios ya me he referido en anteriores artículos; pues todas ellas eran exaltadas, valoradas y premiadas, a través de los tradicionales concursos laborales de la vieja Fiesta de la Vendimia, ahora pluralizada como "fiestas" - que también es una manía añadir a la fiesta una "s", para no llamar pan al pan y vino al vino; como queriéndose enmendar la plana a lo que otros más o menos acertadamente hicieron -, pero no singularizadas en quienes de verdad dan vida a la viña y al vino, con su trabajo, su esfuerzo y el sudor de su frente.

LAS FIESTAS DE LA

PATRONA Y DEL PATRÓN

En cuanto a las fiestas patronales de la Santísima Virgen de la Merced y de San Dionisio Areopagita, a la primera se la honra con una rutinaria, aunque aún solemne procesión, presidida por el Ayuntamiento, que ya no lo hace bajo mazas como antaño acostumbraba, sino escoltada por un corto número de policías locales en traje de gala y ahí, prácticamente, queda la cosa. Aunque conste mi admiración hacia la señora alcaldesa por atreverse a desfilar, esta vez, con altos tacones de aguja, durante tan largo recorrido. Ese es un mérito que antes no ostentó ningún otro primer edil, fuera hombre o mujer.

Las fiestas de San Dionisio, que antiguamente hermanaban con las de la Hispanidad , y por eso se hacía aquella gran verbena, que empezó celebrándose en los alrededores del Cabildo y el templo parroquial, para trasladarse posteriormente a la barriada de La Plata, convertida prácticamente en una feria. Por cierto que se dice que a partir del año próximo se quiere resucitar la segunda feria de Jerez, la feria ganadera de septiembre, que no tiene su origen en los años cuarenta, como erróneamente se ha dicho, sino en un viejo privilegio de Alfonso X el Sabio, ratificado luego por otros reyes de España. Una feria que es tan antigua como la que antaño festejaba la primavera y que ahora se centra en el caballo. Las primeras fiestas de la Vendimia, se denominaban "Fiesta de la Vendimia y Feria de Septiembre". También "Fiesta de la vendimia y Feria de Ganados" y, en tiempos del duque de Primo de Rivera - véase, por ejemplo, el programa de la de 1965 - , "Fiesta de la Vendimia y del Vino de Jerez, y Feria de Ganados"; lo que hoy, sencillamente se ha dado en llamar "Fiestas de la Vendimia", tal vez por unificarlas todas ellas bajo una sola denominación.

LOS HISTÓRICOS PENDONES Y EL PENDÓN ACTUAL

Fijémonos por último en el hermoso pendón que centraliza los honores del actualmente llamado "Día de Jerez", en evitación de las viejas concomitancias de lo que, en origen, fue la fiesta de la Reconquista de la Ciudad por Alfonso el Sabio, que por eso se canta todos los años un solemne Te Deum. Hay muchas formas y clases de pendones. Pero ese tan bonito y hermoso que ahora se pasea, desde el viejo cabildo a la Santa Iglesia Catedral ya no es, ni el original "rabo de gallo", arrebatado a los moros, ni el morado de Castilla que en 1490 abanderó a las tropas jerezanas en auxilio de los reyes, para la conquista de Granada. Ambos, lógicamente deteriorados por su uso y vetustez. El actual tiene los colores del escudo y la bandera de Jerez, y en nada se parece al histórico pendón de la ciudad que gozaba, por ello, de honores militares de capitán general; cosa ésta que algunos ignorantes protestaron en años recientes. Pero, por lo visto, la cosa ya no tiene remedio y el pendón es el que es, al que tenemos que irnos acostumbrando, nos guste o no; porque el Ayuntamiento lo sigue teniendo como insignia mayor de nuestra ciudad, con el beneplácito y el respeto de todos los partidos que integran la actual Corporación.

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